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Historia. Comida orgánica, lo último en cuidado de la salud

Karla Casillas y Valentina Pérez Botero| El Universal
Miércoles 05 de febrero de 2014

Video. Gastan hasta más de 3 mil pesos en sus perrhijos: spa, paseadores, accesorios, butiques, alimento vegetariano, estéticas. Descubre más de este jugoso negocio en esta nueva entrega.

<b>Historia.</b> Comida orgnica, lo ltimo en cuidado de la salud

SALUDABLE. La apuesta de Lucky Dog es por lo orgánico y natural. (Foto: TANYA GUERRERO, PATRICIA JUÁREZ Y YADÍN XOLALPA / EL UNIVERSAL )


Max empezó a perder agilidad, a estar más lento, triste. El primer diagnóstico del médico fue una sentencia de muerte: la masa visible en las radiografías era cáncer. Las palabras del veterinario se encontraron con la obstinación de su dueña: ella no permitiría que a su perro de siete años y medio, "su hijo", le amputaran alguna de las extremidades ni que lo desahuciaran de forma prematura. Cynthia Kaplan sabía que algo andaba mal con Max, pero que la causa no era el cáncer.

La cocina de Cynthia se convirtió entonces en una zona de experimentación. Los consejos y las lecturas la llevaron a concluir que las croquetas, la comida procesada que le había dado a Max por casi una década, estaban cobrando factura. Su perro, una cruza mestiza de talla grande, había llegado a pesar 53 kilos. "Es como si diariamente lo alimentáramos con comida chatarra", explica Cynthia, quien después de estar trabajando cuatro años sobre el tema dirige, junto a su socio Jan Landeros, una microempresa de comida natural para perros

Lucky Dog procesa mensualmente 400 toneladas de alimento que empaca en porciones individuales congeladas -envueltas en hoja de plátano- y las distribuye directamente en la casa de sus más de 200 clientes-perro.

La aceptación de su producto les ha permitido aprovechar el crecimiento del 10% anual que reporta el mercado de comida para perro en México, según Euromonitor International.

Lucky, la primera palabra del nombre de la empresa, parece ser el adjetivo correcto para describir la trayectoria de la empresa: Cynthia Kaplan llegó, por el amor a Max, a descubrir un rubro de negocio casi inexistente en México. Tuvo suerte de encontrar a Ignacio Martínez, "Nacho", un paisano deportado por el endurecimiento de las leyes migratorias de Estados Unidos, que hacía desayunos escolares para 7 mil niños en Atlanta. El jefe de Nacho lo contactó con Cynthia y ella no dudó en contratarlo como director de la cocina industrial de Lucky Dog.

La suerte volvió a estar de su lado cuando contactó con Jan Landeros, su socio actual, quien contribuyó a refinar el contenido de vitaminas y minerales, y sumó el capital mexicano a la empresa de Cynthia, originaria de Estados Unidos aunque residente permanente en México desde hace más de 10 años.

La empresa de Cynthia y Jan, además de fomentar la costumbre de alimentar naturalmente a los perros, también representa una opción nacional -en personal e ingredientes- frente al puñado de multinacionales que controlan el mercado de alimentos para mascotas en el mundo.

En México empresas como Nestlé y Mars tienen dominado 91% de un mercado que representó 1.7 millones de dólares en México, de acuerdo con los datos de 2013 de Euromonitor.

Max está a punto de cumplir 12 años y Lucky Dog, que surgió por él, también acaba de lanzar una comida especial para perros viejos.

La primera vez que Max se enfrentó con la posibilidad de tener cáncer le pronosticaron que no viviría más allá de los nueve o 10 años, ya mucho para un perro de talla grande. Max, el pionero en el consumo de los alimentos de Lucky Dog, demuestra lo que dice Jan: "Nuestro alimento es un sustituto más sano, más natural y de mejor calidad, que puede remplazar al 100% la alimentación con croquetas".

Una porción de Lucky Dog, aunque destinada para perros, puede ser consumida incluso por humanos debido a la calidad y procesamiento de su materia prima. En cada uno de los sabores se puede distinguir perfectamente cuáles son sus ingredientes: granos, vegetales y la proteína animal que se utilizó, ya sea res, conejo o sardina.

Lucky Dog sigue los lineamientos de la Asociación Americana de Controles Oficiales Alimentarios (AAFCO, por sus siglas en inglés) y está en proceso de certificación en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La microempresa de Cynthia y Jan, al apostarle a lo orgánico, a lo natural, aprovecha el boom que este tipo de productos ha tenido en el mercado para humanos.



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