Historia. Gastan 2 mil al mes en comida para "Canapé"
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BAUTIZO. Karina y Guillermo le pusieron Canapé a su perro, un pastor australiano blanco con manchas cafés, por su afición culinaria. (Foto: Denisse Flores )
Video. Video Gastan 2 mil pesos en comida para Canapé
Canapé es el perro que llegó a cambiar las vidas de Karina y Guillermo. No imaginaban que un pequeño pastor australiano, blanco con manchas cafés, sería en quien gastarían 2 mil pesos en croquetas al mes, se adueñaría de todos los espacios de su casa y se convertiría en un “perrhijo”.
Después de cuatros años de estar juntos, Karina y Guillermo empezaron a desear tener un miembro más en su familia. Eran una pareja estable; él es diseñador gráfico y ella bailarina, pero algo les hacía falta, era muy pronto para tener un bebé, así que decidieron ir por una mascota.
Karina dice que fue inevitable la conexión que hicieron ella, su esposo y el que sería su “perrhijo”: “Cuando lo vimos por primera vez, lo primero que hizo Canapé y que realmente nos ganó, es llegar con nosotros y ponerse de pancita. Nos ganó y dijimos ‘éste es’, hicimos click con él”.
Asignarle un nombre al nuevo integrante de la familia no fue complicado. Cuando Karina y Guillermo apenas iniciaban su relación, comentaron que si algún día tenían un hijo le pondrían Canapé, en honor del gusto culinario de Guillermo, y aunque Karina no estuvo muy de acuerdo con la idea y se negó, cuando tuvieron al pequeño pastor irlandés en casa le dijo: “Aprovecha para ponerle el nombre que siempre has querido”.
Después de dos años y medio han formado una familia; y siguen pensando que aún no es tiempo de tener un bebé. Karina acepta que aunque la responsabilidad con Canapé “siempre va existir, no va a ser la misma que con un humano”, y Guillermo dice que “tener un perro implica tiempo, gastos y ciertas responsabilidades, pero nunca va a ser un niño”.
Pero no por ello los cuidados son menores: en croquetas gastan 2 mil pesos mensuales. Su pelo blanco y sedoso es resultado del cepillado que le da diario Karina. No se van de vacaciones sin él, buscan siempre que el hotel o los restaurantes que frecuentan permitan el acceso a mascotas. Y Canapé tiene una cuidadora que le da un paseo todo los días.
De una gaveta sacan una bolsita que contiene pasta y cepillo de dientes para lavar la boca de su “perrhijo”. En la bolsa está escrito el nombre de Canapé. No es una tarea fácil, se mueve y voltea negándose a recibir el cuidado bucal, lo colocan boca arriba, y aunque Canapé se resiste, acaba cediendo.
Tener a Canapé es una de las mejores cosas que les ha pasado. “Ha sido un gran beneficio, porque nos da compañía, cercanía con los animalitos y nos estimula a salir a caminar, a hacer más deporte, a jugar con él, a disfrutar el día, salir a correr”, comenta la pareja.
Socialmente, la vida de la joven pareja también ha cambiado. Karina explica que han “tenido hasta nuevos círculos de amigos. Sales, conoces a gente por medio del perro. Es muy chistoso que socialmente empiezas a tener amistades a través de un perro”.
Canapé es un can vigoroso que recorre la casa con total libertad, sabe que es su territorio y lo aprovecha al máximo.
Karina y Guillermo se despiden con una buena noticia: están próximos a convertirse en “abuelos”, pues Canapé pronto será papá de su primera camada.





