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La industria tras las rejas

Eduardo Hernández| El Universal
Domingo 21 de diciembre de 2014

Video. Internos de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla pasan sus días trabajando en los distintos talleres de este reclusorio

La industria tras las rejas

LABOR. Entre música e imágenes femeninas, 30 internos de la penitenciaría se dedican a realizar ropa deportiva y otras prendas. Para completar su elaboración llegan a realizar hasta 36 pasos. (Foto: JUAN BOITES / EL UNIVERSAL )

En Santa Martha Acatitla manos toscas de hombre diseñan bisutería, trabajan en la purificación de agua y hasta en la confección de ropa interior para dama, en las seis empresas instaladas dentro del reclusorio y en las que laboran unos 300 reos

Cualquiera pensaría que la elaboración de ropa interior femenina o bisutería está a cargo de manos delicadas y con amplia dedicación, pero es todo lo contrario, las elaboran personas que purgan una sentencia por violación, asesinato u otros delitos.

Ropa interior para dama, trastos de plástico, joyería de fantasía, ropa deportiva y hasta agua purificada, son los trabajos que realizan algunos internos en las fábricas instaladas en la Penitenciaria en Santa Martha Acatitla (Peni).

El trabajo es impulsado por la Subsecretaría del Sistema Penitenciario como una actividad alternativa y productiva, para ayudar en la reinserción social de los reclusos, ofreciéndoles la posibilidad de percibir recursos económicos para afrontar sus obligaciones familiares y favorecer sus posibilidades laborales al momento de obtener su libertad.

El subsecretario Hazael Ruiz refiere que los procesados y sentenciados tienen el derecho a desempeñar un trabajo y recibir una remuneración económica, es por ello que las autoridades buscan convenios con más empresas para ampliar la oferta laboral de los presos.

El pago depende del trabajo que realicen y de la empresa que los contrate. Y éste puede oscilar entre un salario mínimo a 120 pesos por una jornada de ocho horas, asegura Ruiz.

En el caso de la Peni, existen convenios con seis empresas en las que laboran 300 internos, apenas 10% de la población.

Bisutería

EL UNIVERSAL realizó un recorrido dentro de la penitenciaría para conocer el trabajo que se realiza en las fábricas instaladas ahí; una de ellas es la empresa Sigua, donde se fabrican partes de la bisutería de la compañía Arabela, que se vende por catálogo.

Al entrar a las instalaciones, lo primero que se escucha es el sonido de un motor. Al fondo hay cuatro personas sentadas frente a una mesa llena de cadenas, un sujeto más conecta algunos cables, mientras que otro hombre, de unos 30 años, supervisa las actividades y da órdenes.

Héctor Morán, encargado externo de la empresa Sigua, detalla que por temporada baja sólo participan seis internos de la Peni y él.

“En este lugar se realiza la fusión del metal, se ponen dentro de moldes de caucho para formar las piezas. Los de allá (señala a los reclusos trabajando) quitan la rebaba de las piezas, después pasa al área de soldadura y en una máquina se le da el acabado brilloso con níquel. Por último, se empaca dejando las piezas listas para venderse”, describe Héctor mientras muestra el proceso que llevan los productos.

Los trabajadores inician su jornada a las 9:00 horas y terminan a las 18:00 horas, con una hora de comida. La paga —de 66 pesos diarios—, se les entrega cada fin de semana.

Iván es uno de los internos que trabaja la bisutería, mientras habla no se quita ni un instante el cubrebocas azul. En el brazo derecho tiene tatuada a la virgen de Guadalupe, su mirada no se aparta del trabajo que realizan sus manos. Está concentrado.

“Desde que se abrió la convocatoria para entrar a trabajar yo decidí ir; estaba muy mal, no sabía hacer nada y ahora sé soldar, sé quitar rebaba, sé manejar las máquinas y espero que saliendo de aquí pueda realizar un trabajo como éste”, añora el joven recluso.

Maquila de Ropa

Dentro del penal hay dos empresas dedicadas a la confección de ropa, una es ADX, que vende ropa deportiva y la otra es Vicky Form, conocida marca de lencería. La sección de ADX se divide en dos partes: una con telares y la otra con máquinas de coser para la producción de uniformes deportivos.

La señora Zapatero (que sólo se identificó por su apellido) es la encargada de esta compañía y quien guía la visita. Explica a este diario que en su nómina hay 25 reos del penal.

Durante el recorrido por la fábrica, la mujer muestra el proceso que realizan los empleados: “Primero la empresa nos manda los hilos y en el telar se arma la tela, posteriormente se la llevan a teñir y nos la regresan. Aquí se corta, se cose y se empaca para ir directo a la tienda”.

Los internos fabrican tres tipos de tela: licra, calado e interloc, las cuales son especiales para la ropa deportiva, pero sólo elaboran uniformes para futbol y box.

“Te va a doler, como me está doliendo ahora tu abandono...”, suena la voz de Maelo Ruiz desde una grabadora que escuchan los internos con poca atención. Su mente está en el trabajo.

Los internos están divididos en secciones: desde los que crean las telas, los que las cortan, algunos que las cosen, los que pegan etiquetas, aquellos que supervisan los acabados, y otros más que empacan el producto.

De acuerdo con la encargada externa, los sueldos de los empleados en este rubro, varían desde los 67 pesos para los principiantes, 90 para los que saben ocupar más de tres máquinas, hasta los 120 que recibe el encargado interno, quien trabaja sábados y domingos.

En otra parte del penal se encuentra un espacio dedicado a la fabricación de productos Vicky Form. El vibrar de las máquinas de coser se siente desde la entrada a este lugar y poco a poco se mezcla con la música de banda que escuchan los reos.

A diferencia de las secciones anteriores, ésta es muy activa, no hay ninguna persona sin trabajar. La división es distinta, comenta Gabriel, encargado de esta área.

Aquí van por modelo de brassier, unos trabajan los diseños comunes y otros en los nuevos, según la temporada.

“La empresa ya manda las piezas cortadas, nosotros sólo pegamos las partes, que normalmente se realiza en 36 pasos; después pasan al área de acabados y terminan con la revisión y empaquetado. Del material que llega se va 100%, esto quiere decir que no hay pérdidas”, asegura el encargado externo de la empresa.

El taller cuenta con 30 trabajadores, divididos en las secciones de pegado, terminado y empaquetado, y perciben un salario que varía al número de piezas que realizan.

Gabriel aclara que luego de 18 años de convenio con Vicky Form, este diciembre fue el último mes que los reclusos se encargaron de elaborarla, pues ahora trabajarán con PlayBoy.

Manos Mecánicas

Otra de las empresas que tienen convenio con el sistema penitenciario es Ecoplast, empresa que se especializa en diversos productos de plástico para el hogar.

Ahí trabajan cerca de 150 habitantes de la penitenciaría. A diferencia del ambiente cálido que se percibe en las otras áreas de trabajo, en donde hasta se olvida que las personas están cumpliendo una condena, en esta sección ocurre todo lo contrario, hay gente malhumorada, que al mirarla reta con los ojos.

Mueven sus manos mecánicamente, es el momento del empaquetado de pinzas para tendedero; 10 piezas en un lado, 10 del otro, e inician de nuevo. Los reclusos realizan lo mismo ocho horas por cinco días.

El guía de la visita dice que ellos son de nuevo ingreso y “aún no se ubican, pero en cuanto se adaptan, son la onda”.

Gente con más experiencia y con mayores obligaciones en la empresa realizan actividades como fundir el material para crear el producto, operar máquinas y recibir la materia prima.

Autoconsumo

No todo lo fabricado por las empresas concesionarias en la Penitenciaria Santa Martha Acatitla sale del penal, algunos productos son para autoconsumo de los internos.

Una de ellas es la empresa Cosmopolitana, concesionaria de los alimentos del mismo penal, ésta contrata a los internos para que realicen los comestibles para toda la población.

Asimismo, hay una purificadora de agua, llamada Aguapred, que provee del líquido vital a todo el centro penitenciario.

También la subsecretaría contrata a algunos internos para realizar labores relativas a la limpieza de los centros, su mantenimiento, lavandería, limpieza de áreas verdes y otros servicios, otorgando el pago respectivo en los términos del programa de actividades correspondiente.



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