El reo que donó su riñon
Mariano Santoyo Hernández trabaja desd e hace 12 años fabricando lencería. Ese tiempo es casi el mismo tiempo que lleva recluido.
Se hizo famoso en la penitenciaría por donar un riñón a su hijo en junio.
Todos sus compañeros hablan de él: “Entrevista a Santoyo que ya es bien famoso” y “El que es bueno para las entrevistas es el Santoyo”, refieren los reos mientras señalan a un hombre que trabaja frente a una máquina de coser sin hablar con nadie.
Al acercarse a él, saluda tímidamente: “Hola, otra vez hay amigos de la prensa, me da gusto que volteen hacia estos lares”.
Aceptó conceder una entrevista, que en realidad fue contestada por sus compañeros:“En junio le hicieron una operación, porque donó su riñón a su hijo”; “Como a las dos semanas se incorporó a trabajar”; “Aunque no trabajaba en un 100%, siempre cumplía con el número de prendas que debíamos entregar”, adelantan la respuesta sus compañeros y colegas.
En una pausa, Santoyo dice: “En enero me enteré que mi hijo requería urgentemente una donación, así que realicé la solicitud para que las autoridades me ayudaran con los trámites y en junio nos sometimos a la operación en el Hospital de Especialidades Doctor Bernardo Sepúlveda Gutiérrez, del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“Sí, cómo dicen mis compañeros, me incorporé a trabajar muy rápido, primero porque ya me había aburrido y después porque me hacía falta trabajar, ya estoy cumpliendo con más de lo que me piden, así que ya casi estoy afuera”, asegura con cierta emoción en su rostro.





