Aquél inolvidable partido de cuatro goles para Temo
Cuauhtémoc Blanco presume lo que un puñado. Haber llevado a México a la obtención de su único torneo a nivel internacional avalado por FIFA: LA Copa Confederaciones 1999. Lo hizo en un torneo de ensueño, en el que incluyó su mejor actuación con Selección Nacional, fue en un 25 de julio de 1999, dónde más si no en el recinto que apenas hace unos días coreaba su nombre: el Estadio Azteca, en el que anotó cuatro del 5-1 con que el Tri se impuso a Arabia Saudita.
Fue el principio de una actuación memorable que siguió hasta la final, donde enfrentaron a Brasil en Santa Úrsula, sí, la Brasil del juvenil Ronaldinho, que al final pudo terminar empatado en goles con Cuauhtémoc, ambos en seis, pero con la diferencia de que Blanco fue la diferencia para que el Tri se impusiera por 4-3 a la canarinha. Cabe decir que en la historia de la Copa Confederaciones, Blanco y Ronaldinho están empatados en la cima de los goleadores con nueve cada uno.
Por eso Blanco hoy, por encima de los Rafael Márquez, Pável Pardo, Carlos Salcido, campeones con sus clubes en Europa, incluso de la Champions League, en el caso de Márquez, puede contar que el Azteca en un sólo grito pidió su nombre. Por eso y por su centena de partidos con la selección, además de sus 34 goles y sus festejos extravagantes.
Ha sido un largo recorrido para Blanco desde aquel 2 de febrero de 1995 en su debut con la verde ante Uruguay, un recorrido que incluye un campeonato de la Confederaciones en 1999, además de un par de Copa Oro obtenidas en 1996 y 1998. Es Cuauhtémoc Blanco, el último 10 verde.





