Cuauh no volvió a ser el mismo
Tres meses de castigo y una multa de cinco mil francos no fueron suficientes para el trinitario Ancil Elcock, el que había roto la rodilla de Cuauhtémoc Blanco en la eliminatoria para el Mundial 2002 fue lo más que recibió, mientras que el artillero mexicano tuvo que padecer una larga y tortuosa recuperación de ocho meses, un giro total en lo que prometía una carrera meteórica por el viejo continente que empezaba en el Valladolid.
Y es que Blanco nunca volvió a ser el mismo luego del 8 de octubre de 2000. El América lo había traspasado al Valladolid español, club que luego de la lesión lo recibió con reservas, desconfiado, tanto que su paso por la llamada Liga de las estrellas se limitó a dos años en que fue intermintente. Eso sí, con chispasos que valieron el viaje, como aquel gol al REal mMadrid de tiro libre en el Santiago Bernabéu que le dio el empate a su conjunto.
Pero el daño estaba hecho. En su regreso al América el regreso a su nivel futbolístico fue lento, pero al final Blanco triunfó. Regresó en el momento justo, Previo al juego con Jamaica, en el hexagonal final de Concacaf, con un México necesitado como nunca de sacar tres puntos y el cotejo de cabeza, perdiendo 1-0. Ahí, Javier Aguirre, quien había entrado al quite por el mal manejo de Enrique Meza requirió como nunca de Cuauhtémoc, quien ingresó en el segundo tiempo al campo para anotar dos goles y enfilar a México al que sería su último Mundial, el de Corea Japón 2002.





