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El día en que Jaime Serra engañó al Congreso y al país

Juan Arvizu| El Universal
Jueves 18 de diciembre de 2014
El da en que Jaime Serra enga al Congreso y al pas

HISTORIA. El ex presidente Carlos Salinas de Gortari propuso que se mantuviera al arranque del siguiente sexenio su secretario de Hacienda, Pedro Aspe, pero su sucesor, Ernesto Zedillo, se negó y mantuvo a Jaime Serra Puche (izquierda). (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Hace 20 años, Ernesto Zedillo supo que la economía pendía de alfileres 10 días antes de asumir la Presidencia. El 9 de diciembre el secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, planteó los 'Criterios de Política Económica' a la Cámara de Diputados, pero de un mundo de fantasía

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En la tribuna de la Cámara de Diputados, Jaime Serra Puche, flamante secretario de Hacienda y Crédito Público, presenta los Criterios de política económica para 1995, en los que compromete que el nuevo gobierno trabajará para el bienestar de las familias, como rezaba el eslogan de campaña de Ernesto Zedillo, y a fin de lograrlo, dice, es necesario que el país crezca con estabilidad.

Así de sencillo.

México es una economía consolidada y será reforzada, asegura. Sin embargo, hay un punto débil que se subestima, en el que sólo ocupa 25 palabras en su mensaje, ese 9 de diciembre de 1994, y que días después detonará una catástrofe financiera.

Entre el follaje del éxito mexicano en la globalización, Serra dice:

“La cuenta corriente registra un saldo deficitario que en 1994 se estima alcance cerca de 7.6% del Producto Interno Bruto”. Y de la sobrevaluación del peso, de la que en la transición habían discutido los equipos de los presidentes saliente y entrante, nada reporta.

El 14 de diciembre regresa a comparecer con el mismo discurso. El paquete económico será discutido después y votado en plena emergencia. La izquierda le reclama a Serra el crecimiento sin beneficios para los pobres; el PAN urge reformas impositivas. El diputado Saúl Alfonso Aguilar Toledo (PRD) habla de la cuenta corriente, pero sin luz que descubra la dinamita escondida en ese concepto que representan miles de millones de dólares en Tesobonos nominados en pesos que vencen en el corto plazo.

Siguieron días de incertidumbre financiera con su válvula de escape, la compra de dólares, y el 19 de diciembre el pleno debate y aprueba la Ley de Ingresos, con enfados de la oposición, a la que se le ha pedido autorización para contratar cinco mil millones de dólares, una bicoca, al lado del problema que viene.

El diputado Francisco Suárez Dávila (PRI), presidente de la Comisión de Hacienda, expresa que con la Ley de Ingresos, presentada 10 días antes sin las turbulencias de ese momento, “el trazo de la ruta es el correcto, la economía real ocupa el centro del telón y por la estabilidad que se ha logrado en lo financiero y sin descuidarla”.

Luis Sánchez Aguilar, diputado del Partido Social Demócrata, acusa que “se nos oculta que las reservas internacionales siguen bajando a nivel dramático de mil millones de dólares mensuales”.

El ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en su libro México, un paso difícil a la modernidad, comenta que ese día, desde el gobierno, se filtra la información de que se prepara una devaluación de 15%.

El 20 de diciembre pasa a la historia como el día que “rompe” la banda de flotación, el dólar se va a las nubes, con un efecto demoledor: las reservas internacionales bajan con rapidez y serán insuficientes para pagar los Tesobonos a partir de enero.

Distintas fuentes dan cuenta de que el 21 de diciembre salen del país cuatro mil 655 millones de dólares de las reservas internacionales, y en medio de esa emergencia se aplica la libre flotación.

La Cámara de Diputados es la olla de presión política en esos días. La bancada priísta, con sus 300 votos en el pleno, puede imponer su mayoría en votaciones, como la que tiene lugar el 22 de diciembre en que, pese al desplome financiero, se aprueba el Presupuesto de Egresos de la Federación como una estrategia para el inicio institucional de 1995.

Fracasa la propuesta de Juan Antonio García Villa (PAN), a fin de que el proyecto de presupuesto sea objeto de ajustes, que de ninguna manera plantea Hacienda, pese a que “es evidente que en los últimos días, en la últimas horas, han cambiado, desafortunadamente para el país y para casi todos los mexicanos, las condiciones económicas”.

Jesús Rodríguez Rodríguez (PRI) dice que sería muy grave suspender la discusión del presupuesto, se daría al público una lectura de que “la Cámara de Diputados piensa que estamos en el caos o que estamos al borde de la ruina, de la quiebra, si es que los países pudieran quebrar”.

Apunta hacia una salida: la ley faculta al Ejecutivo para ajustar el gasto si hay una reducción de ingresos superior a 10%.

“Si hay incertidumbre más la agravaríamos, no sólo nacional sino internacionalmente, si suspendemos la aprobación de una ley anual; nada ganaríamos [con posponer la votación], porque en tres o cuatro días la situación pienso que seguiría siendo igual o muy semejante. Y daríamos al pueblo la señal de que también nosotros estamos en un caos, o que no sabemos cómo vendrán las cosas”. Entonces “sí vendría un caos tal en el Estado mexicano, que no quiero imaginarlo”.

César Leal Angulo (PAN) dice que “estamos ante un mar proceloso y debemos pedir un tiempo fuera para reflexionar, dispuestos a encontrar soluciones para salir del túnel con la verdad en la vida pública”. Ante los riesgos del momento, los panistas, dice, no juegan a decir: “Te lo dije”.

Hay que hablar de la crisis con la verdad, plantea el panista. Y dice: “Tenemos un campesino empobrecido y le hemos mentido; tenemos un obrero que lleva en sus hombros la precaria producción nacional y le hemos mentido; tenemos un maestro que si no fuera por su alma de apóstol hace muchos años nos hubiera tirado el arpa y le hemos mentido; tenemos una juventud que va a las escuelas en busca de solución y destino y le hemos mentido. Esperamos de ustedes la virtud de la verdad”, le dice el panista a los priístas desde la tribuna.

Sube Ifigenia Martínez (PRD): “El Banco de México se retira del mercado cambiario después de que en un solo día pierde tres mil millones de dólares”. El estallido es muy grave para ellos. Y rebate a Rodríguez y Rodríguez, que pasa al Ejecutivo la responsabilidad de revisar el presupuesto.

El panista Francisco José Paoli Bolio, también para rectificación de hechos, va a tribuna a rebatir a Rodríguez y Rodríguez, de quien entiende ha dicho que “no hay caos todavía, por consiguiente la moción suspensiva que pretende el PAN es improcedente”.

Pregunta: “¿Qué, hay que esperar a que México se encuentre endeudado, en un estado agónico y de quiebra para que pudieran entonces reducirse las partidas presupuestales? ¿No es más sensato dar la medicina preventiva y no esperar a que el pobre enfermo descienda a la sepultura para poder rezar un responso a sus salud y su alma?”

Los ánimos se exaltan. Los perredistas, capitaneados por Jesús Ortega Martínez, impulsan que la revisión del presupuesto se lleve a cabo en comisiones en 30 días. La oposición PRD-PAN pierde el punto.

Antonio Sánchez Gochicoa (PRI), por la Comisión de Programación, presenta el dictamen del gasto para 1995, y se refiere a la crisis: “En los últimos días se han tomado decisiones de política cambiaria que evidentemente tendrán consecuencias en el Presupuesto de Egresos, consecuencias que son imposibles de anticipar y de precisar con detalles antes de 10 días, fecha límite para aprobarlo”.

La mayoría de la comisión que preside Sánchez Gochicoa se pronuncia por aprobar el proyecto de presupuesto que les había presentado Serra Puche en un horizonte de bienestar, ya que posponer su votación “sólo contribuiría a elevar el clima de incertidumbre y de especulación en los mercados”.

Pese a las aprobaciones del paquete económico sin ajustes, la incertidumbre financiera sigue y deja sus marcas en la depreciación continua del peso y en la compra de dólares que vacían las reservas internacionales.

El 29 de diciembre Zedillo explica en cadena nacional: “La verdad es que el tamaño del déficit de la cuenta corriente y la volatilidad de los flujos de capital con que se financió hicieron muy vulnerable a nuestra economía”.

Informa que en su ámbito de responsabilidad convocará [el 3 de enero] a un Programa de Emergencia Económica, con ajustes al paquete económico, y da a conocer que ya negocia un apoyo financiero internacional.

Serra deja el cargo y lo asume el secretario de la emergencia financiera, Guillermo Ortiz Martínez.

Lo que vino después fue una bola de nieve. Bill Clinton, presidente de Estados Unidos, en rescate del país en contra de su Congreso, y el salvamento mexicano de la banca, cuyos lastres hoy se siguen pagando.



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