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"El Mirrey es un personaje obsesionado con la ostentación"

Jorge Ramos| El Universal
04:30Miércoles 03 de diciembre de 2014
El analista, colaborador de EL UNIVERSAL y acadmico del CIDE, Ricardo Raphael, aborda en su nuevo l

MIRREYES. El analista, colaborador de EL UNIVERSAL y académico del CIDE, Ricardo Raphael, aborda en su nuevo libro el comportamiento de los "juniors". (Foto: GERMÁN ESPINOSA. EL UNIVERSAL )

El mundo de los hijos de políticos y empresarios es analizado en el nuevo libro de Ricardo Raphael, columnista de EL UNIVERSAL

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El Mirrey es un personaje ostentoso en un país de desiguales, por ello es necesario derrocar al mirreynato y salvar al país de pasar de una nación de pobres a otra de pobres y viejos en el futuro, sostiene Ricardo Raphael, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

En su libro Mirreynato. La otra desigualdad, el analista describe caso por caso un nuevo fenómeno social: el de los hijos de los políticos o empresarios cuyas tres mil familias tienen ingresos de 84 mil pesos diarios, contra los 21 pesos que perciben diariamente más de tres millones y medio de familias más pobres.

El 21 de abril de 2014, Ricardo Raphael publicó en EL UNIVERSAL su artículo La dictadura de los Mirreyes. Como nunca en más de 10 años como articulista de este diario recibió muchos comentarios. Había descubierto un fenómeno, a partir de los datos del reporte de discriminación 2012, que coordinó con más de 100 expertos. Ya en el 2000 había trabajado en ese ejercicio.

Un año antes le había llamado la atención la película Nosotros los Nobles, donde el personaje central era un Mirrey. Algo estaba pasando, pues los ricos que había en México hasta finales del siglo pasado no eran como los de hoy, había cierto recato.

Pero hoy no. Aparecen en revistas de sociales en sus viajes, casas, presumiendo piel bronceada, mujeres exuberantes. Todo al amparo del poder político o económico, pero con el dinero por delante, describe en el texto.

En su primer aproximación al fenómeno, relata en entrevista, notó que generalmente los estudios científicos y el periodismo se centran en los pobres, por lo que decidió subirse a la grúa y echar un vistazo al penthouse del edificio.

El resultado fue de escándalo. En el libro relata lo mismo a las famosas ladys o los gentleman que han inundado las redes sociales con sus escándalos, el hijo del político que muere en un piso caro en el extranjero por tener sexo en el borde del precipicio... los dramas de los cónsules que sufren cada que les habla el político o el rico para que ayuden a sacar de la cárcel a sus retoños que gastan más que jeques árabes en sus fiestas en Europa.

"El régimen tiene tres problemas: el primer problema se llama desigualdad; el segundo problema se llama desigualdad, y el tercer problema se llama desigualdad", advierte.

- ¿Quién es el Mirrey?

- El Mirrey es un personaje obsesionado con la ostentación. ¿Por qué te muestras? Para generar impunidad: si yo tengo una bolsa Fendi no te metas conmigo, si gasto mucho dinero... es una forma de protegerme.

- ¿Qué hace un Mirrey?

- Los Mirreyes cometen delitos pensando que su papá los va a sacar y realmente los saca. Ahí está el niño verde y todas las barbaridades que ha tenido, Elba Esther Gordillo. El dinero y el poder ostentado protegen en México de no ser sometido como un igual ante la ley.
Ostentación, impunidad, creo que es el problema más serio en el país. Porque mucho del dinero que se ostenta viene de la corrupción.

"¿Cuál es el problema del gobierno?", se pregunta a sí mismo.

- Que es un gobierno que trabaja para los Mirreyes, se responde.

Ricardo Raphael ve el país como un edificio de 10 pisos. En los dos de la parte alta viven los más ricos y en los dos de abajo los más pobres. Hay un problema: no hay escalera para pasar del segundo al tercero y del octavo al noveno, y el elevador no sirve.

"Los últimos elementos del Mirreynato o régimen moral es que esa discriminación se debe a que elevador social está descompuesto. No es cierto que si estudias mucho o trabajas mucho te va a dar una buena chamba. Los que nacieron en los dos últimos pisos de la planta baja tienen entre 55 y 60 por ciento de probabilidades de que sus hijos permanezcan en los pisos 1 y 2. Los que nacieron en el último piso tienen 50 por ciento de posibilidades de permanecer en los últimos dos pisos. Hay dos escaleras cerradas en el edificio: los del piso 2 al 3 y los que van del piso 8 al 9 está cerrado", describe.

- Dado que la academia y los periodistas no nos asomamos al penthouse, ¿quién sí se dedica a ver el penthouse?

- Las revistas de sociales, los suplementos de sociedad de los diarios. Creo que merece observarse ese segundo piso, observar la desigualdad en el conjunto del edificio y hacerlo como quien hace un retrato: cómo consumen, viajan, compran, sus relaciones, cómo obtienen trabajo, cómo se educan. Y se puso de moda este personaje, sobre todo a partir de la película Nosotros lo Noble, el Mirrey, que es une evolución alterada, exacerbada del junior y del fresa del siglo XX. Antes compraban coches, en fin, pero la verdad sí había cierto recato, a lo mejor porque no había redes sociales. Se les veía en alguna revista, sabíamos que existían pero lo que tenemos ahora son personas con una enorme necesidad de mostrar su ostentación: las casas y las fotos adentro de las casas. En 1998 la gente no permitía que les tomarán fotos dentro de sus casas, te lo cuentan los editores de Quién, Rosa María Serna, pero ahora no sólo te abren las puertas sino piden a gritos que vayan a ver su casa.

El analista señala que "luego dentro de las casas tienes a los más jóvenes que no saben cómo explicar las riquezas de sus padres y a veces son los que más me ostentan. Los jóvenes se van a Europa y gastan como verdaderos jeques árabes. Son famosos los mexicanos que dejan tapizada la pista de los antros, que se pagan hoteles de cinco estrellas que ni sus padres pagarían, viajan en limusina y los cónsules hablan de lo agobiados que están porque les habla el político o empresario famoso para sacar a sus hijos de la comisaría, una cosa de que le pagamos al cónsul para que saque de la cárcel a los hijos de políticos o de empresarios".

- ¿Quién los procreó?

- Se me hizo muy interesante y dije: voy a revisar a los Mirreyes, pero en el camino me di cuenta que había algo más interesante: ellos son el producto de un régimen, que son los beneficiarios de una época. Es donde doy el salto: hay una forma de ser de las instituciones, de la economía, de la política y voy a utilizar a los Mirreyes como Virgilio para que me expliquen el conjunto del penthouse y luego el conjunto de la desigualdad.

El también columnista de este diario añade: "Me tocó hacer el reporte contra la discriminación en 2012 y participé en el que se hizo en el 2000 y cuando terminé hice varios artículos y subí la cámara para ver cómo viven. En desigualdad siempre ponemos la cámara abajo pero hay una gran impunidad arriba, donde no se hacen estudios académicos ni periodísticos. Descubro que las características de este muchacho son las de época actual".

- Como el cáncer, el cuerpo muestra los estragos, y el cuerpo del país refleja ese en su cuerpo en los Mirreyes, ¿Cuál sería, no la medicina, la operación quirúrgica para combatir a los Mirreyes?

- La enfermedad ahí está, la explosión de violencia desde Felipe Calderón hasta ahora deja muy claro, y creo que vamos a llegar al punto en que debemos construir un nuevo acuerdo social en el país. Probablemente estamos cerca. Pero no puedes tener aun gran corrupto haciendo una política de iguales.

- ¿Son nuevas reglas con el mismo equipo de fut bol?

- Los mismos jugadores, tal cual. Lo que puede pasar es que los partidos si quieren permanecer en el poder empiecen a abrir espacios a liderazgos sociales muy claros.

Para Ricardo Raphael "el país se nos está desgarrando porque no nos asumimos una comunidad integrada. La mezquindad de arriba, el enojo de abajo, el miedo en todas partes, dado que todo es incierto, y yo creo que debemos superar ese sentimiento casi cursi y exhaltado cuando vemos el partido de fut bol, nos va a llevar la trampa si no".

Esto se traduce, añade, "en decisiones políticas, seguro universal o la salud nos va a seguir empobreciendo".

Sin embargo, "no se quiere hacer el seguro universal. Hay un sistema educativo que sigue respondiendo a intereses políticos antes que educativos. Un sistema fiscal que protege a los del penthouse e hincando el diente a los poquitos de en medio y sin poder salpicar a los de abajo. No es mucho lo que hay que mover de palancas, una nueva relación de la sociedad pasaría por esos acuerdos mínimos".

El país, agrega, sí puede ser la potencia mundial número siete en el año 2025, "sí estamos a tiempo de dar el salto, sobre todo por el bono demográfico, si no lo hacemos vamos a pasar de pobres a un país de pobres viejos. ¿Ese es el escenario que le queremos dejar a nuestros hijos? Hay razones suficientes para hacer un replanteamiento, derrocar al mirreynato y ahora sí poner en marcha una verdadera democracia".

jram



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