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Día Internacional de la Mujer. Discriminación laboral

Rubén Migueles Tenorio| El Universal
Sábado 08 de marzo de 2014
A pesar de que las mujeres han ganado espacios en el trabajo, son muchas las desigualdades que enfrentan todavía

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 El bajo salario 

Los principales problemas a los que se enfrentan las mujeres en el mercado laboral en México son la discriminación y los bajos salarios, además de que destinan más horas que los hombres al trabajo remunerado y doméstico, coinciden especialistas.

De acuerdo con datos de la Cepal, el trabajo total de la mujer en México (remunerado y no remunerado) suma 63 horas a la semana, contra 53 del hombre, 19% más.

En nuestro país, cuatro de cada 10 trabajadores con empleo es mujer, con un ingreso promedio de 30.8 pesos por hora trabajada, cifra 2.2% inferior al ingreso masculino, mientras que el 65.3% de las mujeres que trabajan ganan hasta tres salarios mínimos, de acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi.

Para Alfonso Bousas, investigador el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, especialista en materia laboral, el problema más importante al que se enfrenta la mujer en el mercado laboral es el de la discriminación implícita o explícita, es discriminada para efectos laborales y eso tiene que ver con su situación jurídico-laboral, con los derechos que por razón de género detentan y con la voluntad o capricho de sus empleadores.

La mayor presencia de la mujer en el mercado laboral no quiere decir mayor privilegio señala el especialista.

Otro factor al que se enfrenta la mujer en el mercado laboral, advierte Bousas, es la diferenciación de actividades por razones de género, en ese sentido la mujer se ve afectada, es decir, no tiene las mismas oportunidades de ascenso, de promoción y de calificación que tiene el varón.

Para Pedro Borda, director general de la Asociación Mexicana de Dirección de Recursos Humano (Amedirh), México es un país muy machista, a pesar de que la población ya es mayoritariamente de mujeres.

De acuerdo con una encuesta realizada en Argentina, España, México y Perú por el portal especializado en recursos humanos Trabajando.com, el 80% de los encuestados considera que la mujer es discriminada en el mercado laboral.

A la hora de conocer cómo se discrimina a las mujeres en el trabajo, en Argentina la opción más votada con un 35% fue que existen ofertas laborales exclusivas para hombres, en España con un 46% los bajos salarios que reciben ellas, en México, en tanto, las opciones más votadas fueron pocas mujeres en cargos directivos y salarios bajos con un 31%, respectivamente.

Cuando se les preguntó si habían sufrido discriminación en el trabajo, en Argentina y España se presentaron las cifras más altas, con un 56% y 54% respectivamente, mientras que en México la tasa fue del 38%.

La incorporación de las mujeres ha puesto al descubierto la existencia de una rigidez en los papeles de género, una desvalorización de las labores domésticas y la percepción de que ellas deben asumir el cuidado familiar y del hogar, señala el reporte.

Pese a estos problemas, cada vez vemos a más mujeres ocupando puestos interesantes en las empresas, en carreras que antes eran intocables para las mujeres, lo que ha traído beneficios a las compañías, elevando los niveles de productividad, señala Irma Flores, directora general de Red Ring, firma especializada en recursos humanos.

 

Lejos de puestos directivos

Entre un 15% y 25% de los puestos directivos de las organizaciones en México están ocupados por mujeres, tasa inferior al de otros países latinoamericanos como Perú, Venezuela, Puerto Rico y Guatemala que tienen más del 30%, señaló Mónica Flores, directora general de ManpowerGroup Latinoamérica, empresa especializada en recursos humanos a nivel internacional.

En opinión de la directiva, en México falta mucho por hacer para que la mujer pueda acceder a los puestos directivos no solo por parte de las empresas y las organizaciones, sino también de las propias mujeres que hoy tienen más oportunidades para acceder a mundo corporativo.

Cada vez más mujeres están mejor preparadas, hoy el 50% de la población universitaria es femenina y el 52% de la población en maestrías y doctorados son mujeres.

Las mujeres que aspiren a altos puestos directivos en cualquier organización, comenta la especialista, deben aprender a dejar de sentirse culpables por no estar en casa, por no dedicar suficiente tiempo a los hijos, por no atender al esposo, por no estar perfectamente insertada en el papel del hogar, que es un papel muy difícil y de gran valor.

Otro tema importante, señala Mónica Flores, es que algunas mujeres deciden renunciar al mundo profesional por dedicarse al cuidado de los hijos, pero durante ese tiempo no se siguen preparando, para que cuando regresen al mercado laboral estén actualizadas.

Por otro lado, todavía hay discriminación hacia las mujeres en ciertas organizaciones, en ciertas áreas, no todos los líderes están educados o preparados para tener bajo su responsabilidad mujeres.

Otro tema, que es más del lado de las mujeres que de la organización o de los hombres, es que las mujeres son muy malas negociando sueldos y aumentos señaló la especialista. Por su propia naturaleza las mujeres tienden a ser más comprensivas, cordiales, evadiendo el conflicto, y no se animan a pedir un aumento de sueldo.

Cuando un hombre tiene un hijo inmediatamente va a pedir un aumento de sueldo; cuando una mujer está embarazada no lo pide porque teme que la corran, o porque se siente responsable de que va a descuidar su trabajo, o porque va a pedir de favor que la dejen trabajar medio tiempo una temporada. Eso hace que en el transcurrir de los años efectivamente haya un brecha salarial entre hombres y mujeres.

Por lo que se refiere a las ventajas competitivas de la mujer en el mercado laboral, Mónica Flores señaló que el talento no es un tema de género, sin embargo, por naturaleza las mujeres tinene competencias diferentes a las de los hombres, por ejemplo, cuentan con más habilidades de comunicación.

En opinión de la especialista, las mujeres “tenemos habilidades y lo que nos hace falta es empoderarnos de ellas, fomentar el cambio de cultura en los varones para que sean mucho más empáticos cuando la esposa trabaje, para dejarlos participar mucho más en las tareas domésticas y en las tareas de educación y atención de los hijos que a veces las mujeres somos las que nos apropiamos de esa chamba y no dejamos que ellos participen”.

A pesar de las dificultades, la mujer debe aprovechar las oportunidades que ofrece su mayor participación en el mercado laboral y no dejarse vencer por paradigmas, por modelos culturales del pasado, dejar de tener miedo a muchas cuestiones culturales y atreverse a romper moldes que impiden su crecimiento.



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