Sección 22 arrebata escuelas en Oaxaca

VIGILANCIA. Funcionarios estatales y representantes de la sección 22 acordaron resguardar las tres escuelas. (Foto: RAÚL ESTRELLA / EL UNIVERSAL )
jorge.ramos@eluniversal.com.mx
OAXACA
Los labios de Lino estaban blancos. Secos. Se acomodó los lentes. “A ver qué pasa”. En el techo de la primaria Hermanos Flores Magón un grupo de jóvenes encapuchados y enmascarados, armados con rústicos lanzacohetones, varillas y bombas molotov, envalentonados.
Al mediodía llegó Jorge Mowes, de la Secretaría General de Gobierno, a convencer a los padres de familia que entregaran las tres escuelas a la Seguridad Pública. Joaquín Echeverría, líder de la Sección 59 del SNTE, les hizo el mismo planteamiento. Lo rechazaron.
Varias veces gritaron “ahí vienen”. Falsa alarma. A las 15:25 horas cuatro autobuses aparecieron por la calle Nuevo México, uno de los cuatro accesos a la escuela. Gritos. El ronroneo de motores de al menos 15 autobuses y varias camionetas, se oían cada vez más cerca. Los jóvenes que estaban alardeando en el techo corrieron: “¡Todos abajo!”, y algunos huyeron al monte. “Pinches cholos”, decían los de San Jacinto. Mentadas les devolvían a la distancia, mientras avanzaban. Una de las líderes al mando era María del Carmen López.
Por la calle de Florería estaba un contingente de 200 policías, encabezados por Marco Tulio López, secretario de Seguridad Pública estatal. Expectantes, los policías apenas atinaron a tratar de contener al grupo que cifró en 600 mentores. Una camioneta se les echó encima y los abrieron.
En alrededor de 10 minutos una lluvia de piedras cubrió el cielo. Los pobladores lanzaron cohetones. “Me la pelaste”, enfrentó un poblador, al ver pasar a su lado el fuego y luego el estallido.
Maximino González caminaba zigzagueante con la cara escurriendo de sangre. Don Chanito era aporreado por otro grupo de la Sección 22 y trepado a patadas a una camioneta. Le echaron encima los escudos que quitaron a los policías y así lo tuvieron más de una hora.
En menos de 15 minutos la vanguardia llegó hasta la reja y con pinzas destrozó cadenas y candados. Los pobladores, que por la mañana conectaron la malla ciclónica a un cable de electricidad de alta tensión. Ni tiempo les dio.
Profesores de la Sección 59 incluso mostraron fotografías en las que se aprecia a un hombre con una pistola, mientras la enfundó. Lo identificaron como José Alfredo Martínez, cercano a Carmen López. Autoridades estatales negaron el hecho, aunque admitieron que recibieron información en ese sentido, buscaron y no hallaron nada.
“Aquí estuvimos dando la batalla con los compañeros y organizaciones sociales y logramos replegar a pandilleros, cholos”, dijo Rafael, de la Sección 22, uno de los que persiguió hasta el cerro a los defensores de la escuela.
A las 16:00 horas la Sección 22 tenía en sus manos la escuela y a un policía, que fue a rescatar a Marco Tulio López. Se lo entregaron, pero con golpes en la barbilla y sin equipo. “Marco Tulio asesino”, gritaban. El jefe policíaco ni se inmutó.
La advertencia de la Sección 22, acordada desde el sábado pasado, la cumplió. “Fue una acción exitosa”, dijo más tarde la profesora Carmen López, mientras caminaba a los inmuebles de las otras dos escuelas —el preescola Donají y la secundaria— para firmar las actas de recepción con Mowes. “El estatus es que la Sección 22 va a estar resguardado la escuela y la policía le va a dar protección a toda la escuela", declaró Mowes.
Esta fue la segunda incursión. La primera fue en Xoxocotlán, hace un par de semanas. “Fuimos suficientes en número y organización”, comentó Carmen López.
—Hay más escuelas en manos de padres y la Sección 59, ¿mantendrán el modus operandi?
—Sí, así lo ha mandado ya nuestra asamblea estatal, confirmo la maestra López.
Los heridos, según paramédicos fueron cuatro. Tres, según el gobierno local, entre ellos un periodista.
Por la noche, Lino no llegó a su casa. Escondido, atinó a decir: “nos andan buscando en las casas, dicen que nos van a poner una madriza”.





