Investigan motivos del copiloto para tirar avión

HOMENAJE. Gendarmes franceses sostienen las banderas de los países de origen de las víctimas del accidente del avión de Germanwings, en un acto en el que estuvieron familiares de los fallecidos. (Foto: CHRISTOPHE ENA / AP )
Marsella / Colonia.— La investigación de la catástrofe de la aerolínea alemana Germanwings dio ayer un trascendental giro cuando la fiscalía de Marsella aseguró que el copiloto estrelló deliberadamente el avión con otras 149 personas a bordo en los Alpes franceses.
“Creemos que el copiloto quiso destruir el avión voluntariamente”, declaró el fiscal Brice Robin en Marsella. El copiloto, identificado como el alemán Andreas Lubitz, de 27 años, estaba en ese momento solo en la cabina y accionó el botón para hacer descender el avión.
No hay indicios de que se trate de un acto terrorista, según coincidieron los investigadores y las autoridades alemanas. “No hay un trasfondo ni motivación terroristas”, aseguró el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, quien detalló que autoridades alemanas revisaron bases de datos de inteligencia y policiales el día de la tragedia y que Lufthansa les avisó que las revisiones de seguridad de rutina no arrojaron indicios de comportamiento inapropiado del copiloto, quien en enero aprobó una prueba de aptitud.
El fiscal no dio detalles sobre por qué los investigadores no sospechan un móvil político; en lugar de ello, están enfocándose en el “ambiente personal, familiar y profesional” del copiloto para intentar determinar la razón que lo impulsó a hacerlo. Los investigadores alemanes registraron ayer la casa que Lubitz tenía en Düsseldorf, al igual que la casa paterna del copiloto en Montabaur.
Ayer se reveló que Lubitz interrumpió durante medio año su formación. El presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, no aclaró los motivos por razones de confidencialidad, pero el diario alemán Der Spiegel, que citó como fuente a una amiga de Lubitz, dijo que éste sufrió el síndrome Burn-out, una especie de depresión causada por el estrés.
Robin dijo que el hecho parecía suicida, pero que no podía caracterizarse como tal cuando causó tantas otras víctimas. “Ni en nuestras peores pesadillas hubiéramos podido imaginarnos una tragedia así”, afirmó Spohr en Colonia. Germanwings es una filial de bajo coste de la alemana Lufthansa.
En Estados Unidos, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo tampoco tener indicios de que haya un trasfondo terrorista.
El Airbus se estrelló en Les Trois Evêchés, en los Alpes franceses, poco después de partir el martes de Barcelona hacia Düsseldorf. A bordo viajaban 144 pasajeros, entre ellos 75 alemanes, 50 españoles, dos mexicanas y seis tripulantes. Los nuevos resultados de las investigaciones provocaron consternación. “Conmocionado por los últimos datos facilitados por los investigadores”, dijo el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, en Twitter. “Esto supera todo lo imaginable”, señaló la canciller alemana Angela Merkel.
Al parecer, el piloto del vuelo 4U9525, salió al baño y la puerta de la cabina de mando se cerró automáticamente, dijo Robin. Para que la puerta se abra nuevamente alguien debe presionar un botón en el interior de la cabina.
El copiloto Lubitz también pudo haber presionado un botón para cerrar la puerta cuando el piloto trató de reingresar, dijo Spohr. El avión tenía dos códigos de acceso en la puerta de la cabina, uno normal y otro especial para el ingreso de la tripulación desde afuera si no había ninguna reacción en el interior de la cabina. Pero ese código de anulación especial puede ser bloqueado desde el interior del recinto.
El comandante de vuelo regresó a la cabina, llamó a la puerta para entrar y se identificó, pero no hubo respuesta. “El copiloto no respondió y no abrió la puerta”, explicó Robin. El capitán entonces habría intentado forzar la puerta. “Se pueden escuchar golpes para tratar de derribar la puerta”, dijo Robin. Describiendo grabaciones de sonidos de una de las cajas negras del avión, el fiscal dijo que la mayoría de los pasajeros no se dieron cuenta de su destino hasta último momento.
“Sólo cerca del final se pueden escuchar los gritos”, sostuvo. “La muerte habría sido instantánea (...) (ya que) el avión literalmente quedó hecho añicos”, añadió. En cuanto al copiloto, se deduce que estaba vivo al momento del impacto, pues en las grabaciones se escucha su respiración, indicó.
Las conversaciones grabadas entre los dos pilotos, explicó el fiscal, comenzaron siendo corteses. Pero las respuestas del copiloto se tornaron “lacónicas” cuando el capitán comenzó a preparar los planes de aterrizaje a mitad del vuelo. Spohr defendió los controles y exámenes de selección de sus pilotos.
Al propio piloto no puede reprochársele ningún comportamiento incorrecto, ya que actuó “de manera ejemplar”, dijo el presidente de Lufthansa, que recalcó: “Tenemos plena confianza en nuestros pilotos... Cuando un hombre arrastra consigo a la muerte a otras 149 personas, eso es otra palabra que suicidio”. Las familias de la tripulación y de las víctimas, varias de las cuales se reunieron ayer en un lugar cercano al accidente, fueron informadas de los resultados de las investigaciones.
Aerolíneas como Norwegian Air Shuttle, la británica easyJet, y Air Berlin dijeron a las pocas horas de informarse que el copiloto estrelló el avión, que habían aplicado la norma de que dos miembros de la tripulación estén en la cabina en todo momento. En Canadá, el Ministerio de Transporte dijo que a partir de ayer pediría el mismo requisito.
Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EU algunas líneas aéreas renovaron sus políticas para la tripulación en la cabina. Cuando la puerta está abierta las asistentes de vuelo crean una barrera entre la cabina y los pasajeros, ya sea con un carrito para transportar bebidas o con una red de alambre que funciona como barricada. Si el piloto va al baño uno de las asistentes toma su sitio en la cabina. Agencias





