Ana Anabitarte Desde Europa
"Sorprendente" es el mejor calificativo para definir la victoria del primer ministro, David Cameron, en las elecciones en el Reino Unido. Sorprendente porque fueron unos resultados que demostraron que todas las encuestas se equivocaron y por mucho. De hecho la mayoría de ellas mostraban un empate técnico entre el Partido Conservador de David Cameron y el Partido Laborista de Ed Miliband, incluyendo la última realizada a pie de urna. Y Cameron ganó por mayoría absoluta. También "demoledora" podría ser el otro calificativo para definirla puesto que se ha llevado por delante a tres líderes políticos. Al líder del Partido Laborista, Ed Miliband; al líder del Partido Liberal Demócrata, Nick Clegg; y al líder del partido antieuropeo UKIP, Nigel Farage, que han dimitido. Y "preocupante" sería el tercer calificativo, ya que ahora y con un socio (el Reino Unido), que va a plantear un referéndum sobre su salida, la UE inevitablemente va a dedicar más esfuerzos de los deseados a negociar con Cameron sobre su nuevo estatus en el seno de la UE, que a solucionar los graves problemas económicos y políticos que tiene.
El primer ministro británico prometió en campaña electoral que si ganaba las elecciones llevaría a cabo una consulta a finales del año 2017 sobre la permanencia del país en el seno de la UE. Pero la victoria del jueves ha provocado que para contentar a una buena parte de sus votantes, acelere sus planes para la celebración del referéndum a fines del 2016. Por ello en los próximos días va a enviar a Bruselas y a Berlín a su secretario del Tesoro George Osborne, (ascendido a primer secretario de Estado) al frente de una delegación para que comience las negociaciones. Aunque ahora su abultada victoria le proporciona un arma a su favor: la amenaza de una salida del grupo. Una posibilidad de la que no se quiere ni oír hablar en el viejo continente donde para muchos el "Brexit (salida de Gran Bretaña de la UE), es mucho más preocupante que el Grexit (salida de Grecia).
Por todo ello en el Reino Unido se ha vuelto a abrir un debate sobre lo que eso supondría. Una primera pregunta sobre la mesa es si tras la salida de la UE ¿seguiría siendo Londres el centro financiero de Europa? En la actualidad la capital británica es sede de 250 bancos extranjeros que dan trabajo a más de 160 mil personas. Y el mayor de ellos en Europa: el HSBC, ya ha anunciado que si el Reino Unido abandona la UE, ellos abandonarían Londres. También ha advertido además, que muchos otras entidades financieras seguirían sus pasos y también abandonarían la City. Pero hay más interrogantes. ¿Seguiría la Unión Europea siendo el cliente comercial más importante del Reino Unido?, ¿qué pasaría con la posición conjunta del Reino Unido y la UE a nivel internacional?, ¿sería menor la influencia de la UE sin el Reino Unido?, ¿dejarían los británicos de tener derecho a trabajar en cualquier país de la UE y los europeos a poder trabajar en el Reino Unido?
Desde 1973 el Reino Unido es uno de los 28 países que pertenecen a la Union Europea pero no pertenece a la Euroza. Es decir, mantiene su propia moneda que es la libra, en lugar de utilizar el euro. Tampoco pertenece al espacio Schengen, que suprime las fronteras entre 26 países de Europa. Ahora el gobierno de Cameron quiere firmar un nuevo acuerdo entre Londres y Bruselas. La UE ha dicho que hay una línea roja que no se puede pasar y que hay cuatro cuestiones que no son negociables para estar en la UE como son la libertad de movimientos para las personas, para las mercancías, los servicios y los capitales. Sin embargo uno de los objetivos de Cameron es limitar la libre circulación de personas para evitar el mal llamado turismo de bienestar o el mal llamado uso excesivo de los servicios públicos por parte de los inmigrantes. Los conservadores consideran que los inmigrantes no pueden tener derecho al mismo estado de bienestar que los ingleses si antes no han pagado impuestos y también quieren que la gente vaya al país a trabajar y no a beneficiarse de ese estado de bienestar. Por eso Cameron quiere eliminar una paga a la que tenían derecho todos los inmigrantes que iban al Reino Unido a buscar trabajo. Como también quiere establecer que si no encuentran trabajo en el plazo de seis meses deben abandonar el país. Además, los inmigrantes tampoco tendrán derecho a recibir prestaciones sociales hasta que lleven viviendo en el Reino Unido cuatro años y no recibirán el subsidio familiar por hijos que vivan en el extranjero.
En este cinco años de gobierno David Cameron ha sido la nota discordante en la Unión. Trató de vetar el pacto fiscal, intentó frustrar la candidatura de Juncker a la Comisión y también fracasó. Y ahora quiere ir todavía más lejos al plantear un referéndum sobre la permanencia de la UE. Históricamente en el Reino Unido los ciudadanos no han estado muy unidos a la UE y son muchos los que consideran que la institución lo único que hace es llevarse una buena parte de sus presupuestos para favorecer a los países más pobres del viejo continente. Por eso, y a diferencia de lo que ocurre en países como España, los británicos son por lo general euroescépticos. Habrá que esperar para ver si Cameron también lo es. Mientras tanto, seguirá con su férrea política de austeridad más agresiva todavía que la que ha llevado a cabo en sus cinco años de gobierno. La mayoría absoluta que tiene harán que nada ni nadie se lo impida.





