Ana Anabitarte Desde Europa
Europa despertaba hoy lunes con una resolución firmada por los 15 miembros que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de Naciones Unidas) durante una reunión de urgencia celebrada ayer por la noche en Nueva York (Estados Unidos), en la que acordaban exigir a israelíes y palestinos "un alto el fuego humanitario inmediato y sin condiciones" que se prolongue durante la fiesta de los musulmanes del "Eid al Fitr" que marca el fin del Ramadám.
El Consejo también exigía en la resolución que las instalaciones de la ONU en la Franja de Gaza, un territorio situado entre Israel y Egipto de apenas 350 kilómetros cuadrados y donde viven hacinadas un millón y medio de personas, sean respetadas después de que hace unos días un bombardeo israelí destruyera una escuela de Naciones Unidas dejando casi una veintena de palestinos muertos.
Allí desde hace tres semanas Israel lleva a cabo la operación "Margen Protector" contra la población palestina. La puso en marcha después de que aparecieran los cadáveres de tres colonos israelíes desaparecidos. Y en estas tres semanas más de mil personas, la mayoría de ellos civiles palestinos y entre ellos 200 niños, han muerto; y "sólo" 43 soldados israelíes han fallecido cuando atacaban a la población palestina. También hay casi cinco mil heridos y unos 150 mil desplazados.
En este mes y pese a las innumerables muertes, o a lo que muchos califican de genocidio, la Unión Europea se ha limitado a justificar el derecho de Israel a defenderse, y se ha limitado a condenar tímidamente los ataques. Pero muy tímidamente. Ningún gobierno de los 28 países que la conforman se ha atrevido a alzar la voz, a exigir al resto de socios de la UE que dejen de mantener a Israel como socio comercial preferente, que dejen de venderle armas y que le dejen de brindar apoyo diplomático.
Así que para esta semana se esperan reuniones y más reuniones, discusiones y más discusiones encabezadas por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y tímidas presiones de una Unión Europea más preocupada en otros asuntos que en lograr la paz. Pero nada más. Es un tema que no parece estar entre sus prioridades.
Y mientras en la Franja de Gaza decenas de personas mueren cada día ante la pasividad de Europa, hoy llegan a París (Francia) las dos cajas negras del avión comercial siniestrado el jueves pasado en Mali (noroeste de Africa) alquilado por Air Algérie a la compañía española Swiftair, y en el que perdieron la vida 118 personas, 54 de ellas de nacionalidad francesa.
Mali sería el país que debería llevar a cabo las investigaciones puesto que fue en ese país africano donde se cayó el avión, sin embargo han sido las autoridades francesas las que se han puesto al mando. Y será al organismo oficial francés encargado de los accidentes aeronáuticos, el BEA, el que analizará las cajas negras con la esperanza de que contengan datos útiles que permitan averiguar las causas del siniestro. Es decir, saber si fue por un accidente causado por las malas condiciones meteorológicas o si se debió a un atentado terrorista con un misil o con una bomba colocada en su interior. Hipótesis esta última que algunos expertos descartan puesto que es muy difícil alcanzar un avión con velocidad de crucero con un misil portátil como los que suelen utilizar las guerrillas.
En Francia, donde se han decretado tres días de luto oficial y en cuya capital París los edificios ondean las banderas a media asta, el gobierno del socialista Francois Hollande va a mantener hoy una reunión de su gabinete de crisis que se ha creado para llevar a cabo una investigación sobre lo ocurrido. Además, en la reunión se va a acordar enviar a Mali a todos aquellos familiares de las víctimas con quien el propio Hollande se reunió este fin de semana, que lo deseen.





