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Las drogas cobran la factura durante el sexo

Natalia Gómez Quintero| El Universal
Lunes 14 de diciembre de 2009
Al principio se “siente más”, pero a la larga, drogarse para tener relaciones puede provocar bajas en el desempeño sexual

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Parecía una estrategia con el fin de llegar al máximo placer. Iniciaron con el hábito de manera esporádica pero luego fue una regla. Acordaron que previo a cada encuentro sexual fumarían algo de mariguana. La sensibilidad y la atmósfera que produce, ellos dicen, simplemente es la “la neta”.

Se permiten hacer uno al otro lo que en su sobriedad nunca harían (incluso dejar de utilizar condón), son más creativos, aumentan las caricias, retrasan el orgasmo y tienen una percepción de que los momentos de gozo se prolongan… aseguran sentir más.

Es así que Ricardo y Mariana, quienes para dar su testimonio público han preferido no proporcionar sus verdaderos nombres, son amantes ocasionales pero con esa salvedad establecida: estar bajo el influjo de esta droga. Pero ¿cuál es la relación entre droga y sexo?

“La percepción está alterada, se ha generado un mito entorno a que las drogas provocan mayor erotización, pero en ningún momento pueden considerarse como un afrodisiaco. Lo cierto es que cualquier tipo de sustancia narcótica provocará una desinhibición”, asegura Javier Creta, uno de los especialistas del Centro de Prevención y Tratamiento de Adicciones La Joya.

“El consumo agudo de sustancias en una persona de manera general puede incrementar la percepción del placer, pero si este hábito persiste y se convierte en crónico, genera un ‘condicionamiento’ en el que sin la sustancia ya no se tiene sexo”, explica Hugo González Cantú, psiquiatra de la Clínica de Trastornos Adictivos del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Ramón de la Fuente”.

El psiquiatra Gady Zabicky detalla que a nivel cerebral, las drogas liberan, al igual que durante la actividad sexual, diferentes sustancias involucradas en el circuito del placer, lo que provoca una “sinergia” entre ambos efectos.

Los tres especialistas coinciden en que la mayoría de las sustancias adictivas tienen un efecto sobre la libido, pero la reacción que causa en cada individuo, ya sea como estimulante o depresora sexual, dependerá de la historia personal de consumo (frecuencia, cantidad, entorno social).

Armando, un consumidor más, asegura que la mayor sensibilidad la ha tenido cuando fuma poca cantidad de cocaína. “Estoy concentrado en el acto sexual. Tengo una mayor sensibilidad en el pene y lo mejor es cuanto te vienes”.

Los efectos

Zabicky tiene una máxima retomada de un personaje de Macbeth, obra de Shakespeare, para explicar lo que puede suceder con las drogas y el sexo. Aunque la frase hace referencia a los efectos del alcohol, el especialista asegura que puede utilizarse de manera general en todas las sustancias: “el alcohol provoca el deseo, pero dificulta la ejecución”.

Sí, en referencia específica al consumo del alcohol, una droga legal en casi todo el mundo, su efecto principal es desinhibir y ello se alcanza, de acuerdo con especialistas, con dos drinks.

Aumentar esa cantidad tendrá un efecto inmediato en la posible relación sexual: la función empieza a decrecer, la erección puede no ser firme, la lubricación es diferente y el ritmo cardiaco se altera.

Basta recordar los datos de la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) 2009 para visualizar la magnitud del problema. En ella se identifica que la dependencia al alcohol afecta a 4.2 millones de individuos, lo que aumenta la posibilidad de daño a la salud, ya que se relaciona con 9% de las causas de mortalidad general, sobre todo por accidentes, cirrosis hepática y violencia intrafamiliar.

En la mujer, incluso ingerido con moderación, dificulta la respuesta orgásmica. En ellos, a partir de 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre, produce efectos de supresión de la erección. Debilita la eficacia masturbatoria y disminuye el goce y la intensidad del orgasmo en ambos sexos, efectos que son apreciables con la ingesta de sólo dos copas.

El alcohol facilita la aparición del impulso sexual, pero también inhibe partes del sistema nervioso autónomo implicadas en la erección. En ingesta prolongada también provoca azoospermia.

La nicotina también afecta

La nicotina, otra droga legal, pareciera ser inofensiva, pero según el doctor Augusto César Velasco Téllez, experto en sexología y terapia sexual, dificulta la irrigación sanguínea del fumador.

“En el hombre es causa de disfunción eréctil, pues produce daño en las arterias y repercute en la firmeza del órgano sexual. Se le atribuye una reducción del volumen de la eyaculación así como una disminución del número y calidad de espermas. En la mujer puede ocasionar disminución de la sensibilidad en genitales y menor lubricación, lo cual implica una relación sexual no satisfactoria”.

“Hoy puede haber consumidores funcionales sexualmente hablando, pero sin un enfoque moralista las drogas en general te cobran la factura de salud”, dice Creta, quien subraya que el que ya es adicto prefiere quedarse con la recompensa que le da la sustancia y deja en segundo término su vida erótica sexual”.

“Sé que voy a pagar un precio alto por vivir más intensamente. Aunque para mí no es un afrodisiaco, la droga es como la cereza del pastel en las relaciones sexuales”, comenta Oscar, consumidor frecuente de mariguana y esporádicamente de cocaína desde hace cinco años.

Por sus efectos euforizantes, la cocaína prende a la gente y en específico, el consumo no adicto puede prolongar las erecciones y de manera especial, si se unta en el pene, pues su efecto anestésico disminuye la sensibilidad en el glande y retarda la eyaculación, pero puede provocar impotencia y falta de deseo sexual.

Según la ENA, el consumo de drogas ilegales y médicas no prescritas en la población mexicana, rural y urbana de 12 a 65 años, aumentó menos de 1% entre 2002 y 2008, al pasar de 5% a 5.7%, sobre todo en la región sur y centro del país. Estas sustancias afectan más a los hombres que a las mujeres, con una proporción de cinco a uno.

Los tristes resultados

Daniel consume coca desde hace 10 años, platica que hoy, bajo los efectos de esta droga, es muy difícil tener una erección y reconoce que para penetrar a la chava con la que esta necesita masturbarse para medio lograr el coito.

La conocida como droga del amor, éxtasis o MDMA, provoca desde el punto de vista sexual una euforia, sensibilidad especial al tacto, motiva el abrazo, los besos, el toqueteo y las mordidas.

Pero las consecuencias son nada deseables: en la mujer dificultan la excitación y producen problemas para alcanzar el orgasmo; en el hombre actúan de manera similar y provocan dificultad para mantener la erección y producen retraso en la eyaculación.

En la inhalación de los llamados poppers, los consumidores refieren sentir mayor excitación y prolongación del orgasmo. Esta sustancia es usada de manera habitual por los homosexuales, ya que debido a los nitratos que contiene existe una mayor relajación muscular que facilita la penetración anal.

Según Zabicky, quien fungiera como coordinador del Programa de Investigaciones Relacionadas con Sustancias del Instituto Nacional de Psiquiatría “Dr. Ramón de la Fuente”, en las fiestas de larga duración como los raves, las personas suelen hacer un coctel de sustancias para mantenerse activos.

Mezclan éxtasis con cocaína y viagra sin saber que aumentan el riesgo de sufrir un infarto por la reducción de oxígeno en el cerebro o un infarto fulminante por exceso de frecuencia cardiaca.

La heroína es considerada como una droga de asexuales, pues desde su primer consumo puede provocar alteración en el interés sexual y en específico para los varones, fracaso eréctil y retraso en la eyaculación.

“El uso crónico de las sustancias genera cambios bioquímicos en el cerebro que en lugar de facilitar el sexo como en un uso agudo, lo obstaculizan o incluso bloquean, ya que para tener una actividad sexual adecuada se necesita que el cerebro cuente con todas sus funciones”, advierte González Cantú.

Aun con todos los efectos desinhibitorios en la libido y de percepción “erótica” que pudieran provocar las drogas, tanto legales como ilegales, para alcanzar una experiencia sexual “única”, los sexólogos David Barrios, de Caleidoscopía y José de Jesús González Salazar, del Grupo Interdisciplinario en Sexología, no recomiendan su uso en ningún caso.

“No somos jueces ni sacerdotes, pero debemos hacer la advertencia pues ni la droga más inocua está exenta de riesgos”, dice Barrios.

“No se recomienda como parte del mundo erótico, pues no sólo altera el estado de conciencia sino que inhibe la responsabilidad ante la sustancia al grado de tener experiencias de las que te puedes arrepentir”, dice González Salazar.

Los riesgos pueden ir desde un menor disfrute sexual hasta la adquisición de VIH-sida, pues bajo el influjo de estas sustancias no existe el cálculo del costo de su ingesta. “Cuando ya existen conductas adictivas, la gente se saltan el cortejo que da un conocimiento básico de con quién se va a la cama”, dice Creta.

Creta recomienda el atraso del consumo de las drogas, pues en caso de que la persona decida experimentar, lo hará como lo mismo sucedería en el sexo, con mayor conciencia y responsabilidad.

José de Jesús González Salazar asegura: “Puedes llegar a momentos sutiles sin necesidad de droga”.

Los especialistas coinciden: En la rehabilitación los pacientes expresan ya no sentir la misma intensidad o placer que tenían bajo el influjo de cierta droga, de tal manera que tienen que "reaprender" a tener sexo sin consumo, lo que a veces es un proceso muy largo.



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