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¿Qué cosas decimos cuando sacamos la lengua?

El Nuevo Día, Puerto Rico /GDA| El Universal
14:00Martes 01 de octubre de 2013
Todo lo que tiene que ver con la lengua termina por provocar todo tipo de reacciones

SACAR LA LENGUA Todo lo que tiene que ver con la lengua termina por provocar todo tipo de reacciones. (Foto: Archivo EL UNIVERSAL )

Es un gesto tan irreverente como seductor, tan sensual como vulgar, tan grotesco como juguetón... ¿Qué cosas decimos cuando sacamos la lengua?

Por Ana Teresa Toro [email protected]

No hablemos en lenguas, hablemos de lenguas. Hablemos de ese órgano muscular que se mueve libremente en la boca y que, escondido a medias tras la muralla dental, se ocupa de funciones nada pequeñas como el sentido del gusto, el masticar, el deglutir y en nuestra capacidad para el lenguaje. Todo desde un epicentro húmedo y acolchonado.

De ahí que todo lo que tenga que ver con la lengua termine por provocar todo tipo de reacciones que se multiplican si el tema surge desde el espacio de la cultura popular.

El ejemplo más reciente ocurrió cuando la joven cantante Miley Cyrus decidió sacarle la lengua al mundo como parte de su reciente presentación en los MTV Video Music Awards, gesto que ha quedado consignado en la más reciente portada de la revista Rolling Stone en la que la antigua niña dorada de Disney aparece de cabellos dorados sí, pero con la lengua por fuera con un gesto que puede leerse tanto como un acto de irreverencia o de desafío.

Como es de esperarse la reacción fue viral y el gesto recibió desde aplausos solidarios, pasando por connotaciones sexuales hasta contundentes muestras de desaprobación. Ahora bien, ¿a quién le ha sacado la lengua esta chica? Y a fin de cuentas, la lengua: ¿nos seduce o nos insulta? ¿Nos hace reír o nos repugna? Sea cual sea la respuesta una cosa está clara: es la lengua una imagen poderosa.

Pero no hace falta filosofar. En este caso aplican todas las anteriores. Sobre todo porque el uso gestual que le damos a la lengua y su presencia en la cultura popular se pasea por todos los extremos. Hablamos de que alguien tiene la lengua larga como queriendo decir que es una persona chismosa e indiscreta, lo mismo decimos de un "lengüetero".

Sacar la lengua puede leerse, depende el tono y el contexto, como una manera de expresar que nos hemos salido con la nuestra o que alguna travesura ha sido exitosa, incluso, como un saludo juguetón.

Con un tono distinto puede ser una señal de cansancio como cuando decimos:

"Llegué con la lengua por fuera"; puede ser indicativo de que algo está delicioso o por el contrario de que sabe muy mal.

Y en esa misma línea de la gestualidad vinculada a la lengua podríamos pensar en sacar la lengua a bocajarro como un gesto totalmente ofensivo y vulgar o por el contrario, sacar la lengua de manera suave y lentamente bien podría interpretarse como una invitación sexual. No es lo mismo si quien saca la lengua es una mujer o un hombre.

Los códigos sobre "lo masculino" y "lo femenino" también operan en este espacio.

Pero el universo lenguado va mucho más allá. Si se piensa en las múltiples formas de expresión corporal, señala el académico y experto en semiótica Dorian Lugo, que para aquellos que se colocan pantallas en distintas partes del cuerpo, el piercing de la lengua tiene su código dentro de ese mundo.

"Hay un sentido de jerarquía y respeto porque en esa zona es muy doloroso", anota toda vez que nos recuerda las connotaciones religiosas que pueden llegar con la lengua, al evocar la imagen de las lenguas de fuego tan presente en la Biblia, donde de hecho, es precisamente una serpiente con su lengua finita y violenta la que lleva la voz cantante del destierro del paraíso. Ni hablar de su presencia en el universo mitológico.

Y sobre todo, hablar de la lengua es hablar de sexualidad, de erotismo, de sensualidad, en fin, de sexo en todas sus gradaciones: desde las más deleitosas hasta las más grotescas. Basta pensar en el gesto -transgresor y utilizado como invitación sexual- de una lengua entrando y saliendo de entre los labios como simulación de la copulación. O en una persona que interpreta como un acto de rechazo el que su pareja no quiera darle un beso de lengua.

Divinidad o Animalidad

Todo esto es algo que, aunque puede variar de cultura en cultura, ha sido codificado de todas las maneras antes mencionadas casi desde que la humanidad se documenta a sí misma. De hecho, en el imperio romano estaba prohibido sacar la lengua, incluso para toser, o pasarse la lengua por encima de los labios por entenderse que eran gestos que invitaban a un encuentro íntimo. También se conocía el sacar la lengua como un gesto de burla y en las culturas mediterráneas antiguas ya el gesto era algo común.

Las manifestaciones de la cultura de masas se sirven de todo ello consciente o inconscientemente. No por nada uno de los logos más exitosos de banda de rock alguna lo es sin duda la gran lengua roja que brota de una boca abierta que identifica a The Rolling Stones; pocas fotografías tan famosas como la de Albert Einstein sacando la lengua o la de Gabriel García Márquez haciendo el mismo gesto.

Lo mismo sucede con la siempre perturbadora lengua por fuera de Gene Simmons de la banda Kiss o con el incontable número de estrellas -constantes y pasajeras- del mainstream que buscando llamar la atención le han entregado al paparazzi o a la prensa en general una imagen memorable de lengua por fuera. Nadie olvida por ejemplo el beso de lengua que se dieran años atrás Madonna y Britney Spears durante una presentación musical.

Y aquí en Puerto Rico, por ejemplo, ha quedado grabado en el imaginario popular el debate para la elección del 1992 en el que el entonces candidato Pedro Rosselló le sacó la lengua a su contrincante, Victoria "Melo" Muñoz.

"Depende mucho de lo que se quiera decir al momento. La lengua además es algo tan íntimo vinculado al sentido del gusto, del olfato, dos sentidos vinculados a la memoria asociativa, la primaria", propone Lugo toda vez que enfatiza en que respecto a sus lecturas en las manifestaciones culturales "con la lengua no hay puntos medios, es todo gloria y abyección, divinidad o animalidad".

En cuanto a la reacción viral al caso Cyrus, Lugo observa a modo general que "habría que preguntarse si lo que despertó el escándalo con ella fue meramente sacar la lengua o fueron otros elementos". "Si fue lo paradigmático (el elemento aislado) o lo sintagmático (la combinación de elementos)". Esto por tratarse de un evento mediático que no se limitó a un mero gesto.

El psicoanalista Alfredo Carrasquillo repasa que el psicoanálisis, en sus orígenes, plantea tres aspectos clave de la sexualidad: la genitalia, la oralidad y la analidad. "Y en la oralidad el órgano por excelencia es la lengua y los labios de manera que la lengua es un punto clave para hablar de todo lo relativo a la sexualidad y a las modalidades de goce de los seres humanos".

Por otro lado, su uso como gesto en la esfera social actual lo invita a reflexionar sobre el poder y sus protagonistas. "Estamos en un momento de crisis de autoridad. Todas las figuras que han ejercido autoridad alguna vez en la sociedad están en crisis, lo que hace que sea mucho más frecuente ver la burla y la transgresión a esas figuras de autoridad. Y los artistas están en una posición social de autoridad que les permite la puesta en escena de esa burla", señala quien considera que acciones como la que hemos tomado como ejemplo confirman esa crisis de autoridad.

Tampoco importa si hay un destinatario. "La efectividad de la cultura del espectáculo es que hace que cada quien se identifique y cree su propio destinatario, es algo más de la historia del espectador que del artista. Es lo que llamamos satisfacción vicaria, que significa que logras satisfacer algo que querías hacer y sabes que no puedes o no te atreves pero ves a otro haciéndolo y te satisface como si lo hubieses hecho tú".

¿Narrar la lengua?

La escritora Yolanda Arroyo Pizarro, autora del poemario Medialengua, ha buscado superar con su obra el reto de narrar las experiencias sensoriales vinculadas a la lengua rompiendo con los clichés. "Se ha dicho tanto y se ha dicho tan bien", afirma la autora de frases como "la lengua es el órgano del habla pero habla mejor cuando besa".

Una de las cosas que más le llama la atención es la mirada lésbica al órgano.

"Las mujeres o personas que dentro de su argot amatorio utilizan las manos y la lengua están dejando todo el tiempo su órgano sexual expuesto", dice acerca de elementos que le ha interesado explorar desde la narrativa.

"Es un tema extremadamente atrayente. Todo lo que implique que haya una dualidad, una multiplicación de significados me atrae mucho la atención como escritora, para descrubrir esos remanentes de códigos o de mensajes".

En fin, contarla para entenderla. Hablar de ella para pensarla. Escribir de ella para que sepa que aunque nos permite hablar, de vez en cuando, se le puede dominar.



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