Correos de Urdangarín revelan infidelidad a Infanta
La semana pasada una magistrada de Barcelona levantaba la prohibición a los medios de comunicación de publicar los correos electrónicos personales que mandó y recibió Iñaki Urdangarín, yerno del rey Juan Carlos, durante varios años.
Y ese mismo día la infanta Cristina, séptima en la línea de sucesión al trono, anunciaba que se iba a vivir con sus hijos y sin su marido a Ginebra (Suiza).
En aquel momento se especuló con que la decisión de la hija menor de los reyes de España se debía a su intención de alejar a sus hijos, quienes están en tratamiento psicológico, ante la proximidad del inicio del juicio que enfrentará su marido, a quien se acusa de haberse apropiado de más de seis millones de euros de empresa públicas y privadas aprovechándose de su condición de yerno del monarca.
Sin embargo, su decisión también se ha debido al temor que ella misma tiene de que esos mensajes se publiquen y revelen informaciones sobre su vida privada, como así ha ocurrido.
En su último número la revista satírica Mongolia ha publicado esa correspondencia convirtiéndose en el primer medio de comunicación español impreso que se ha atrevido a hacerlo. Y en ella se refleja que entre los años 2003 y 2004 Urdangarín mantuvo una relación sentimental con una ex novia suya que luego se casó con un amigo y ex compañero suyo en el equipo de balonmano del FC Barcelona, y que la relación entre ambas parejas era tan estrecha, que ambos fueron testigos en sus respectivas bodas.
En los correos la complicidad entre ambos es patente y la obsesión por verse "para follar", como escriben, es contínua. Se llaman cariñosamente "hola ojos azules" y "hola pedazo de mujer".
Algunos de ellos son más soeces e incluyen conversaciones como: "dime como estás el viernes para comer o para cenar, mejor para cenar y follar... que de follar no te libras". Y otros reflejan la relación de amistad que mantiene Urdangarín con el esposo de su amante. "Sé que estás bien, tu marido me lo dice. Me tranquiliza, me mata", dice.
Mongolia justifica su publicación argumentando que los mensajes se obtuvieron de forma lícita, que el yerno del rey es un personaje público y no anónimo, y que el derecho a la información prevalece claramente sobre el derecho al honor.
Y añade que no ha publicado todos los correos ya que algunos de ellos son, "mucho más explícitos sobre el tipo de encuentros que mantenían e incluso los lugares exactos en los que se llevaban a cabo las relaciones sexuales".
Hace unos meses fue el propio Diego Torres, ex socio de Urdangarín y ahora su enemigo número, quien entregó esos mensajes al juez y también a algunos medios de comunicación. Se le acusó de querer vengarse ya que no aportaban nada a la causa judicial abierta contra el duque de Palma.
Él argumentó entre otras cosas que probaban que Urdangarín había estado en Madrid en determinadas fechas donde había asistido a varias reuniones en el Palacio de la Moncloa con el rey y con distintos presidentes autonómicos.
Cosa que el propio Urdangarin en el juicio había negado. Consciente del escándalo que se podía producir, Urdangarin pidió que se prohibiera su publicación.
En su día el juez le dio la razón y prohibió su publicación a siete medios de comunicación así como a Torres. Ahora una magistrada ha levantado la prohibición y la revista Mongolia los ha publicado.





