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Haití: han enterrado a 70 mil cadáveres

José Luis Ruiz Enviado| El Universal
Lunes 18 de enero de 2010
Crecen hambre, caos y violencia. Los saqueadores se enfrentaron entre sí con cuchillos, martillos y piedras y la policía intentó dispersarlos con disparos

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PUERTO PRÍNCIPE.— Por toda la capital haitiana aparecieron ayer mensajes escritos, mantas y cartelones pidiendo auxilio en inglés y francés, mientras se registraban actos de violencia y continuaban los saqueos en varios puntos de la ciudad. La inseguridad fue el detonante que inhibió las tareas de rescate en algunas partes. Funcionarios haitianos hablan de 70 mil muertos que ya han sido enterrados.

Las gasolineras se han convertido en bombas que podrían estallar por la violencia. Ante lo que pudiera suceder, elementos de la Policía Nacional de Haití custodian los sitios de distribución con fusiles y escopetas. Un galón de gasolina que costaba 5 dólares ahora tiene un valor de 15 y aun así las estaciones de servicio se encuentran repletas. A gritos e insultos se disputan el combustible.

En algunas de las principales calles de la ciudad fueron colocados mensajes con la leyenda: “SOS, nous en difficulté, help” (SOS, estamos en dificultades, ayuda), o “We need help” (necesitamos ayuda). La gente comienza a agolparse en el aeropuerto internacional y en establecimientos comerciales pidiendo empleo. Soldados de EU mantienen a raya a quien busque ingresar a la terminal aérea Toussaint Louverture para obtener una fuente de trabajo temporal estibando la ayuda humanitaria o buscando la oportunidad para huir del país.

Los residentes despertaron ayer para encontrar los cuerpos de ladrones linchados por turbas en las calles o con disparos de hombres afirmando ser policías de civil. Los saqueadores se enfrentaron entre sí con cuchillos, martillos y piedras y la policía intentó dispersarlos con disparos. Al menos dos de ellos fueron muertos a tiros, dijeron testigos.

La situación se torna más volátil por la falta de alimentos, agua y combustible, y la paz social es cada vez más frágil. Largas filas se forman donde se distribuye agua y la exigencia por conseguir el líquido provoca la confrontación. Incluso niños se enfrentan por un balde de agua.

Ambiente de guerra

Los días transcurren en el límite de la violencia. La gente está desesperada por obtener lo mínimo indispensable para sobrevivir. El reclamo es uno, que entreguen la ayuda que está en el aeropuerto. Sabe que ahí se encuentra el preciado cargamento que aliviaría sus penurias.

“Cada día que pase será más difícil entregar esta ayuda humanitaria porque crecerá la desesperación”, comenta un funcionario de Naciones Unidas que se encuentra en este país devastado.

Por momentos, el ambiente parece de guerra. Helicópteros BlackHawk de la marina de EU sobrevuelan esta capital ante la indiferencia de la gente.

Fuertemente armados, miembros de una pandilla que en algún momento controló el suburbio más grande, Ciudad del Sol, regresaron como señores de la guerra con ánimo de venganza.

Oficialmente, según el premier haitiano Jean-Max Bellerive, 70 mil cadáveres han sido recuperados hasta ahora. El secretario de Estado para la Alfabetización, Carlo Josehp, habló de 70 mil personas que ya han sido enterradas, según informó Radio Metropole. El gobierno decretó ayer estado de mergencia y un periodo de duelo de 30 días, a partir de ayer.

El general estadounidense Ken Keenconsideró posible que en el terremoto hayan muerto unas 200 mil personas. La Agencia de Desarrollo Internacional estadounidense (USAID) habló de 50 mil víctimas mortales.

Ante informaciones de que se había ordenado el cese de las labores de rescate, la ONU reportó que los equipos de búsqueda continuaba ayer sus labores, tras haber salvado a más de 70 personas que estaban sepultadas entre los escombros. “No perdemos la esperanza de encontrar más supervivientes hoy”, dijo Jesper Lund, quien encabeza las operaciones en Haití.

Un especialista del equipo español de rescate admitió que después de cinco días era difícil que hubiera gente con vida bajo los escombros. Se espera ahora la etapa de la distribución de la ayuda humanitaria; el fantasma del hambre comienza a recorrer las calles de Puerto Príncipe y todos sus barrios. Es común escuchar: “Tengo hambre”. Aunque siguen llegando víveres, equipos completos de rescatistas comenzaron a abandonar La Española. El retumbar de las turbinas irrumpe con regularidad en el ambiente cargado de tensión.

Casi toda la actividad comercial está paralizada y la gente no tiene trabajo. Algunos aprovechan la presencia de periodistas de todo el mundo para ofrecer sus servicios como traductores y choferes.

Los asentamientos con damnificados crecen en los diferentes puntos de esta derruida capital, mientras convoyes de Cascos Azules recorren las calles en un ejercicio sólo de presencia. Elementos aportados por ejércitos de casi todo el mundo están bien armados pero esto no atemoriza a la población. Su objetivo primordial es sobrevivir en un país donde la anarquía se ha apoderado de la población. (Con información de Agencias)



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