El 68, un video inédito
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El ambiente se percibe fúnebre, denso; caras, miradas y rictus de
dolor. Es 2 de noviembre 1968: estudiantes, madres, hermanos, vecinos;
todos, con cierto miedo, regresan a la plaza que un mes antes se había
convertido en la piedra de sacrificio del México moderno.
Traen flores, veladoras, también terror e indignación. La cámara
súper 8 recorre el escenario hasta encontrar las huellas de la salvaje
embestida: sangre humana esparcida sobre el muro blanco de la iglesia
contigua a la Plaza de las Tres Culturas; huellas innegables de la
represión. La cámara cierra la toma, detalla los manchones para después
abrirla ya en la penumbra de la noche y así registrar una V de la
victoria empuñada por decenas de manos que parecen señalar al cielo en
señal de esperanza o piedad.
Esas son las imágenes de una serie de videos inéditos que el Comité
del 68, Pro Libertades Democráticas A.C, tiene como parte del material
recopilado durante décadas y que da cuenta de la barbarie cometida por
el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz contra el movimiento estudiantil
universitario; los ha puesto para su venta en sus oficinas de San Luis
Potosí 98, colonia Roma.
Habla Raúl Álvarez Garín, líder de aquella revuelta, sobreviviente y
activista en pleno que busca justicia contra los responsables, entre
ellos Luis Echeverría Álvarez —secretario de Gobernación durante el
gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970)—, a quien Garín define como
“genocida”.
Exposiciones en las rejas del Paseo de la Reforma; videos, carteles,
arte contemporáneo, obras de teatro, libros, conforman las actividades
que el Comité del 68 ha organizado para los 40 años conmemorativos del
2 de octubre; pero sobre todo un archivo jurídico que presentará ante
la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, de la Organización de
Estados Americanos, por la violencia ejercida por el Estado mexicano
hacía sus gobernados, la cual no quiere reconocer.
“Se percibe en un sector del gobierno de abandonar este propósito de
justicia que buscamos, por ello queremos subrayar que los procesos
siguen abiertos”, acota.
Álvarez Garín subraya que la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos ha reconocido 270 desaparecidos y 70 funcionarios involucrados;
la extinta fiscalía especial para los desaparecidos anunció 52
averiguaciones previas en condiciones de consignación; Herlinda
Velasco, magistrada, admitió la existencia de elementos para conformar
el delito de genocidio, aunque resolvió en contra.
“No se puede exonerar a Luis Echeverría como se ha pretendido hacer,
si a nivel interno no se resuelve lo llevaremos al ámbito
internacional”, señala.
Garín señala que la decisión se tomó debido a lo expresado en
tercera persona por el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, Juventino Castro y Castro, quien ha dejado ver de manera
“objetivista” que las resoluciones de los procesos abiertos serán
negativos.
“Lo que buscamos es una condena moral internacional que se
transforme en una medida con efectos políticos y económicos para el
gobierno mexicano, porque si se califica que no respeta a sus
instituciones ni su Constitución será importante, ya que los convenios
y tratados de comercio que se tienen actualmente se sostienen sobre la
confianza en el Estado de Derecho. Si se demuestra que lo viola de
manera tan descarada, irresponsable y burda, ya que las violaciones
cometidas son de cuestiones de derecho internacional, aumentará la
desconfianza de inversión internacional”, dice.
Garín también señala el peligro que de nuevo el Ejército se encuentre en las calles y el tema de la gobernabilidad sea latente.
Finalmente advierte: “En esos años se hablaba de disolución social,
un delito impreciso porque era toda actividad lo que no le gustara al
gobierno; ahora cuando se busca tener eficacia contra el terrorismo
entra otra categoría tan difusa como la sospecha de terrorismo,
¿quiénes son sospechosos de serlo? Todo aquel que no le convenga al
gobierno, esto se extiende a líderes sociales”.





