Lorena, Dura, Durísima
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El nombre de Lorena González Hernández se escribe con doble D mayúscula, de “Dura, Durísima”.
Así la describen los investigadores de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, que no han logrado doblarla.
Prácticamente no ha hablado nada desde que la detuvieron el domingo pasado. En esos primeros momentos la empezaron a interrogar y les dijo que hace tres meses había comprado una casa y un automóvil.
—¿De dónde?, le insistieron.
“Ya no voy a decir nada”, respondió.
Le dieron un golpe en la cabeza. Y se lo repitieron.
Ella los retó.
“Cómo son pendejos. Para sacar algo se pone una bolsa en la cabeza y se jala una cuerda del cuello”, les dijo.
“¿Pero saben qué, cabrones? Ni así les voy a decir nada”.
Fue lo último que habló.
Las autoridades no tienen duda de su participación en el secuestro de Fernando Martí, ocurrido el 4 de junio en un falso retén de policías federales.
En contraparte, su ex esposo asegura que ella es honesta, trabajadora, sin riquezas ni propiedades, por lo que pone en duda las acusaciones de la Procuraduría. El caso, dijeron familiares, tiene cosas raras y no descartan que ella sea sólo un <i>chivo expiatorio</i>.





