Falleció Castillo Peraza

. (Foto: El Universal )
Carlos Enrique Castillo Peraza falleció ayer en Bonn, Alemania, víctima de un ataque cardiaco, a la edad de 53 años. Quien fuera ex presidente del Partido Acción Nacional (PAN) presentó síntomas de un infarto al miocardio y murió a las 02:00 horas ?tiempo de México?, durante el traslado a una clínica para su atención. Antes de ello, Castillo Peraza se reunió en la casa de un compañero de la Asociación Konrad Adenahuer, con la que mantenía afinidad ideológica. Castillo nació en Mérida, Yucatán, un 17 de abril de 1947. A los 17 años se incorporó a la política activa en su tierra natal, al participar en las elecciones locales como auxiliar de los representantes de casilla. En 1971 egresó de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras. Su tesis se denominó ?El socialismo pluralista de PierreJoseph Proudhon?. A mediados de la década de los 70, obtuvo la licenciatura en Letras por la Universidad de Friburgo, Suiza, con especialidad en Filosofía Política. El yucateco fue nominado el 9 de septiembre candidato a la alcaldía meridana y postulado a la gubernatura yucateca en 1981. Controvertido, el panista fue también diputado federal en dos ocasiones (1979-1982 y 1988-1991), así como fundador y director del Instituto y Capacitación Política de Acción Nacional. Desde 1979 se desempeñó como consejero nacional de su partido, como secretario de Relaciones Internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul de 1979 a 1982 y como secretario de Educación Pública en el gabinete alternativo instalado por Manuel J. Clouthier. El dirigente mantuvo un papel destacado en las relaciones del PAN con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Castillo Peraza comenzó a destacar como figura pública durante el liderazgo de Luis H. Álvarez en el PAN (1987-1993). Castillo era el nuevo ideólogo panista. Él sucedió a Álvarez en la dirigencia nacional (1993) y consolidó el despegue electoral del partido con el triunfo de la gubernatura de Jalisco, el refrendo de Guanajuato y Baja California, 11 capitales estatales y el gobierno de 30 por ciento de los mexicanos en todo el país. Es también la época (1994) en que un candidato de Acción Nacional a la Presidencia, Diego Fernández de Cevallos, alcanzaba la mayor votación de la historia, hasta entonces, para un candidato de oposición. Desde la época en que Luis H. Álvarez era dirigente nacional, sobre Castillo algunos militantes panistas de la vieja guardia consideraban el estilo de conducirse de este intelectual como ?gradualista? y ?pragmático?. Producto de estas divisiones en esa época se dio una grave escisión dentro de Acción Nacional, cuando el grupo encabezado, entre otros, por Pablo Emilio Madero, Jesús González Schmal, Bernardo Bátiz y Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, abandonó el partido acusando a Álvarez, a Castillo y a Diego Fernández de Cevallos de alejarse de los principios básicos del PAN. Más tarde, durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, se le acusó de ?concertacesionador? con el gobierno. Sorpresivamente, en 1995 anunció que no contendería por su reelección al frente del PAN, pese a que tenía derecho de contender por un periodo más de tres años. En 1997 se le postuló como candidato panista a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, cuando contendió con Alfredo del Mazo, del PRI, y Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD. Dicha contienda fue una verdadera pesadilla para Castillo, quien no logró convencer al electorado y en cambio sí ganó una serie de enfrentamientos con la prensa, en particular con los reporteros que cubrieron su campaña. Sus arrebatos contra la prensa, sin embargo, databan de antes. Se recuerda que en 1995, en Morelia Michoacán, durante un acto en apoyo a Felipe Calderón, entonces candidato a la gubernatura, Castillo explotó contra una reportera que le preguntó si tal candidatura era una imposición: ?Esas son chingaderas, señorita!?, respondió molesto. En seguida le preguntaron si al PAN no se le había revertido la concertacesión en Chihuahua, a lo que el político apenas respondió, conteniéndose: ?¡Ah, no sea usted pen...!?, y se retiró del lugar. En 1997 su campaña a la jefatura capitalina nunca prendió entusiasmo entre el electorado. Dos hechos, además, se agregaron a la debacle del panista: una denuncia contra su contendiente Cuauhtémoc Cárdenas sobre el usufructo ilegal de unos terrenos en Playa Eréndira, Michoacán, cuya información, se sabría más tarde, provenía de la oficina del superasesor salinista José Córdoba Montoya. Periodista activo, Castillo Peraza fue director de la revista ?Palabra? en 1987, y colaborador, entre otros importantes diarios, en ?Ovaciones?, ?La Jornada?, ?Reforma? y EL UNIVERSAL. También su pluma fue leída en las revistas ?Proceso?, ?Nexos?, ?Vuelta? y ?Origina?. Fundó en 1996 el despacho profesional Humanismo, Desarrollo y Democracia S.C., organismo especializado en consultoría sociopolítica para empresas industriales, bancarias, bursátiles y comerciales, y de servicios. Tras el fracaso en la lucha electoral en 1997 por el gobierno del Distrito Federal, el panista anunció su retiro de la vida política activa y manifestó que se dedicaría a las actividades académicas y a la investigación. Hasta la fecha, colaboraba en el programa semanal ?Primer Plano?, el cual se transmite por el Canal 11 de televisión. (Notimex, EFE y AP). Ver Reacciones en Nación.





