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Prostituyen menores en campos agrícolas de San Diego

Anabel Hernández/Enviada (Tercera y última parte)| El Universal
Sábado 11 de enero de 2003

San Diego, Cal.? A 35 minutos del centro de San Diego se encuentra el suburbio de Oceanside llamado Los Carrizales. Y ahí están los Campos del Amor.

Así es como la banda de mexicanos que trafican y explotan a niñas y adolescentes mexicanas llaman a los terregales donde son llevadas sus víctimas para prestar servicios sexuales a los jornaleros agrícolas.

Se trata de una prostitución al aire libre, sin paredes, ventanas, cama ni sábanas de por medio. Ahí, en el suelo de cuevas entre cañas, donde el único sabor que queda en los labios de las niñas es el de tierra, sudor y alcohol de los clientes. Y son niñas de no más de 14 años, que venden su virginidad a los granjeros blancos de la zona.

A 35 minutos del centro de San Diego se encuentra el suburbio de Oceanside, popular por su espléndida zona residencial y los campos agrícolas de fresas rodeados de carrizos dorados. De ahí adoptaron el nombre de Los Carrizales.

Aquí están los Campos del Amor. Así es como la banda de mexicanos que trafican y explotan sexualmente a niñas y adolescentes mexicanas, Julio, Tomás y Luciano Salazar Juárez, llaman a los terregales donde diariamente son llevadas sus víctimas para dar servicios a los jornaleros que trabajan en los plantíos. De 100 hasta 300 hombres, para todos hay servicio, todos los días, a todas horas.

Se trata de una prostitución al aire libre, sin paredes, ventanas, cama ni sábanas de por medio. Ahí, en el suelo de cuevas entre cañas, donde el único sabor que queda en los labios de las niñas es el de tierra, sudor y alcohol de los clientes.

"La primera vez que fui a los campos no vomité sólo porque no traía nada en el estómago. Es realmente algo grotesco, inimaginable", recuerda Patricia, nombre ficticio de una doctora que trabaja con recursos del gobierno y quien desde hace más de cinco años ha tenido contacto con los hermanos Salazar para prevenir el sida y enfermedades venéreas en las menores explotadas.

Si quería ayudar a las chavitas tenía que hacer una relación con los padrotes, eso lo aprendí en Guadalajara, en donde trabajé hace muchos años. Tuve que convertirme en alguien que no juzga, no emite opiniones, sólo escucha.

Una vez uno de los Salazar me llevó porque las muchachas no bajaban...



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"Si se avanza sobre la avenida North River, al principio sólo se aprecian las enormes casas valuadas en más de 300 mil dólares. Estilo californiano. Tejados rojos, fachadas en colores del crema al naranja, y flores en las jardineras.

Justo atrás de las residencias se extiende el campo agrícola, propiedad del japonés Víctor Sang.

"Para llegar a los campos del amor la referencia es el Super 7 y la gasolinera CIT 60 en North River, esquina con College Boulevard.

"A unos metros de la gasolinera, en contraacera de una iglesia bautista, está el señalamiento de un ducto de combustible en el que hay una toalla enredada, abajo está el campo y en él se abre una brecha.

"Es un área de carrizales espesos en la que uno no puede ver quién está al lado. Una vez adentro, a un kilómetro de la avenida, los carrizales se cierran y hay que pasar agachados.

"En la espesura se encuentran cerca de ocho cuevas hechas entre los carrizos, una contigua a la otra. Hay pedazos de bolsas de plástico amarradas a las cañas. Estas son usadas por las menores para tirar el papel de baño con el que se limpian después de cada relación y los condones de los clientes. Una vez que terminan las bolsas son arrancadas para no dejar evidencia.

"Dentro de las cuevas, en el suelo, hay envases vacíos de cerveza, cajas y botellas de licor, jirones de telas, restos de cobijas, plásticos en el suelo, gorras, camisetas... mudos testigos de las horas de horror.

"Todo esto mezclado con empaques de condones abiertos y decenas de preservativos utilizados que derraman en la tierra el semen contenido. El olor de almizcle lo inunda todo hasta revolver el estómago. Este es el infierno, el llano en llamas.

"Cuando vine aquí en una hora yo conté que una muchachita había atendido a 35 hombres, uno tras otro... sólo se levantan la falda... es sólo una masturbación vaginal", continúa Patricia. "Generalmente con quien hacen eso es con las muchachitas que ya no son vírgenes y que las traen seis meses de arriba para abajo en los campos.

"Las que yo vi esa vez eran muy jóvenes... no tenían más de 14 años... ya las habían vendido mucho a los gringos. "Esta zona esta llena de red neks (cuellos rojos, como llaman a los granjeros americanos), son gente blanca de ultraderecha a quienes les venden la virginidad de las niñas.

"Presencié muchas veces las llamadas que los gringos hacían al celular de Julio (Salazar) para que les llevaran a una niña cherry (virgen)."



Las muertas de Carlsbad

Es este, uno de los cinco puntos de San Diego donde los hermanos Salazar han extendido su red.

"Aquí fueron traídas Paola, Reyna, y decenas de niñas más. Todas ellas Cándidas Eréndiras, de Gabriel García Márquez, cuyos verdugos son impulsados por la codicia.

La edad de las niñas que se traen para explotarlas es cada vez más chica, de 10 a nueve años. Yo llegué a ver a una niña de siete años. ¿Qué hace una niña de siete años en un prostíbulo?, no era hija de nadie, la estaban usando", recuerda la doctora desesperada.

"Estamos hablando de personas indefensas, con una historia trágica detrás. Ellas viven en el síndrome del postrauma en el que otorgan todo el poder a quienes las victimizan."



La fuga de Julio Salazar

Justo aquí, en Los Carrizales, hace un año la banda de los Salazar estuvo a punto de ser detenida.

En diciembre del 2001, en una operación coordinada por el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), más de 100 elementos de esa corporación, del Sheriff y el FBI hicieron una redada.

No se atrevieron a adentrarse en los carrizales por temor a una emboscada, y esperaron a que salieran.

Aprehendieron a más de 50 personas. Cinco menores que eran prostituidas en el lugar, clientes, y a Julio Salazar, líder de la banda, quien en medio de la confusión logró bajarse de una patrulla y escapó.

"En este negocio hay mucho dinero de por medio, son miles y miles de dólares. Yo he visto cómo se acuestan con ellas (las menores) los policías del SIN (patrulleros fronterizos) gratis, ese es el intercambio por protección, hasta entran a las casas de prostitución uniformados, ¡que me parta un rayo si estoy mintiendo!", sentencia la trabajadora social.

Las menores fueron detenidas en los retenes de la policía migratoria que las interrogaron sin el apoyo de psicólogos para hacer intervención de crisis. Lo que querían era una denuncia formal contra los Salazar para fincarles cargos pero ellas se negaron a denunciarlos. Fueron deportadas y todos los detenidos liberados.

"Luché mucho en el gobierno (de EU) y me dijeron que no hiciera nada, que yo había firmado un certificado de confidencialidad federal y que todo lo que a mí se me dice no lo puedo denunciar.

"Entendí que no puedo ponerme con Sanson a las patadas", termina Patricia.

"En un paraje similar a éste, en Carlsbad, en los últimos dos años han comenzado a aparecer cuerpos de menores mexicanas, con signos de tortura y abuso", señala Rick Castro, oficial del Sheriff del Condado.

Nadie sabe quiénes son. Ni reclaman sus cuerpos porque se presume que son indocumentadas y que podría tratarse de mujeres traficadas por los Salazar.

Castro afirma desconocer el caso de las muertas de Ciudad Juárez, pero por la descripción que hace de los cuerpos, pareciera un modus operandi similar.



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