Revolución une dos mundos

PRÓCER. El bisabuelo de Youshinatz, de origen japonés, tuvo participación activa en la Revolución Mexicana . (Foto: ESPECIAL )
deportes@eluniversal.com.mx
Es difícil imaginar la existencia de un vínculo entre la Revolución Mexicana, Japón y el deporte olímpico, pero lo hay y el ex ciclista Manuel Youshimatz compartió a EL UNIVERSAL los frutos de una atípica historia que floreció en su árbol genealógico, envuelta en movimientos sociales de ambas naciones. Hoy, para la familia Youshimatz, conmemorar el aniversario del inicio del levantamiento civil más importante del país, cobra especial importancia.
Youshimatz Sotomayor desciende de una familia que en Japón era bien acomodada cuando vino la revolución de Meiji o el llamado gobierno de la luz que buscaba restablecer la autoridad del Emperador y finalizar la época feudal.
"Mi bisabuelo era de una familia rica en las islas del sur de Japón, pero en esa rebelión los más perjudicados fueron las personas que más dinero tenían. El padre de mi bisabuelo quiso salvarlo, así que le cambió el apellido para que pasara inadvertido al salir del país y lo subió con un mozo a un barco que venía a América", relató.
El único sobreviviente de la familia cruzó el océano Pacífico, hasta llegar a Los Ángeles, California.
"Al desembarcar, el mozo vendió a mi bisabuelo al dueño de un circo, luego el circo inició un viaje a Centroamérica; mi bisabuelo hizo el viaje a Puebla y allí se quedó".
Al principio del siglo XX, otro movimiento social cambiaría el destino de la familia Youshimatz. México atravesaba El Porfiriato y buscaba el fin de la dictadura. Iniciaron levantamientos en el norte y centro del país; Puebla, entre los estados más participativos y, allí, su abuelo Alfredo apoyó la Revolución. Los motivos que exiliaron a la descendencia japonesa, fueron los mismos que motivaron la tendencia ideológica de Alfredo.
"Mi abuelo ayudaba a tener armas, municiones y a difundir el movimiento; después tomó parte activa. Fue General en el Ejército Liberal. Vivió hasta los 93 años de edad, yo llegué a conocerlo y, cuando iba a visitarlo a su rancho, me tocó ver fotos de él con diferentes presidentes; cada 20 de noviembre iba a la capital a saludarlos, era un protocolo muy importante".
Al término de la Revolución Mexicana, la descendencia Youshimatz cambió la lucha armada por la competencia cuando el padre de Manuel se convirtió en ciclista, una pasión que le heredó a su hijo.
Casi 150 años después de que su bisabuelo fue vendido al dueño de un circo en Los Ángeles, Manuel fue a esa ciudad a mejorar el último antecedente de la historia familiar y ganó la primera medalla olímpica del ciclismo mexicano: bronce en la carrera por puntos, en JO de 1984.
Tras la victoria, Youshimatz Sotomayor fue invitado a varios eventos por la embajada de Japón para premiarlo por su ascendencia y ahí conoció su pasado con grandes pasaejes de la historia.
"Los agregados culturales de la embajada me contaron todo esto e incluso tienen a mi bisabuelo como uno de los personajes importantes que llegaron de allá", compartió el ex ciclista en cuya sangre fluye el legado de dos culturas distantes, pero ambas revolucionarias.
DEPORTE. Manuel
heredó de su padre la pasión por el ciclismo





