Pega la sequía a los menonitas

ESTIAJE. Algunos menonitas de Nuevo Ideal, Durango, realizan zanjas para una mejor utilización del agua que se extrae de un pozo, debido a la sequía que enfrentan. (Foto: YADÍN XOLALPA EL UNIVERSAL )
La sequía ha puesto en riesgo el modo de vida de la comunidad menonita. Los campos fértiles que esperan semilla para dar fruto, mujeres que realizan labores domésticas y niños que cortan el pasto, son las estampas clásicas de este grupo que podría desaparecer en la entidad. Alrededor de mil 500 menonitas, de 8 mil que eran, han emigrado en el último medio año de la comunidad en el municipio de Nuevo Ideal por falta de agua, según el gobernador de la comunidad, Enrique Peter Klassen.
Para llegar al pueblo menonita que se localiza en el municipio de Nuevo Ideal hay que recorrer alrededor de 215 kilómetros de la capital del estado por la carretera Durango-Parral. Al llegar se respiran las costumbres de este lugar donde hace 80 años se asentaron y en el que sus habitantes tienen doble nacionalidad: la mexicana y la canadiense.
Las calles, anchas y sin pavimentar pero con un buen trazo, son una muestra del orden que rige la vida de sus pobladores. Desde temprano aguardan afuera de las casas de madera y de techos de lámina los recipientes de acero inoxidable que contienen la leche que se logró de la ordeña de las vacas, la cual servirá para la elaboración de quesos y crema en la cooperativa del lugar.
Año complicado
Este año para los menonitas de Nuevo Ideal ha sido diferente a otros en que los que se podía presumir de buenas cosechas y se tenía alimento para las vacas lecheras; este 2012 algunas familias han pedido ayuda a las autoridades del lugar para hacer frente a la sequía. Algo similar ocurre en la otra colonia, asentada en el municipio de Santiago Papasquiaro, donde la producción ha sido deficiente.
Durango atraviesa por la peor sequía desde 1923, según ls registros oficiales.
Así, en Nuevo Ideal los menonitas no escapan de los problemas por los que se atraviesa en toda la entidad , y también se registra mortandad de ganado. "Este año ha sido duro, mucha gente ha sufrido por la sequía, la pastura para el ganado está muy cara y no se tiene dinero para comprarla; estamos en la pobreza, pero con esperanza de que nos va a ir mejor", asegura Bernardo Braun, padre de cinco hijos. Para él, el último año ha sido raro y "sospechoso", ya que a pesar de tener una estructura productiva los resultados no fueron los esperados.
Se van hacia Canadá
Ante este panorama tienen que tomar la decisión de salir con sus muebles hacia Ontario, Canadá, lo que implica recorrer más de 4 mil kilómetros en 42 horas.
Algunos planean irse por un par de meses para trabajar en las labores agrícolas, sin embargo, dicen, la vida es más cara allá. Tienen que pagar renta y seguros para los autos; en promedio se gastan 2 mil dólares al mes, y las jornadas laborales son más largas.
Para Bernardo y su familia es mejor permanecer en Durango, en donde tienen casa propia y en el que un día normal de trabajo inicia a las seis de la mañana y termina a las seis de la tarde, como lo explica mientras toma su celular Blackberry para comunicarse con su primo en alemán y preguntarle si aún está trabajando en sus tierras.
Los contrastes
La mayoría de los cultivos en la colonia menonita son de riego, como son los de avena y forraje para el ganado. En algunas parcelas ya se observa el crecimiento de éstos, pero en otra superficie simplemente no se alcanzó sembrar por falta de agua y porque no se cuenta con infraestructura adecuada.
Modernos equipos se utilizan para regar algunas hectáreas, lo que contrasta con pequeñas parcelas donde apenas se prepara la tierra, como es el caso de la propiedad de Aaron Guenther Suderman, de 56 años. Con casi dos metros de estatura y en compañía de sus dos adolescentes, realizan zanjas para una mejor utilización del agua que se extrae de un pozo que recién le acaban de aprobar.
"Este año que pasó fue muy seco, casi no llovió, por lo que tuve que buscar que me instalaran una subestación de energía eléctrica, pues el diesel que se utiliza para que funcionen los pozos es muy caro", comenta mientras observa el trabajo que realizan con palas sus dos hijos.
Con un gesto de amabilidad y sin perder la sencillez, Aaron se lamenta por no haber solicitado el apoyo de las autoridades para hacer frente al grave problema de la sequía, sin embargo, lo único que le importa ahora es salvar la avena que ya empezaba a secarse.
Buscador de agua
Un caso diferente es el de Peter Wall, uno de los menonitas que tiene la habilidad de localizar agua subterránea a través de varas y que de acuerdo a la tradición milenaria se les llama "zahoríes". Al barbechar la tierra, cuenta lo desesperado que está porque no se han presentado precipitaciones en esta región.
La esperanza continúa porque pudo ubicar el líquido en su propiedad, lo que le permitió construir un pozo con una profundidad de 40 metros y del cual puede extraer seis pulgadas de agua, cantidad suficiente para regar 40 hectáreas.
Con la vara de alambre en la mano, muestra la forma en que se puede medir el agua a través de movimientos verticales y después perpendiculares, con lo que se puede conocer la profundidad que tiene el pozo.
Peter Wall muestra con entusiasmo la manera exacta en la que ubica agua en el subsuelo: toma dos varillas de metal y camina sobre sus tierras, en algunos puntos éstas se cruzan en polos opuestos, lo que significa que hay líquido.
Continúa producción de lácteos
Pese a las condiciones adversas para algunos productores, continúa la elaboración de queso en la cooperativa comunitaria, donde utilizan 80 toneladas de leche al día. Una parte se destina para procesar 4 mil barras de queso y otra para productos lácteos como la crema.
En este lugar trabajan 30 personas de lunes a sábado; únicamente se descansa los domingos, cuando se asisten a los oficios religiosos en una de los cuatro templos del lugar, según lo dicho por el supervisor de la quesería Juan Hibartt.





