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Bares clandestinos enganchan a estudiantes

Cinthya Sánchez| El Universal
00:10Ciudad de México | Lunes 26 de marzo de 2012

Es el vaso más grande de todo el bar, tiene forma de copa y le caben 17 litros de cerveza, está escarchado con sal, limón y chamoy como si se tratará de una michelada gigante Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

La venta de cerveza es el fuerte del lugar y los jóvenes suelen beber cantidades impresionantes que van de los 3 a los 17 litros por persona Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

No sólo es La Clandestina, en la delegación Tlalpan, también está El Pre a un costado del Tecnológico de Monterrey donde decenas de preparatorianos beben cerveza por 15 pesos o una caguama por 30 después de clases en cualquier día de la semana Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

Tampoco sólo ocurre en Tlalpan, la venta de alcohol en establecimientos alrededor de las escuelas ocurre en las 16 delegaciones de la ciudad de México Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

En un radio menor a los 300 metros de un centro educativo la oferta de chelerías, bares, tienditas, casas clandestinas, patios traseros, bodegas, terrazas, tapancos es basta Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

Son una serie de sitios que infringen la ley todos los días vendiendo alcohol no sólo a menores sino a metros de distancia de Universidades, Preparatorias, Secundarias e incluso Primarias donde los jóvenes, muchas veces menores de edad tienen a la mano cantidades brutales de alcohol a precios accesibles Tanya Guerrero /EL UNIVERSAL

Las promociones del 2X1 y la inseguridad de sus clientes, entre las caracter?sticas de los bares cla

INFRACCIONES. Las promociones del 2X1 y la inseguridad de sus clientes, entre las características de los bares clandestinos que no cuentan con salidas de emergencia. (Foto: TANYA GUERRERO )

Son miles de establecimientos que venden bebidas embriagantes cerca de escuelas, reconocen autoridades

metropoli@eluniversal.com.mx 

Es el vaso más grande de todo el bar, tiene forma de copa y le caben 17 litros de cerveza, está escarchado con sal, limón y chamoy, como si se tratara de una michelada gigante. Quienes la beben, dos jóvenes preparatorianos y una chica de unos 17 años de edad, presumen que se toman tres del mismo tamaño en una sola tarde, la del viernes, son los reyes del lugar, los más aguantadores o los que más dinero traen.

Están sentados en la barra, alrededor de su copa gigante llena de cerveza oscura, como presumiéndola, mirando hacia la avenida, frente a otros jóvenes que fuman en la banqueta mientras escuchan música a un volumen tan alto que se oye a una cuadra de distancia.

El lugar se llama "La Clandestina", un bar que abre de lunes a viernes con promociones todos los días para los estudiantes que deseen embriagarse a unos pasos de la escuela. Se ubica al sur de la ciudad, a tan sólo unos 100 metros del bachillerato del Colegio de México y a menos de un kilómetro de la preparatoria de la UVM y de la preparatoria número 5 de la UNAM.

Los clientes de "La Clandestina" son estudiantes de estas escuelas, la mayoría menores de edad que tienen la instrucción de salir del sitio si cae un operativo por no tener una credencial de elector. La venta de cerveza es el fuerte del lugar y los jóvenes suelen beber cantidades impresionantes que van de los 3 a los 17 litros por persona.

No sólo es "La Clandestina", en la delegación Tlalpan también está "El Pre" a un costado del Tecnológico de Monterrey donde decenas de preparatorianos beben cerveza por 15 pesos o una caguama por 30 después de clases en cualquier día de la semana.

Tampoco sólo ocurre en Tlalpan, la venta de alcohol en establecimientos alrededor de las escuelas ocurre en las 16 delegaciones de la ciudad de México.

En un radio menor a los 300 metros de un centro educativo la oferta de chelerías, bares, "tienditas", casas clandestinas, patios traseros, bodegas, terrazas, tapancos es basta, son sitios que infringen la ley todos los días vendiendo alcohol no sólo a menores sino a metros de distancia de universidades, preparatorias, secundarias e incluso primarias, donde los jóvenes, muchas veces menores de edad, tienen a la mano cantidades brutales de alcohol a precios accesibles.

Son cientos de miles, reconocen autoridades del Distrito Federal, las que operan infringiendo el artículo 37 de la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles del DF que establece que la venta de alcohol "no podrán ubicarse a menos de 300 metros de algún centro educativo".

 

Un problema de salud pública

"Como ‘La Clandestina' hay muchos sitios que ofrecen cerveza a estudiantes cometiendo un delito no sólo ubicándose a menos de 300 metros a la redonda de una escuela, sino que además practican corrupción de menores por venderle alcohol a los adolescentes", dice Meyer Klip Gervitz, Consejero Presidente del Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea-DF).

Son sitios que con permiso enmicado y colgando de alguna pared del establecimiento o disfrazados de loncherías, restaurantes, tiendas de abarrotes o casas habitación "abusan de los jóvenes", dice Meyer Klip.

Además de la clandestinidad comparten otras características como promociones de bebidas al 2x1; acceso a una mesa si se consume más de 20 cervezas o una botella de alcohol, abren de lunes a viernes desde temprana hora y no cuentan con salidas de emergencia.

Meyer dice que no existe un censo de cuántos lugares hay en la ciudad donde los jóvenes consiguen alcohol con mochila en la espalda y a unos metros de la puerta de las escuelas, pero que "el reto es terminar con estos sitios que dañan a los jóvenes capitalinos a través de la denuncia. Invitamos a vecinos, padres de familia y directivos escolares a que se nos avise a través del twitter o con una llamada telefónica de la existencia de éstos para proceder a clausurarlos".

Explica que en año y medio que llevan de operación, la única institución que ha mostrado interés en que el Invea intervenga en éstos bares o casas clandestinas es la UNAM.

"A petición de la máxima casa de estudios hemos realizado 26 operativos cerca de las escuelas de la UNAM donde las autoridades educativas reconocen que se vende alcohol por las tardes a menores de edad, intervenimos en las inmediaciones del CCH Vallejo, Escuela de Artes Plásticas, Escuela Nacional de Música, FES Zaragoza y las Escuelas Nacionales Preparatorias número 2, 3, 4 y 5".

Dice que dichos sitios vendían alcohol a estudiantes y que no sólo estaban a unos pasos de las preparatorias sino también de secundarias, "algunos ya han sido clausurados y otros están en proceso para ser cerrados".

La proliferación de sitios con venta de alcohol a menores alrededor de las escuelas, es grave, reconoce, "No sólo hay bares y chelerías, también hay expendios con licencia de funcionamiento de tienda de abarrotes y que venden cerveza destapada a los estudiantes"

La venta de alcohol a menores no sólo es un delito, ni se queda en una infracción por vender en las afueras de los colegios. Es un problema que ocurre en todos los centros educativos ya sea públicos o privados y que se trata de un asunto peligroso para la salud de los adolescentes capitalinos. No sólo se les vende sin identificación que los acredite como mayores de edad sino que además las cantidades son explosivas y baratas.

Una cerveza en un sitio de éstos donde además de beber y escuchar música a un alto volumen se puede bailar cuesta sólo tres pesos más que en una tienda. Por eso para los dueños de los establecimientos la ganancia está en la cantidad.

Las cartas de éstos lugares están diseñadas para que los jóvenes lleguen a la embriaguez de forma rápida, económica y hasta con variedad de sabores, están las cervezas de chamoy, las gomichelas que incluyen gomitas de azúcar o las de sabores como uva, fresa, mora azul, tamarindo, mango y otros sabores que los cantineros logran mezclando polvitos de colores que ayudan a que la cerveza se vuleva una bebida dulce.

Ofrecen bebidas por litro servidas en tarros grandes, los llamados misiles de tres litros, las jarras de cinco litros y las copas gigantes de más de 15 litros.

Como la Organización Mundial de la Salud define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos), alguien que toma un litro de cerveza diario podría considerarse un alcohólico. A estos sitios los jóvenes asisten diario, principalmente, los viernes.

En encuestas de la Subsecretaría de Servicios Educativos para el Distrito Federal y el Instituto Nacional de Psiquiatría para conocer los cambios y las tendencias del consumo de drogas en la población estudiantil de la ciudad de México, se revela que 65.8% de los estudiantes ha ingerido alcohol alguna vez en su vida (hombres: 65.6%; mujeres: 66.1%, en la encuesta por género).

En las escuelas técnicas, 48.3% de los adolescentes han bebido alcohol en el último mes, y en los bachilleratos 51.7%, es decir, más de la mitad de jóvenes de 17 años. Sólo 49.5% de los jóvenes considera como muy peligroso el consumo frecuente de alcohol, revela la Encuesta del Instituto Nacional de Juventud.

El aumento en la ingesta de bebidas alcohólicas a temprana edad preocupa a grupos como AA y a los Centros de Integración Juvenil (CIJ), pues la edad de iniciación para beber ha bajado hasta los 10 años. Según esta asociación civil, cada vez hay más alcohólicos jóvenes que cuentan sus historias en un grupo de ayuda y que ni siquiera han llegado a los 18 años. Con la tendencia de AA coinciden los CIJ porque la edad más temprana de los pacientes que acuden a tratamiento es de 16 años y muchos de éstos jóvenes llevan años bebiendo.

La cercanía con esta droga ilegal y lo accesible que resulta para los jóvenes consumirla es el principal problema no sólo de las autoridades del Distrito Federal, también a los directivos de las escuelas y de los padres de familia.

La relación entre los adolescentes y el alcohol es muy familiar, accesible, incluso tolerada y permisiva, de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Adicciones que revela que un 52% de los adolescentes mexicanos entre los 13 años y 16 años tiene contacto con alcohol tres o más veces a la semana.

Son cientos de miles los que les ponen carne y hueso a éstas cifras, en "La Clandestina" hay un claro ejemplo, los tres jóvenes que bebieron en 7 horas 51 litros de cerveza terminan gravemente intoxicados por alcohol, sin dominio de su cuerpo, equilibrio y sin dinero en la cartera.

De cualquier modo el próximo viernes regresarán al mismo bar y pedirán otros 17 litros de cerveza para cada uno, pues para ellos es un orgullo "aguantar" esa cantidad de alcohol y ser los más populares del lugar simplemente por tener el vaso más grande sobre la mesa.



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