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Historia ilustrada repasa el cine de luchas

EFE| El Universal
14:17MÉXICO | Jueves 09 de febrero de 2012

Especialista. Xavier Návar (colaborador de EL UNIVERSAL) es uno de los autores de Quiero ver sangre. (Foto: Archivo )

Quiero ver sangre será presentado esta noche en el Museo del Chopo de Ciudad de México con la presencia de sus autores y del luchador El Tinieblas

Más de doscientas películas, pósteres y miles de otros documentos relacionados con el cine de luchas engrosan una historia ilustrada dedicada a este subgénero fílmico que dio la vuelta al mundo y convirtió a Rodolfo Guzmán Huerta, más conocido como "El Santo" (1917-1984), en una verdadera leyenda.

"Los críticos de antaño nunca le dieron la importancia que tuvo a pesar de que a fines de los 50 y 60 se pudo sostener el otro cine mexicano, el que iba a los festivales", dijo el periodista José Xavier Návar, autor del libro junto a sus colegas José Aviña y Raúl Criollo.

La obra, titulada ¡Quiero ver sangre! Historia ilustrada del cine de luchadores" (Dirección de Publicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México - UNAM, 2012), "es el libro fundamental que le hacía falta al género porque nunca se le había tomado en cuenta como tal".

La historia rinde tributo a lo largo de más de 300 páginas a un cine surgido en 1938, con las primeras luchas en la gran pantalla en Padre de más de cuatro y No me defiendas, compadre (1949), filmada en el escenario de luchas por excelencia, la Arena México.

Los protagonistas de esta cinematografía tuvieron decenas de miles de incondicionales: "Hubo muchos héroes que fueron creados por el cine y otros que pasaron directamente del ring a la pantalla grande", detalla Návar.

Formalmente el cine de luchas como género despegaría en 1952 con cuatro películas clave: El Enmascarado de Plata (cine de aventuras); El Luchador Fenómeno (comedia); La bestia magnífica (drama); y Huracán Ramírez (melodrama familiar), refiere el experto.

"Son las cuatro iniciadoras del género y son películas adoradas, que todavía se siguen viendo y disfrutando", agrega.

El libro se divide en tres apartados, nacimiento, auge y muerte y resurrección de este cine que tuvo su momento culminante en 1989, con el lanzamiento de La leyenda de una máscara, de Pepe Buil, interpretada por Damián Alcázar y ganadora de cuatro premios Ariel, los más importantes de la industria cinematográfica en México.

La obra repasa "toda la filmografía con carteles originales" ordenada de manera cronológica, referencias a documentales como Tres caídas, del español Nacho Cabana, así como "fotomontajes y una gran cantidad de fotografías inéditas" rescatadas de filmotecas y de varios coleccionistas privados.

A los críticos de este cine Návar les recuerda que el mismo se hizo "para divertir" y que es fundamental el humor: "Responde a un modo de vida muy mexicano. La lucha libre y todo lo que hay detrás de las máscaras y todo ese juego entre el bien y el mal, que se sube del ring al cine".

"Como dice Juan Villoro (autor del prólogo) tu podías estar en la Arena un viernes viendo luchar a uno de tus ídolos, pidiéndole un autógrafo, y el domingo lo podías ver enfrentándose a amenazas extraterrestres o monstruos inimaginables en el cine. Tenía esa dualidad", apunta el experto.

El género rebasó las fronteras y se popularizó en países como Argentina, España y Japón, y "sigue siendo uno de los más rentables en el espectro de la televisión por cable" en México.
Sin embargo, el experto cree que "ya dio lo que tuvo que dar" aunque mantiene algo de vigor con algunas producciones animadas y en tres dimensiones (3D).

Para conocerlo bien, recomienda la saga de La Sombra Vengadora, o El ladrón de cadáveres, de Fernando Méndez, "una película de horror fantástico (...) que tiene las mejores escenas de lucha libre (...) que son reales, en la Arena México, ante 18.000 o 20.000 espectadores".

Entre los luchadores, destaca figuras como "Blue Demon" o "Mil Máscaras", pero sobre todo "El Santo" , quien protagonizó más de 50 películas.

En India el fervor por el personaje fue tal que llegó a haber un cine cuya entrada tenía la efigie del héroe mexicano y al que se accedía pasando por entre sus piernas, recuerda Návar.

Quiero ver sangre será presentado esta noche en el Museo del Chopo de Ciudad de México con la presencia de sus autores y del luchador "El Tinieblas".

sc



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