Discurso del Lic. Juan Francisco Ealy Jr.

El Licenciado Juan Francisco Ealy Jr agradeció el encargo que le hizo su padre y señaló que el nombramiento conlleva una gran responsabilidad. (Foto: Víctor Solís/EL UNIVERSAL )
Buenos días tengan todos ustedes.
Agradezco en lo más profundo las palabras que sobre mi persona ha dedicado nuestro Presidente del Consejo de Administración, Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz.
Estoy seguro que hablo en nombre de todos al expresar el inmenso reconocimiento y la enorme admiración que inspiran 38 años de incesante trabajo para lograr, aún en las condiciones más adversas, lo que hemos llegado a ser: El Gran Diario de México.
Hoy es un día histórico en la vida de EL UNIVERSAL.
Durante casi cuatro décadas Juan Francisco Ealy Ortiz y EL UNIVERSAL constituyeron una y la misma cosa, un ensamble único e irrepetible, una mancuerna triunfadora.
Y lo seguirán siendo en los años por venir. Nuestro Presidente imprimió una huella personal en cada pliegue, en cada rincón de esta casa editorial. Su pasión y su coraje, su fortaleza y su sagacidad, están instaladas en las salas de redacción y en las rotativas de nuestra institución. Y allí seguirán estando.
Hoy, 23 de octubre de 2007, nuestro Presidente ha decidido que tome las riendas del futuro de esta empresa. Estoy consciente del enorme privilegio con el que se me ha distinguido. Sé que entraña una gran responsabilidad para con todos aquellos que han contribuido a levantar este gran edificio editorial.
El desafío es grande, pero también sé que mi padre no ha puesto en mis manos solamente este enorme reto; también me ha dado los instrumentos para sacarlo adelante. Durante 38 años Juan Francisco Ealy Ortiz levantó un periódico, y a la vez se tomó el tiempo para hacer de sus hijos seres humanos con valores y atributos.
Mi padre ha sido un enorme árbol, bajo cuya sombra han brotado proyectos e instituciones; pero ha tenido la sabiduría para evitar que esa sombra debilitara a los que han crecido a su entorno.
Durante diez años he trabajado a su lado, preparándome al fuego lento de su atenta supervisión. No siempre fue fácil este proceso de aprendizaje. Ha sido un tutor paciente pero exigente. Me ha enseñado desde abajo a querer este oficio, a entender con humildad el privilegio que significa conducir un diario, me ha inculcado respeto y admiración por el colectivo humano que lo hace posible cada día.
Me honra la responsabilidad que hoy recibo. Pero más me honra el cariño y la sabiduría con la que me has conducido a lo largo de estos años, preparándome para este momento. Y por ello, mi gratitud infinita.
EL UNIVERSAL es un punto de referencia del periodismo en nuestro país. Más aún, es un protagonista central en los procesos sociales, políticos y económicos de la sociedad mexicana.
Nuestros diarios, LOS UNIVERSALES, constituyen un factor que todos los días contribuye a la democracia gracias a su incesante denuncia de los vicios públicos y a sus esfuerzos por la construcción de una comunidad más sólida.
Continuaré fortaleciendo este proyecto de comunicación con visión futurista. Seguiremos siendo un Diario con pensamientos poderosos. Nos mantendremos como un medio independiente, propositivo, que promueva la libertad de expresión, que llegue al fondo de las cosas, compartiendo ideas, abriendo puertas para el debate y la reflexión, buscando por encima de todo la luz de la verdad, haciendo así honor a las palabras de Don Félix Palavicini, Mi pluma es amiga, pero no esclava.
También sabemos que la prensa escrita afronta desafíos formidables de cara al milenio que apenas arranca. Los diarios de todo el mundo experimentan el embate de nuevos medios y de una sociedad sujeta a un ritmo de cambios vertiginosos.
Seguramente tendremos que transformarnos para seguir siendo lo que somos: una institución de referencia en la vida de los mexicanos. EL UNIVERSAL habrá de requerir enormes dosis de imaginación y de talento para mantenerse en la cresta de la ola, para seguir siendo líder en el país.
A lo largo de su vida, nuestro diario ha sido pionero en territorios nuevos, nunca ha temido explorar horizontes distintos. La clave de su éxito reside en que en medio de los cambios, nunca ha abandonado la brújula certera de sus convicciones.
EL UNIVERSAL, el Gran Diario de México, seguirá siendo el buque insignia de esta gran flota, pero tendremos que intensificar la diversificación y convertirnos cada vez más en una empresa multimedia. Eso si, sin perder nuestra personalidad y profesionalismo.
El futuro solamente puede imaginarse; en el porvenir no habitan las certezas. Pero en cualquier escenario debemos garantizar que EL UNIVERSAL siga siendo una poderosa institución formadora de opinión pública.
Tal es el mandato de nuestro presidente del Consejo de Administración. Alcanzar ese objetivo implicará un esfuerzo doble. El periodismo independiente sólo puede ejercerse en una empresa con economía independiente.
La rentabilidad empresarial es la única vía para sostener un periodismo honesto y equilibrado. Y viceversa.
Esto significa que debemos encontrar la fórmula para lograr una alta calidad en contenidos editoriales en todos nuestros productos y servicios, y a la vez, una elevada eficiencia en los procesos administrativos y productivos.
Solvencia económica y prestigio editorial, serán los dos puntales sobre los cuales habremos de edificar el futuro.
Por eso es que en esta institución todos son decisivos e importantes. Los prensistas, los voceadores propios, los oficinistas deben estar comprometidos con la calidad del producto. De la misma forma que los reporteros y editores deben corresponsabilizarse de la eficiencia y productividad de la empresa.
Nuestra calidad editorial es el mejor argumento para hacer de esta una empresa económicamente saludable. Y a la vez, la rentabilidad financiera es la única garantía para seguir ejerciendo un periodismo independiente, capaz de velar por los intereses de la comunidad.
No avisoro un camino terso. Los retos que enfrentamos exigirán lo mejor de cada uno de nosotros mismos. Tengo un profundo respeto por la entrega y capacidad de los que forman a esta gran familia de LOS UNIVERSALES. Somos buenos; ahora tendremos que ser mejores. Así lo exigen los nuevos tiempos.
Propongo un trabajo en equipo en donde cada elemento y eslabón de la cadena reconozca su función vital. Apostaré al trabajo honesto, leal y comprometido de cada uno de ustedes, y promoveré el talento y el crecimiento de todos los que colaboren en la construcción de nuestro futuro.
Les pido acompañarme en este reto generacional que estoy asumiendo, convencido de que EL UNIVERSAL habrá de llegar tan lejos como nos lo propongamos, dependiendo sólo de los límites que todos nosotros nos fijemos como personas y como equipo de trabajo.
Por mi parte, me comprometo a luchar en cuerpo y alma para enriquecer el legado que hoy recibo.
No defraudaré el trabajo de toda una vida que el Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz construyó con su valentía, visión, esfuerzo y pasión.
Quiero agradecer 37 años de vida al lado de un hombre que ha sido padre y guía en toda la extensión de la palabra. No siempre entendí los sacrificios que su dedicación al periódico le imponían, ni la rutina de sus largas jornadas.
Tuve que pasar por la confusión y la incertidumbre para asimilar los valores y principios que él quería inculcarme.
No fue fácil entender que todo lo que se recibe constituye un privilegio y también una responsabilidad que nos obliga y compromete.
Ese es el verdadero legado que he recibido: ser hechura de mi padre. Quiero decirte, que tu imagen creó desde mi infancia un ejemplo a seguir. Aprendí de tu esfuerzo inagotable, de tu dedicación, de tu fortaleza e inteligencia.
Aprecio el valor de tus palabras y de cada una de tus enseñanzas, me corresponde ahora hacer honor a la estafeta que recibo, gracias por tu confianza, no te fallaré.
Papá, nunca olvidaré su sabiduría y consejo, siempre te llevo dentro de mi corazón y serán por siempre el guía que ilumine mi camino.
A todos les agradezco estar aquí presentes, escribiendo junto conmigo una nueva edición de EL UNIVERSAL.
Buenos días, muchas gracias.
grg / JCM





