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Claman justicia familiares de muertas de Juárez

Julián Sánchez/Enviado| El Universal
Miércoles 09 de abril de 2003
"Si tuviera enfrente a los asesinos de mi hija les haría lo mismo que le hicieron a ella", expresa Juana Delgado

Ciudad Juárez, Chih. Juana Delgado no puede contener el dolor ni el odio y explota: "Si tuviera enfrente a los asesinos de mi hija les haría lo mismo que le hicieron a ella".

Brenda Berenice Delgado Rodríguez, quien tenía cinco años, fue encontrada sin vida el martes 18 de febrero cerca de unas vías de tren en este municipio, con múltiples golpes en el cuerpo, heridas con arma blanca en el pecho y señales de haber sido abusada sexualmente.

A más de un mes de su muerte, su madre no pierde esperanza de que encuentren a los responsables de ese crimen que pasó a formar parte de las más de 200 mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.

"Mi hija ha sido la menor de todas y no es posible que a una pequeñita le hayan hecho cosas con tanta saña", expresa Juana Delgado con la voz desgarrada y limpiándose con la manga de su sudadera las lágrimas.

La mujer de 27 años, con tres hijos, el menor de 10 meses y el mayor de 7, reconoce que nunca envió a Brenda y a Iván a la escuela. Incluso nunca los registró. Cuando Brenda murió no tenía identidad legalmente, tuvieron que registrarla y bautizarla antes de ser sepultada.

Comenta que no es casada, su pareja, Jesús Hernández, quien era el padrastro de Brenda, fue puesto a disposición de las autoridades luego del triste hallazgo, pero después fue puesto en libertad al no comprobársele nada. Pero Juana comenta con tristeza que ya no vive con ella y muy poco sabe de él.

Se quedó sola con sus tres hijos y tuvo que irse a vivir con su madre a la colonia Lomas de Poleo, que está en la zona donde han encontrado los cuerpos de otras mujeres, y vive de la ayuda de su madre, Graciela Rodríguez, quien confiesa que murió por dentro luego de la muerte de su nieta, por quien pide se haga justicia.

Juana Delgado dice recordar claramente la última vez que vio a Brenda: "Fue el 10 de febrero. La mandé a la tienda por un refresco como casi todos los días. Me acuerdo como si hubiera sido ayer cómo ese día por la mañana le puse su blusa azul con ositos que le gustaba mucho y una sudadera roja? Me preocupé después de 20 minutos que no regresaba de la tienda, porque queda en la otra cuadra de donde vivía, ahí en la colonia Obrera".

La esperanza de encontrarla con vida durante los ocho días de búsqueda desesperada se diluyó en instantes cuando agentes judiciales fueron por ella y antes de llegar al anfiteatro se la soltaron: "Encontramos a su hija, pero estaba muerta, queremos que la reconozca".

Desde ese 18 de febrero a Juana Delgado se le ha venido el mundo encima, según expresa. Dice que no sabe qué hacer, quiere que encuentren a los criminales pero por la experiencia de muchos otros familiares de mujeres asesinadas desde 1993 (que a la fecha suman 233, según información de la CNDH) cree que las autoridades locales no han hecho mucho por esclarecer el homicidio.

"No he recibido ninguna noticia, pero voy a descansar hasta que se haga justicia".



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