Recompensa por datos de agentes
Dos meses de búsqueda han transcurrido. Los cuatros agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) desaparecidos en Tamaulipas no han dejado rastro... el 14 de diciembre se les vio por última vez; hoy la Procuraduría General de la República (PGR) ofrece una gratificación para quien proporcione datos sobre su paradero. La dependencia cuenta con pocas pistas. No dejaron huellas; la persona que los vio por última vez en Reynosa es uno de sus compañeros, quien ahora está sujeto a investigación. Para Norma Elsa Castillo Pinal, abogada de 27 años, quien sólo tenía seis meses de servicio en la AFI, era la primera operación encubierta que realizaría para investigar al cártel comandando por Osiel Cárdenas Guillén. La joven iba bajo las órdenes del jefe de grupo Gustavo Garza Martínez, uno de los veteranos de los elementos junto con Eduardo Díaz Reyes, policía con 15 años de servicio. Juan Remy Ortega Arellano, de 22 años, era de la primer generación de AFI y Adán Alejandro Campos Quintanilla, exagente judicial integraban el grupo comisionado desde la ciudad de México para realizar una investigación encubierta. Los detalles de la investigación que realizaban los cinco elementos no han sido revelados, pero el riesgo de la misma implicó incluso que los agentes tomaran previsiones como usar nombres falsos, con ellos se registraron en el hotel Saint Novilea, de la ciudad de Reynosa, donde se hospedaron el 12 de diciembre. De acuerdo con la investigación que realiza la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UEDO), los elementos ni siquiera tuvieron oportunidad de avisar a su familia que los comisionarían, para evitar fugas de información y descubrir su identidad real. Durante dos días realizaron investigaciones, que los condujeron a la ciudad Matamoros, donde habían encontrado una pista. Fue hasta el 13 de diciembre cunando se reportaron con sus familiares para informar que estaban bien. Una de las llamadas la recibió Miguel Ángel Esquivel, esposo de Norma Elsa, agente investigador igual que ella. Ese fue el último contacto con sus seres queridos. Los agentes se reportaron entonces con Jorge Rodríguez, ahora exsubdelegado de AFI en Tamaulipas, quien presuntamente les entregó un vehículo: un Sentra, color rojo con matrícula XAG7372, para que se trasladaran a Matamoros para concluir su investigación. El 14 de diciembre, los agentes partieron. Pero uno de ellos, Campos Quintanilla decidió que era necesario que él continuara en Reynosa, siguiendo otros indicios de la investigación y que el resto de sus compañeros fuera a Reynosa. Este agente ya fue interrogado para esclarecer las razones que tuvo para quedarse, si era realmente necesario que se separara del grupo, ante el riesgo que implicada su operación, dijeron fuentes de la PGR. Se levantó un acta por su desaparición. La hipótesis es que pudieron ser ejecutados al descubrirse su identidad como agentes federales, aunque hasta el momento la búsqueda ha resultado infructuosa, pese a que se han seguido pistas como un supuesto traslado de los elementos a Veracruz, un estado donde operan células del cártel del Golfo. Las autoridades de la PGR no han cesado su búsqueda. En estados como Tamaulipas y Veracruz ya se distribuye el cartel con los rostros de los cuatro agentes, ofreciendo una recompensa a quien proporcione datos certeros que permitan ubicar el paradero de los elementos, garantizando confidencialidad a quien dé informes.
Dos meses de búsqueda
El 11 de diciembre con las previsiones que creyeron necesarias, los agentes salieron de la ciudad de México rumbo a Tamaulipas, en un vuelo comercial.





