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Captura PGJE a asesinos en QR

Javier Castillo y Rafael Briceño/Corresponsales| El Universal
Viernes 10 de diciembre de 1999

CAMPECHE, Camp. En lo que se presume un ajuste de cuentas entre narcotraficantes, cinco personas fueron asesinadas con el tiro de gracia en la nuca y enterradas en una fosa clandestina, en las inmediaciones de la comunidad ?Eugenio Echeverría Castellot?, municipio de Calakmul, al sur del estado.

Sólo cuatro de las víctimas han sido identificadas y responden a los nombres de Adán Rangel Villa, ganadero de Michoacán; Vicente Rubio, también de Michoacán y empleado del primero así como Valentín Ramírez Pérez y José González Castro, del poblado Sacabuchén, quienes acompañaban a los michoacanos.

Algunos de los cuerpos presentaban huellas de tortura, además de estar amordazados y atados de pies y manos.

Al abundar en las investigaciones con pobladores del ejido, estos relataron que unos hombres, conocidos como los hermanos Montero Vélez, secuestraron por la fuerza a cinco personas y se las llevaron por la fuerza y bajo amenazas de muerte a la región montañosa, camino a Quintana Roo.

A pesar de las evidencias, la PGJE descartó que el hecho esté relacionado con el narcotráfico y afirmó que de acuerdo con las evidencias, el móvil del asesinato fue el robo.

Ante ello la Procuraduría de Justicia pidió el auxilio de su homónima quintanarroense para tender un cerco e impedir la huida de los presuntos asesinos, quienes ya estaban en territorio de Quintana Roo. El procurador Ricardo Ocampo Fernández dio a conocer que tras minuciosas investigaciones y en colaboración con la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo se logró la detención de los responsables del múltiple homicidio, tres de los cuales son hermanos y responden a los nombres de Alfredo, Armando y Rubén Montero Vélez, Maximino Bautista Martínez y Agustín Barradas, oriundos de Michoacán, de donde también eran dos de las víctimas.

Los homicidas fueron detectados y detenidos en Calderitas, dijo el procurador Ocampo Fernández.

Al aceptar su crimen, los aprehendidos confesaron que enterraron los cuerpos de las víctimas en una fosa común del ejido ?Eugenio Echeverría Castellot?. Sostuvieron que cometieron el asesinato para robarles 120 mil pesos.



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