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Usa el narco buques para trasiego, revelan

Jorge Medellín| El Universal
Domingo 03 de marzo de 2002
Cambian las lanchas rápidas con dos o cuatro motores por embarcaciones atuneras y camaroneras para sus operaciones, reporta comandante de la Armada

"Los cárteles sudamericanos y mexicanos dejaron de usar lanchas rápidas con dos o cuatro motores fuera de borda para mover sus cargamentos de droga y ahora emplean de manera abierta y más frecuente buques de mayor tamaño como atuneros y camaroneros para sus operaciones de narcotráfico", señaló el Almirante Casimiro Martínez Pretelín, comandante de la Fuerza Naval del Pacífico con sede en Manzanillo, Colima.

Con esta táctica, explicó, los narcotraficantes han logrado mover toneladas de droga al navegar en aguas internacionales, a más de 200 millas náuticas de las costas mexicanas, ubicando "puntos de reunión" alejados de toda vigilancia, como las islas Clipperton localizadas por la inteligencia naval y militar de México, donde narcotraficantes que utilizan los buques se reparten cargamentos de cocaína o heroína.

En entrevista, el almirante explicó que la actividad del narcotráfico en altamar se ha modificado de manera sensible, por lo que la Armada analiza los cambios en la operatividad de los cárteles dedicados al trasiego de cocaína ya sea por el mar Caribe o por el océano Pacífico.

Por ello, la Armada de México incrementó la vigilancia marítima para intercepción antidrogas y extendió las operaciones de patrullaje en el océano Pacífico.

De acuerdo con datos del Sistema Hemisférico de Información Antidrogas del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, las islas Cliperton representan uno de los puntos de reunión de buques dedicados al narcotrafico.

Pero los narcotraficantes no sólo han encontrado puntos de encuentro en altamar para desplazar sus cargamentos, sino ante el acoso del que ahora son objeto por parte del Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos y la Armada de México, están dispuestos a perderlo todo, empezando por sus buques, para no ser atrapados con la evidencia del delito, indicó Pretelín.

Ejemplo de lo anterior es el buque Atún X , de bandera mexicana, cuyos 25 tripulantes fueron detenidos en altamar luego de hundir su barco, al cual impidieron el acceso de personal del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos.

Más tarde hicieron lo mismo con la infantería de Marina que interceptó la nave en los límites de aguas territoriales mexicanas, al negarse a que la Armada de México inspeccionara al Atún X .

El almirante Martínez Pretelín describe los hechos al recordar que el martes 26 un guardacostas norteamericano patrullaba la altamar bajo el aviso de que un buque sospechoso de traficar droga se hallaba en su zona de revisión.

Se trataba del buque Atún X .

"Cuando los norteamericanos lo detectaron en altamar, el capitán del atunero, de bandera mexicana, le dijo a los estadounidenses que no autorizaba la inspección de la nave".

Ante la situación, el guardacostas de los Estados Unidos pidió autorización a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y esta a su vez coordinó la acción con la Secretaría de Marina para subir al barco y revisarlo ya que se había convertido en un blanco del Centro de Planeación para el Control de Drogas (Cendro) de la PGR.

Dicha instancia había recibido un seguimiento de la nave desde aguas de Centroamérica, ya que informes de inteligencia precisaban que era muy alta la probabilidad de que la nave llevara algún tipo de droga oculta.

El capitán del Atún X se negó a detener las máquinas de la nave, aduciendo que la inspección tenía que ser hecha por un barco de la Armada de México.

La historia se repitió y el buque Patrulla Oceánica de la Flota Naval del Pacífico solicitó a la Secretaría de Marina el permiso para abordar al atunero mexicano, a cuyo capitán se le dijo en cada ocasión quién había autorizado las inspecciones, pero "de repente el barco empezó a hacer agua en sus interiores sin que ellos (la tripulación) hubieran pedido auxilio", es decir, que hicieron naufragar a nave, relató Martínez Pretelín.

De acuerdo con la Armada de México, el pesquero Atún X era propiedad de la Sociedad Cooperativa Productos Pesqueros Atún Mexicanos, SCL, con matrícula número 956 del puerto de Ensenada, Baja California, medía 50.35 metros de eslora (largo) y 10.90 metros de manga (ancho), con casco de acero y un desplazamiento de 1012.75 toneladas, con un helicóptero a bordo.

En cuestión de minutos Atún X se hundió "con su helicóptero, sus artes de pesca y seguramente son todo su cargamento", ante la mirada de los guardacostas, quienes recogieron de altamar a los 25 náufragos. Los tripulantes del atunero fueron entregados más tarde al buque de la Armada que ayer los entregó en el puerto de Manzanillo a las autoridades correspondientes para que se investigue qué ocurrió con la nave, cuál era su cargamento real, por qué se negaron a aceptar la inspección de los guardacostas y de la Armada de México.



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