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De maestro a líder de élite política con influencia nacional

Jorge Octavio Ochoa y Jorge Alejandro Medellín| El Universal
Domingo 12 de agosto de 2001
Heredó e hizo crecer al llamado grupo Atlacomulco. Fue el primero en avizorar la crisis en el PRI. Es recordado como amigo leal por correligionarios

Si en México hubo un grupo de poder político más allá de la llamada "gran familia revolucionaria del PRI", ese fue el formado en el estado de México por el "Profesor" Carlos Hank González, conocido como el grupo Atlacomulco y que en realidad fue creado por el mandatario estatal Isidro Fabela.

Este heredó el poder labrado en la entidad a Carlos Hank González, con quien el gupo Atlacomulco se convirtió en una auténtica élite forjada que llevó su poder y presencia del ámbito local al nacional en unos cuantos lustros, señala en su libro "Amistades, compromisos y lealtades" el sociólogo Rogelio Hernández Rodríguez, catedrático de El Colegio de México.

En su análisis, el investigador explica que uno de los recursos más socorridos para analizar a los grupos de poder político en general se basa la imagen de falta de democracia que los envuelve.

Desde este punto de vista, asegura que el grupo Atlacomulco "es una derivación de la idea de la familia revolucionaria".

Explica que "el Grupo Atlacomulco sirve para dar cuenta, en pocas palabras, de una élite local influyente, con líderes que han alcanzado renombre nacional que incluso han ocupado cargos de decisión federal y que también han encontrado una fórmula para sucederse sin arriegar su unidad y el desarrollo de sus programas administrativos".



El patriarca

Audaz en los negocios y hábil en la política, Hank González fue guía de otros muchos que gozaron del poder como los ex procuradores Ignacio Pichardo Pagaza y Humberto Benítez Treviño; o el ex secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, quien formó su propio grupo luego de romper con el "Profe", según los cientos de artículos publicados durante décadas en diversos medios nacionales y extranjeros sobre su figura.

En medio de las críticas, Hank González fue respetado y reconocido como un amigo leal y solidario, sobre todo con los caídos, como el ex presidente José López Portillo, a quien frecuentó y hospedó en su casa cuando terminó su sexenio entre el escándalo y una profunda crisis económica en el país.

También fue considerado como una especie de "gurú" de la política, pues desde 1987 anticipó la crisis que se sobrevendría sobre el PRI un año más tarde, con la primera gran fuga de priístas, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, que se enfrentarían a Carlos Salinas de Gortari. En aquel año (1987), luego de casi un sexenio de ostracismo al que lo sometió Miguel de la Madrid, advirtió con su regreso a la vida pública: "Este es un momento de debilidad del sistema político; es un momento en el cual estamos mal parados los priístas. Nuestra gente no está feliz, no está contenta. Siento que no hay alegría ni hay tranquilidad..."

Se convirtió entonces en el motor y cerebro del reagrupamiento priísta; concitó a la clase empresarial en apoyo de Salinas de Gortari, cuando ya se columbraba el desplome de ese partido, en una de las elecciones más cuestionadas.

Hijo del alemán Jorge Hank Weber, "El Profe" tuvo los primeros síntomas de su mal el 20 de abril de 1997, al sufrir un leve infarto cerebral que él mismo llamó: "Una tempestad en un vaso de agua".

Esto ocurrió justo cuando otro de sus discípulos, Alfredo del Mazo, perdió las elecciones para la jefatura de gobierno del DF.

Al hijo predilecto de Santiago Tianguistenco, su pueblo natal le festejó, año con año, su cumpleaños, le edificó una enorme estatua, más grande que ninguna en el lugar y le preparó un festejo inolvidable poco después de su primer espasmo cerebral.

En el sepelio de su hijo menor, Cuauhtémoc, quien perdiera la vida cuando buceaba en las playas de Cancún (1987), cerca de 15 mil personas se congregaron en la pequeña población para unirse a su dolor.



El grupo Atlacomulco, una falacia

Rogelio Hernández se ha mostrado contrario a la idea difundida hasta hace unos años en torno de la permanencia del grupo Atlacomulco como tal en el escenario nacional, con todo y sus prerrogativas y pleitesías al "Profe" Hank.

Señala en su libro otra prueba más de las limitaciones del grupo y del poder del propio Hank González al destacar que la fuerza de la élite del estado de México no bastaron para evitar la llegada al poder de otro gobernador ajeno a las simpatías del "Profe": el ingeniero Alfredo del Mazo.

El catedrático se pregunta en el texto: "O la dinastía no es tan fuerte, o simplemente no ha existido".

La otra cara de Carlos Hank González que llama la atención del catedrático del Colmex es la exitosa combinación del quehacer político con los negocios, terreno en el que "El Profe" comenzó a dar pasos sólidos a finales de los años 50, con la firma de contratos para mantenimiento y servicios a las pipas de Pemex.



Poderoso caballero

Carlos Hank González tuvo una carrera política marcada por el éxito... y también por el escándalo. A los 20 años empezó como maestro de primaria y a los 28 ya era presidente municipal en Toluca. A los 29 se convirtió en director de Gobierno del estado de México; a los 34 años fue diputado federal por su entidad natal y después director de Conasupo. En ese camino de ascenso, a los 42 estaba tomando posesión como gobernador y a los 49 llegó a la regencia de la ciudad; a los 61 años, luego de seis años de haberse retirado de la política, regresó para ocupar, primero la Secretaría de Turismo y después la Secretaría de Agricultura.

Se le llegó a mencionar como posible presidenciable, pero los impedimentos que establecía en aquel entonces el artículo 82 constitucional le cerraron el camino.



La polémica, los rumores

Envuelto siempre en el escándalo y la polémica, Hank nunca pudo justificar, por ejemplo, la voluminosa deuda que dejó en el Departamento del Distrito Federal, que ascendió a 213 mil millones de pesos, en 1982.

Sin embargo, sus momentos más difíciles ocurrieron en la última etapa de su carrera política.

Es en este lapso cuando crecieron las versiones sobre presuntos vínculos con el narcotráfico y se dijo que él y su familia eran investigados por el gobierno de Estados Unidos por posibles ilícitos de "lavado" de dinero, en supuesto contubernio con políticos de Costa Rica. Estas versiones serían después desechadas por el embajador Jeffrey Davidow y por el "zar antidrogas", Barry Mc Caffrey.

Hank nunca pudo desechar las acusaciones que se vertieron en la Cámara de Diputados y que motivaron la apertura de una averiguación en la PGR, relacionadas con el desvío de más de 300 mil toneladas de frijol importado a través de las empresas Hermes, dirigidas por su hijo mayor Carlos Hank Rhon, así como de 300 mil toneladas de maíz, que fueron vendidas a mitad de precio a Maseca, propiedad de su consuegro Roberto González Barrera, con el agravante de que ese maíz no era apto para consumo humano.

Los Hank concretaron, a finales de 1998, la renta a la Policía Federal Preventiva (PFP) de su edificio inteligente ubicado sobre Periférico Sur y construido sobre la misma franja de terreno que ocupan las instalaciones de la Mercedes Benz y del exclusivo Club Regina, del que también son dueños.

Esos terrenos fueron vendidos hace décadas al profesor Hank González por el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial de Gustavo Díaz Ordaz.



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