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Juegan foxistas en ciudad sagrada

José Luis Ruiz/Enviado| El Universal
Sábado 09 de junio de 2001
Recorrió el Presidente campos de cultivo, los cuales hacen de China el granero más grande del mundo; visitó el Museo de Guerreros y Caballos de Terracota

XI´AN, China. Desde el interior de la limosina Mercedes Benz que lo transportaba, el presidente Vicente Fox contempló los vastos campos de cultivo de trigo, amarillos, inmensos, en su trayecto, de casi una hora del aeropuerto de Xian, una de las mas antiguas de China, hacia el Museo de Guerreros y Caballos de Terracota, considerados la Octava Maravilla del Mundo. Preguntaba sobre los programas para mantener activos y productivos los campos de China, hoy convertida en uno de los graneros del mundo. "Esto es lo que tenemos que hacer...", decía el presidente Fox al traductor que el gobierno chino le asignó. Su mirada no se apartaba de aquellos majestuosos campos, cultivados en todas direcciones, sin espacios ociosos, ocres, que se perdían en el horizonte. Xi´an, es hoy día el centro comercial y mercado agrícola del país, y se encuentra localizado al noroeste de China. En esta región, no se ve pobreza o marginaciones. Más de mil elementos de seguridad, todos uniformados, fueron colocados a lo largo de la carretera por donde el mandatario mexicano pasó hacia el majestuoso museo, el que da albergue a los Guerreros y Caballos de Terracota, eternos guardianes de la seguridad del emperador Qin Shihuan. Firmes, han desafiado al tiempo por 2 mil 200 años.

Fox marcó el paso, vio y tocó, como nadie, como a muy pocos se les permite, a estos guerreros, con sus rostros expresivos, unos con la dureza del guerrero, otros con la confianza que dan los triunfos en los campos de batalla. Más de 8 mil, con rostros diferentes, con vestimentas distintas. Ejército que permanece ahí desde 200 años antes de Cristo.

En filas de cuatro, los guerreros están dispuestos todos en un orden marcial, listos a repeler al enemigo, a todo aquél que buscase molestar el sueño eterno de Qin Shihuan, emperador que logró unificar a China y que ordenó a sus artesanos crear a estos guerreros, sus caballos y carrosas para que a su muerte, lo protegieran y velaran por su reino. Hoy China es una de las naciones más poderosas del mundo.

Enemigo a vencer, los mexicanos

Pero este Ejército poderoso no pudo con la delegación mexicana, que sin ningún miramiento embistió, atacó, confrontó con los flashes de sus cámaras a los hombres de guerra, que aceptaron incólumes la arremetida de los funcionarios mexicanos y de invitados del presidente Fox. Guerra perdida por el ejército simbólico de Qin Shihuan.

Rompieron el protocolo, hicieron de uno de los lugares de mayor riqueza cultural en el mundo, uno del desenfado, para la diversión y el lucimiento. Algunos jugaron entre las figuras milenarias, de cerámica firme y resistente. Creció el riesgo de que pudieran derribar alguna de estas obras, todas perfectas a pesar de su vieja edad. A corta distancia, funcionarios del museo, observaban nerviosos la escena. Jugaron a las escondidillas. Incluso, la directora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez, se sumó a la diversión. Se tomó fotografías entre los guerreros de terracota. Así, otros miembros de la delegación mexicana lo hicieron, justo en el lugar donde aún se lleva a cabo el rescate de otras de las figuras eternas, que aún vigilan a su emperador. El gobierno chino permitió el ingreso del presidente Fox a esta sección y a algunos de los miembros de la comitiva que lo acompañaban. Nadie respetó el ingreso restringido. Entraron de más. Y de inmediato las fotografías, los flashes alumbraban una y otra vez los rostros quietos, petrificados de estas obras, consideradas Patrimonio de la Humanidad.

El canciller Jorge G. Castañeda, el coordinador de Imagen de la Presidencia, Francisco Ortiz, aprovecharon la "flexibilidad" para departir con los guerreros de terracota.

El embajador de México en China, Cecilio Garza, buscó controlar el ingreso a esta sección. Uno de los invitados por Fox, le dijo: "Ya, quítate de en medio, estás asumiendo una actitud muy mamona". Lo intimidó, y sí pasó. El presidente Fox después visitó el Palacio de Huan Ching y luego se reunió con integrantes de la Federación de Mujeres de China, donde conoció la experiencia organizativa de una comunidad en el cultivo de la granada.



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