Drogas, un "servicio turístico" más
CANCÚN, QR.? Una historia de 15 minutos: "Por 300 pesos le consigo lo que busca", promete un taxista a la medianoche. Toma tres billetes y avanza en la tormenta hasta abandonar el centro. Acelera el Tsuru, arremete contra los charcos, que habrán subido medio metro. Algo aprehensivo, limpia el vaho del parabrisas. Una sombría avenida lo conduce a la Supermanzana 75; vira en la calle 71 y detiene la marcha frente a una casa de madera circundada de carrizos. Silencioso como es, baja del auto, corre a la casucha aquella y vuelve en tres minutos para entregar a su pasajero la mercancía: una "grapa" de cocaína. Y es que hoteles, discotecas, restaurantes, bares, prostíbulos, mercados de artesanías, plazas comerciales, parques, playas, escuelas, centros deportivos, puestos callejeros de "hot dogs" y fruta; vendedores de "tiempos compartidos", taxistas y toda suerte de empleados de servicios turísticos integran la vasta red de distribución de estupefacientes al menudeo en Cancún. Tal es, digamos, otro de los atractivos del puerto, aunque la drogadicción ha ido dejando de ser sólo "asunto" de turistas, para tornarse en "demonio" de la población local: "Las zonas en las que se observa una mayor prevalencia del uso de drogas... son las regiones (colonias populares) y la zona hotelera", apunta el análisis "El consumo de drogas en Cancún, Quintana Roo" (de Centros de Integración Juvenil, AC); o sea, tanta disponibilidad de sustancias existe en el sitio donde se concentra el turismo que en las más de 200 colonias-dormitorio habitadas por los miles de hombres y mujeres hacen funcionar cada día la industria turística. Piensa igual Gerardo Olavarrieta, presidente de la Asociación de Hoteles de Quintana Roo: "Ha habido reportes de muchachos normales, decentes, que no beben siquiera, pero a los cuales les suministran sustancias en las discotecas. Las autoridades están en la mejor disposición de erradicar esto. Nosotros solicitamos que se imponga como requisito para entrar a discotecas la credencial de elector y que gente de civil entre para detectar venta y consumo de droga". En su diagnóstico, "la disposición de estupefacientes en las calles no es común,ni el consumo, aunque sabemos que lo hay en las discotecas. No es todavía un problema que afecte la hotelería ni la vida cotidiana". Con mayor aplomo aún, Jesús Fuentes, asesor de la Jefatura de Educación en la Zona Norte, de la Secretaría de Educación y Cultura del Estado, niega: "Ni dentro ni fuera de las escuelas existe este problema; son rumores". Tanta convicción institucional se desmorona cuando el regidor perredista Tomás Contreras, presidente de la Comisión de Salud del Ayuntamiento, advierte: "No podemos negar la existencia de un mercado de enervantes que antes hegemonizaba la mariguana y hoy la cocaína; en cambio, ignoramos la magnitud del problema. Sabemos, sí, que hay un mercado un tanto sofisticado para turistas y para la población local, pero no estamos seguros de cómo funciona". Y lamenta: "Este es uno de los estudios que nos faltan para redondear el diagnóstico de salud municipal. Quisiéramos saber, por ejemplo, cómo se vincula el consumo con otros fenómenos sociales entre los nativos, como la violencia intrafamiliar. Actualizamos hoy el diagnóstico y quizá para el 2000 iniciemos el apartado de adicciones". En los últimos cuatro años, Cancún, Playa del Carmen y Cozumel se convirtieron en enclaves de venta al menudeo. El cártel de Juárez y organizaciones criminales de menor calado trabajan para aumentar la demanda de mariguana, cocaína, inhalables, sustancias médicas (depresores del sistema nervioso central), "drogas de diseño" ("tacha", "éxtatis" y "cristal de roca", particularmente), "crack" (derivado de cocaína), opio y metanfetaminas. Sus empeños florecieron al cobijo de la gestión de Mario Villanueva Madrid y se mantienen sin mayores sobresaltos desde que Joaquín Hendricks gobierna el estado. El enigma es cómo, con los retenes del Ejército y las policías Fiscal y Judicial Federal a lo largo de la carretera Chetumal-Cancún puede llegar la droga a las ciudades. Según la fuente citada, de día la cocaína abandona la selva por brechas y es conducida al puerto turístico en pequeñas cantidades, por personas que se confunden con pasajeros del transporte público regional. Casi nunca policías y soldados son ajenos a tales movimientos, como tampoco al ir y venir de camionetas que apresuran de noche el acarreo. Mucha de la mariguana se produce en las proximidades de la llamada "zona maya", cuyo centro geográfico es el municipio de Felipe Carrillo Puerto. Se conoce, asimismo, que llegan por avión, al aeropuerto internacional, metanfetaminas, sustancias de uso médico y goma de opio, y que los servicios de paquetería sirven habitualmente para introducir "drogas de diseño". Cada vez la ciudad, con sus 500 mil habitantes y su población flotante, aguarda ávidamente ser escanciada. En el kilómetro 15 de aquel camino, una derivación sitúa al visitante frente a una docena de prostíbulos de nombres fatuos y luces de neón. El bullicio indica que los "striptease" no son en vano. El noctámbulo se mueve de uno a otro establecimiento por pasillos a los que aromatiza el rumoroso sueño de la selva. -Me urge una "grapa"- implora cierto cliente a un mesero del "Black Jack". -Ahorita no hay- responde el hombre?, pero vaya al "Casino", ahí siempre tienen. Una pena, porque en la pasarela no cesan los desnudos y contorsiones de anónimas "Joseline", "Berenice", "Sheila"... El "Casino" está a dos puertas, en una esquina. En plena expectación por el "show" que viene, se le ruega al mesero: ?Consígame una "línea". No responde el tipo. Se marcha. Va a perderse atrás de la barra y vuelve al rato. ?Son 300 pesos... tiene usted que pasar al baño... por seguridad ?ordena al tiempo que entrega una bolsita de nylon con polvillo blanco. Así transcurren las noches en "Plaza 21", aunque no es necesario ir tan lejos para conseguir cocaína. Los "perreros" ?vendedores de "hot dogs"? del centro de la ciudad suelen ser distribuidores. También se vende frente al palacio municipal, en Las Palapas, de día un apacible parque y de noche un centro de prostitución "gay", en medio de las dos avenidas más concurridas, Tulum y Xachilán. Ahí, una escena a las tres de la mañana. ?¿Quieres sexo oral? ?inquiere un muchacho maya. ?Más bien necesito coca. ?¿Coca?..., bueno, pues te la consigo ahorita... ¿pero no quieres antes sexo oral? ?No, gracias... necesito una "línea". ?Pues es lo mismo... sexo o coca es lo mismo... pero ya que insistes, te va a costar 350 pesos una "grapa". Organizados en la Coalición de Comerciantes en Artesanías y Platería, los comerciantes de los mercados de artesanías Coral Negro y Zócalo (en la zona hotelera); Kihuic, Pancho Villa, Plaza Mexicana, Centro Comercial Cancún, La Pulga y Garibaldi (en el centro), han insistido y hoy repiten: ?Hay personas extrañas a nuestra gente que se mete a los mercados para ofrecer droga al turismo. Hemos tenido reuniones con autoridades e hicimos el compromiso de que todos nuestros vendedores (12 mil sólo en Cancún) serían identificados con credencial a la vista. Hemos hecho con las autoridades un compromiso mutuo para ir limpiando la imagen de los mercados. Sin embargo, se requiere una participación más decidida... más vigilancia de la Procuraduría General de la República. ?¿Qué tipo de droga se vende? ?Están los "graperos" y los distribuidores de mariguana. Cada uno de los ocho mercados tiene ese problema y tenemos que pararlo ya, porque es un negocio abierto. ?¿En qué mercados hay más vendedores de droga, en los de la zona hotelera o en los del centro? ?La oferta es pareja en ambos lados... y abierta. De la misma manera, es posible conseguir en las discotecas Alebrije, Christine, Dady?O, Dady Rock, Cats y Coco Bongo, en la zona hotelera; en el bar "gay" Picante, de la céntrica avenida Xachilán; y en diversos hoteles y restaurantes, donde la ofrecen "botones" y meseros; y en las calles, a través, por ejemplo, de "OPC" ("outside people contact"), que son los vendedores de "tiempos compartidos". Hace algún tiempo, un periodista local publicó su propia experiencia: había solicitado una pluma para firmar un pagaré de tarjeta de crédito en la discoteca Dady?O. El mesero le entregó una "pluma" a cambio de la cual pedía 200 pesos, pues el pequeño artefacto traía dentro un gramo de cocaína. Asimismo, en casi todas las "regiones" hay casas de distribuidores. En el crucero de Puerto Juárez es posible adquirir "palomas" (envoltorios de papel periódico con el equivalente a tres o cuatro cigarrillos de mariguana). A propósito, Puerto Juárez es un pueblo de lancheros que son también "conectes". En los alrededores del estadio "Toro Valenzuela" es tal la cantidad de vendedores de mariguana, cocaína, metanfetaminas y medicamentos de uso restringido (depresores), que puede considerársele un pequeño tianguis después de las siete de la noche. De la misma manera, en Party Center y Fórum, plazas comerciales contiguas al Centro de Convenciones de Cancún, en cuanto cae la noche, sobre todo viernes y sábados, se concentran vendedores en busca de turistas. Playas y miradores son otros "puntos de venta". Los llamados "parachuters", que son quienes ofrecen el servicio de paracaídas, tienen siempre "mercancía" disponible. Y las playas Delfines y Ballenas, frente al hotel Cancún Palace, se distinguen por los mercaderes de droga al detalle. De hecho, no obstante que niega la existencia de un mercado de drogas en Cancún, la Dirección de Seguridad Pública de Benito Juárez captura mensualmente a decenas de personas con pequeñas dosis. Llegó hace dos años: "Entré de peón, pero me jaló la Banda del Crucero. Entonces ya no iba a trabajar y un ?patrón? (como llaman a los distribuidores de drogas) me daba para mi consumo y me pagaba por vender. Aquí hay muchos ?patrones?; la banda ya los conoce y los busca en su casa. Ellos venden o fían; cambian droga por objetos robados; o dan a vender. En mi caso, yo ?conectaba? mariguana y pastillas. "Caí en la cárcel dos veces por robo y asalto ?prosigue?. Y ahí también se distribuye. Un hermano mío que andaba, igual que yo, en la Banda del Crucero está preso, y un primo es ?patrón? dentro del penal y ?conecta? mucho ?perico? (cocaína). Allá una ?paloma? te cuesta cinco pesos y 100 la ?grapa?. Si hay peleas adentro es por droga... es la razón de que se maten las bandas." Noé terminó el tratamiento en un centro de rehabilitación. Hoy predica en las calles y pronto se establecerá en Playa del Carmen para ayudar a muchachos adictos. Su testimonio confirma la sobreoferta en Cancún: "Aquí donde quiera ofrecen. Yo, como hacen muchos jóvenes, iba a la zona hotelera para colocar cocaína y pastillas entre los turistas... me movía cerca de hoteles, plazas, discotecas y mercados de artesanías... nomás veía un gabacho así, tatuado, greñudo, y le ofrecía... esos son los clientes más seguros, porque si te acercas a cualquiera, puedes toparte con ?chivas? o judiciales". Consumidor retirado también, Albino participa en una de las escasas organizaciones de apoyo al adicto en Cancún. Toluqueño cuarentón, cayó en esta tierra "por la ilusión del dinero", hace 16 años. Si ha de darse crédito a sus palabras, se "metía" mariguana, LSD (ácido), Mandrax (sustancia médica), hongos y peyote. Al llegar ya era adicto y encontró que "ni en la ciudad de México ni en Guadalajara era tan fácil conseguir droga como en Cancún". La obtenía en los mercados de artesanías La Pulga, Coral Negro, Pancho Villa, Garibaldi y Kihuic; en las inmediaciones de la zona hotelera; "si caminas sobre la playa, te ofrecen; si buscas entre los que dan recorridos en banana o con los ?parachuters?, te ?conectan?; también en el deportivo de la Región 95 o en el estadio ?Toro Valenzuela?, en la Región 90. Donde quiera, pues. Puedo asegurarte que más de 60 por ciento de los trabajadores de entre 17 y 35 años se droga, sobre todo con mariguana y cocaína. Bueno, hasta hay gente que se mete al negocio para completar el gasto". Del lado de los turistas, un ejemplo de esto es el caso de los "spring breakers", como se les denomina a los más de 12 mil adolescentes estadounidenses que vienen cada año a pasar sus vacaciones escolares entre febrero y principios de abril. Buscan permisividad total... y la encuentran. Así, discotecas, bares, playas y plazas comerciales cobijan "reventones" que se prolongan hasta el amanecer: niñas preparatorianas se desnudan en medio de la multitud y niños pierden el control al calor de toda suerte de estimulantes. Del otro lado están los miles de albañiles migrantes que edifican los nuevos "desarrollos" de la zona hotelera y que, para soportar el hambre, el alejamiento de sus familiares y la poca paga, se abastecen de mariguana, a 20 pesos la "paloma".
Tan llano.
Voces
La venta y el consumo de droga no son alarmantes todavía supone el capitán Pablo Quiroga Ríos, director de Seguridad Pública del municipio Benito Juárez (cuya cabecera es Cancún)? Como en todos lados, se ha de consumir, pero no lo hemos detectado. En los operativos en bares es escaso el individuo que encontramos con mariguana o cocaína... apenas algún despistado. Ocasionalmente detenemos a extranjeros con droga, pero nunca con grandes cantidades.
La ruta
Un cabo del amarre llega hasta las reservas de la biosfera de Sian Ka an y Uaymil -franja selvática que se extiende de Chetumal a Tulum, bordeando el Mar Caribe-? Una fuente vinculada a la delegación de la Procuraduría General de la República en el estado aporta información bien conocida: avionetas y lanchas rápidas provenientes de Colombia arrojan bultos de cocaína en las proximidades de Xcalac, Majahual y Punta Herrero, y el oleaje los lleva a la playa, donde son "rescatados" por los lugareños.
"Plaza 21"
Un complejo de prostitución y consumo de drogas fue levantado a las afueras. Así, las autoridades lograron echar del centro los antros más sórdidos y aun ocultarlos bajo un eufemismo: "Plaza 21", situada a la orilla de la carretera Cancún-Mérida.
Mercados
?Hace tres años fuimos a Chetumal a hablar con el gobernador Mario Villanueva. Cuando le advertimos que estaba aumentando el movimiento de estupefacientes en Cancún, y particularmente en nuestros mercados, nomás se rió... dijo que eran mentiras, protagonismos; que no era serio lo que estábamos diciendo ?lamenta un dirigente de los 735 locatarios de la zona norte del estado.
Noé y Albino
El mismo cantar: tabasqueño de 28 años, Noé vino a Cancún "con el afán de trabajar". Como tantos jóvenes del sur, se contrató de peón de albañil en una obra de la zona hotelera, cayó en seguida en las telarañas de los "patrones" y dos veces fue a la cárcel por robar para drogarse: "A los doce años huí de mi casa y empecé a consumir alcohol y mariguana. Fue creciendo mi necesidad y le entré al chemo y al tíner (inhalables); al Roche de 2 miligramos, al Diasepam y al Ribotril (sustancias de uso médico)".
"Spring breakers"
Dos años hace, la Procuraduría General de la República resolvió mudar su delegación ?en Quintana Roo? de Chetumal a Cancún, no sólo porque la droga pasaba por este puerto turístico, sino porque se percibió que el consumo doméstico florecía. Empero, esta determinación no alteró la vida cancunense, porque el consumo era ya una necesidad.





