CONSEJEROS ELECTORALES PERFIL
Jesús Cantú, regiomontano, portero y ?fullback?: El periodismo tiene la culpa

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Jesús Cantú Escalante: regiomontano, portero y periodista. Niega, en su ser regiomontano, tener la mirada al Norte y la espalda al Sur. Nunca ha compartido los clichés respecto de la clase alta de su ciudad, Monterrey, ni tampoco se considera un ?fanático regionalista?. Es ?totalmente? partidario del ?federalismo que no existe?, de vivir en un centralismo, a pesar de los pesares. Jesús Cantú Escalante comparte, eso sí, el sentido de competencia, de crecimiento, de perfeccionamiento de la sociedad regia. Eso forma carácter, siempre tratar de ser mejor, realizar cosas de la mejor manera posible. ?Pero necesitamos ser más abiertos?, concede. Más de tres generaciones respaldan el sentir de este hombre nacido en 1952, y de cuyo abuelo y padre aprendiera el oficio de periodista, pero con una diferencia, en relación con muchos otros profesionales de la información: desde pequeño tuvo su propio laboratorio: el periódico ?El Porvenir?. De complexión física apta para las faenas deportivas, le dio por el ?tochito? y el futbol callejero; ya en algún campo reglamentario se desempeñó como portero y defensa, así como en el futbol americano, con los Borregos, sería un poderoso ?fullback?. Posiciones todas que seguramente le han servido para resistir, por un lado, las ofensivas que como periodista ha recibido de muy diversos contrarios, sobre todo cuando dirigió ?El Porvenir?, entre 1982 y 1991. Por otra parte, aquellas derivadas de su papel como consejero electoral del IFE desde 1996. Para 1995, Jesús Cantú Escalante se encontraba de vuelta en ?El Porvenir? como articulista. De pronto escribía para ?El Financiero? y la mayor parte del tiempo lo dedicaba a un noticiero radiofónico en Monterrey, mismo que ha ?resistido? tres cambios de gobernador. Corre octubre de 1996. Uno de los colaboradores de dicha emisión era Sergio Elías Gutiérrez, a la vez secretario técnico de la mesa del diálogo para la reforma electoral de Nuevo León. Y le invita a que tome en cuenta la posibilidad de ocupar un lugar como comisionado electoral, a lo cual responde que difícilmente lo dejarían llegar. Las negociaciones arrojaron inicialmente simpatía por parte del PRD y el PAN. De hecho, la primera agrupación le había propuesto ser candidato a diputado en 1994, oferta que rechazó. Entonces, durante una visita de Cuauhtémoc Cárdenas a Monterrey, un 12 de octubre, Lucas de la Garza promueve una comida. Ya con el cabrito en los platos, el afamado Sergio Elías Gutiérrez lanza una ?broma?: ?Ingeniero, aquí tiene al próximo presidente del Consejo Electoral de Nuevo León.? El michoacano distrajo la mirada del resto de los comensales y se la dirigió a Jesús Cantú Escalante: ?Pero si tú tienes tamaños y alcances para participar en el Consejo Electoral? pero del IFE.? No pasaron muchos días para que el ingeniero tuviera en sus manos el currículum vitae del periodista. Con el estilo directo de los norteños, Cantú Escalante pronto se vería inmerso en un rápido proceso que el tiempo apremia: se sienta a platicar con Ricardo Cantú, del PT; José Luis Coindreau, del PAN; Enrique Ibarra, del PRI, y con su paisano Natividad González Parás, subsecretario de Gobernación. A todos les dice lo mismo: le entro si me apoyan todos los partidos y si se entiende que voy a ser totalmente independiente. El 30 de octubre al mediodía, Emilio Chuayffet le comunica la formalidad de su candidatura y la noche del 31 se suma a la lista de los ocho seleccionados. El padre dejaría en manos del hijo la dirección del periódico en 1982. Con Miguel de la Madrid, que iniciaba su sexenio, tuvo buena relación. Viajó en algunas ocasiones con el presidente; participó en diversas comidas y continuó a la vez afianzando la línea informativa del diario. Las presiones comenzaron a hacerse presentes hacia 1988, a través del abasto de papel por parte de PIPSA. En ese año de elecciones presidenciales le tocaría hablar en la tradicional comida del 7 de junio. Muchos colegas recuerdan lo singular de su discurso, en el que se quejó de las presiones del gobierno y habló de los controles ejercidos para frenar la libertad de expresión. La posibilidad de un triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en ese 88, llevó a don Raúl Salinas Lozano y a su hijo Raúl a desayunar en la casa del periodista, un día antes de las elecciones. El propósito: pedirle cerrar filas alrededor de su hijo Carlos. La respuesta fue más presión. Luego llegó Otto Granados, hoy embajador de México en Chile. Cuando Carlos Salinas arrancó su campaña en Monterrey, ?El Porvenir? publicó una serie de notas en las que hacía referencia a los gastos de ese viaje. La noche de ese arribo triunfal de Salinas, un afable Héctor Aguilar Camín que se paseaba por el lobby del hotel, al encontrarse con Jesús Cantú Escalante le dice: ?¿Ya conoces a Otto?? ?No, pero sé que me han buscado en el periódico. ?Otto, te presento al director de ?El Porvenir?. ?¡Son chingaderas! Al paso de los meses, los problemas crecieron: amenazas de huelga en un medio que no tenía sindicato, suspensión de la publicidad del gobierno, problemas de papel, solicitudes de no publicar informaciones? Hasta que Otto Granados le dijo un día cuáles eran las reglas del juego si querían entenderse. Por supuesto que no se entendieron, aunque le costara su salida del diario. Su padre falleció hace ya algunos años y su madre, Alicia, se encuentra delicada de salud. Bronco, directo, pasado de kilos, de bigote discreto, dado a la conversación; estudiaría la primaria en el Colegio Panamericano (operado por estadounidenses); la secundaria y preparatoria en el Centro Universitario de Monterrey (de maristas), y la carrera de Economía en el ITESM, aunque tuvo la idea de ir a estudiar periodismo a Estados Unidos. Para 1975, recién casado con Rocío Aguilera, viajaría a Roma a hacer un posgrado en economía bancaria, en el Banco de Roma. Allá nace su primera hija, Paula Alicia; Jesús, el segundo y último hijo, tiene 21 años. Con el influjo del estilo periodístico italiano y con la visión de que su país requiere construir una mejor sociedad, se incorpora en 1976 como jefe de información local de ?El Porvenir?. Ahí vive el golpe a ?Excélsior? y el nacimiento de ?Proceso?; seguro de que en dichas ?podas? del sistema político, se adquiere fortaleza para la transición de un ?régimen autoritario que no acaba de morir a una democracia que no acaba de llegar?. Por esos años y hasta antes de 1982, operaría la Agencia de Teleinformación Periodística, que ofrecía servicios a lo largo de la frontera norte. Hombre que dentro del hogar es flojo, padre ?comunicativo?, buen lector, seguidor de todos los deportes, reacio a ir de compras ?lo deja en manos de su esposa? y adicto a las glorias de Linares, dice tener la conciencia de su responsabilidad ?histórica?. ?Sé que lo que será el resultado no está en nuestras manos exclusivamente; lo que tenemos que cuidar es la transparencia de todos y cada uno de los procedimientos.? Sin mayor ?resentimiento? por las acusaciones que, en su momento, le hizo el priísta Enrique Ibarra en relación con una serie de gastos excesivos, Jesús Cantú Escalante promete volver a los medios de comunicación? menos a ?El Porvenir?.
El periodismo tiene la culpa
Las anécdotas de un periodista se publican, se relatan entre colegas o se rescatan pasado el tiempo, y con ellas se construye su personalidad.
El responso de Otto
Antes de su regreso a Monterrey en 1995, Jesús Cantú Escalante se ?refugiaría? por casi tres años en Culiacán, como director editorial de ?El Noroeste?. Había partido en febrero de 1992, tras su renuncia como director de ?El Porvenir?, en una decisión del Consejo de Administración, formado por su familia, que le hizo pensar que ?había perdido una batalla, pero seguíamos en la guerra?.
Volver a los medios
El mayor de tres hermanos, Jesús Cantú Escalante vivió una niñez entre linotipos, prensas y cascaritas de futbol, en un Monterrey pueblerino.





