UNIVERSITARIOS AÑOS SESENTA
Los economistas Labastida y Camacho, 30 años antes

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Hubo una etapa en que el país fue gobernado por generales; luego vinieron los abogados; más tarde arribaron los economistas con estudios de maestría y doctorado. En el periodo 2000-06, el titular del Ejecutivo sólo contará con el grado de licenciado o ingeniero. Cinco de los seis candidatos presidenciales estudiaron en la UNAM, uno en la Universidad Iberoamericana. Hay un ingeniero, un administrador, dos abogados y dos economistas. Sólo uno tiene maestría. De los seis, cinco dicen estar titulados; únicamente Porfirio Muñoz Ledo admite no haber realizado su tesis para acreditarse como licenciado. Francisco Labastida Ochoa estudió Economía en la UNAM (1960-64). En su curriculum se consigna que el nombre de su tesis es ?Política fiscal en países subdesarrollados? (1969). En este documento plantea que una reforma fiscal integral requiere eximir de impuestos a las clases desprotegidas y elevar la tasa impositiva a los sectores de altos ingresos. A los 27 años, el joven economista asumía algunos postulados de Marx, de los clásicos Adam Smith y David Ricardo, así como las posturas de diversos economistas de izquierda, nacionales y extranjeros. Vicente Fox Quesada se tituló 35 años después de concluir la carrera de Administración de Empresas por la Universidad Iberoamericana con la tesis ?Generación del Plan Básico de Gobierno 1995-2000 del estado de Guanajuato?, en marzo de 1999. Con la asesoría del extinto Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano obtuvo el título de ingeniero civil por la UNAM a los 23 años. En 1957 defendió la tesis ?Aprovechamiento de la energía eléctrica de la planta de ?El Infiernillo?, sobre el Río Balsas?. A Manuel Camacho Solís le fue otorgado el título de licenciado en Economía por la UNAM en 1970, un año después de concluir sus estudios. La tesis ?Las alternativas políticas al desarrollo mexicano?. Cursó una maestría en Asuntos Políticos por la Universidad de Princenton, New Jersey (1970-72), es el único candidato que cuenta con este grado académico. La tesis de Gilberto Rincón Gallardo ?Sobre el artículo 39 constitucional?, no aparece en los registros del Departamento de Tesis de la Universidad. En las oficinas de Democracia Social se informó que el candidato sí se tituló pero que no se había encontrado un ejemplar. El último presidente de la República sin estudios profesionales fue Adolfo Ruiz Cortines, quien asumió el cargo en 1952. Luego de la época de los generales, que concluyó con Manuel Ávila Camacho (194046), los titulares del Ejecutivo fueron abogados, hasta 1988, fecha en que arribaron los economistas: Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León. Para obtener el grado de licenciado en Economía, Salinas presentó la tesis ?Agricultura, industrialización y empleo: el caso México. Un enfoque multidisciplinario?. Es además maestro y doctor en Economía Política y Gobierno por la Universidad de Harvard, mientras que Zedillo se tituló mediante un examen general de conocimientos en la Escuela Superior de Economía del IPN, posteriormente se acreditó como maestro y doctor en Economía por la Universidad de Yale. La tesis doctoral del Presidente de la República lleva por título ?Endeudamiento público externo en México: historia reciente y futuro crecimiento óptimo ligado al petróleo?, donde se destacan los riesgos que implica el financiar el crecimiento de la economía mexicana en la deuda pública externa y la monoexportación de hidrocarburos. El 1 de diciembre habrá nuevo Presidente en México. Puede ser un licenciado ?economista o administrador? o un ingeniero ?civil?. No más doctores, en los próximos seis años. En esta primera entrega, presentamos las tesis de los economistas Francisco Labastida Ochoa y Manuel Camacho Solís. El primero se tituló en 1969 y el segundo en 1970. En aquella época las universidades de América Latina se caracterizaban por la fuerte presencia de profesores que defendían las posiciones de izquierda, influidos por la promisoria Revolución Cubana. Frente a los sinodales Alonso Aguilar y Emilio Mújica Montoya, el egresado de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM defendió la tesis ?Política fiscal en países subdesarrollados?. En dicho trabajo, el hoy candidato presidencial del PRI apuntó que para que la proporción del ingreso nacional absorbido por el sector público tenga importancia, es necesario incrementar las arcas estatales vía impuestos, aplicados principalmente a los sectores de altos ingresos. Hace más de 30 años, el joven Francisco Labastida dijo de Carlos Marx: ?De él no se puede decir que es únicamente un aficionado a la economía... fue más lejos que cualquier otro economista y esto sigue siendo válido todavía hoy, aunque algunos tratan ?en vano? de ignorarlo?. Alude en el texto a planteamientos de economistas de izquierda, nacionales y extranjeros. Destacan las referencias a la obra de los clásicos Adam Smith y David Ricardo. Labastida trae a su tesis las palabras de Smith, subrayando lo referente a sus investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Recuerda también que ?el maestro Jesús Silva Herzog? calificó como ?una obra original? el trabajo de éste clásico de la ciencia económica. De David Ricardo refiere que es el ?clásico entre los clásicos?, ?el principal representante de la economía política clásica? y recurre, de nueva cuenta, a Silva Herzog para explicar la importancia de la obra de Ricardo: ?Su estudio acucioso y penetrante sirve en unos casos a los burgueses y en otros a los proletarios?. En seguida, añadía el joven Labastida: ?Aunque cabría agregar que un poco más a los primeros, a los que pertenecía el joven y adinerado economista?. Entre sus fuentes bibliográficas se encuentran libros de Alonso Aguilar Monteverde, Fernando Carmona, Roberto Anguiano, Paul Baran, Paul Swezy, Narciso Bassols, Jesús Silva Herzog, Celso Furtado, Lenin, Ifigenia M. de Navarrete, Antonio Ortiz Mena y Francisco Zamora. Más de tres decenios después, los dos primeros firmaron el sábado 3 de junio de 2000 un desplegado en el que señalan que el ?voto útil? será el que se deposite en las urnas en favor del candidato de Alianza por México, Cuauhtémoc Cárdenas. Alonso Aguilar es un economista de izquierda que actualmente dirige la editorial Nuestro Tiempo y autor, junto con Fernando Carmona, de ?Riqueza y Miseria? (1967), de, precisamente, editorial Nuestro Tiempo. Aguilar no accedió a ser entrevistado sobre la tesis del joven Labastida. Otro de sus sinodales, Mújica Montoya, es militante priísta y fue secretario de Comunicaciones y Transportes. En breve charla con este diario declinó hablar sobre la tesis profesional del abanderado presidencial del PRI en razón de que ?han pasado muchos años, casi no me acuerdo ya?. En la tesis, escribió Labastida: ?El sector donde puede incrementarse fuertemente la tributación ?que es el de altos ingresos? generalmente se encuentra coludido con el grupo en el poder, los que representan esa clase, y si no ocurre así, la gran burguesía cuenta con el poder económico, político y social suficiente para presionar a los gobiernos deseosos de obtener más ingresos?. Un párrafo antes: ?La limitación más consistente a ello se encuentra en el ?límite político? que establecen los sectores sociales del país?. Más adelante subrayaba que ?es necesario un enfrentamiento político de cierta magnitud ?del cual puede salir mal librado el gobierno si no cuenta con el suficiente apoyo popular?, a fin de que las clases antes dichas acepten las nuevas tasas de imposición?. Todo ello se inscribe dentro del apartado ?Algunas consideraciones sobre política fiscal?, en el que Labastida reflexionaba sobre la necesidad de realizar cambios en la política fiscal de México y Latinoamérica. Destaca en la redacción de la tesis profesional del joven sinaloense, la utilización de términos utilizados por los economistas de izquierda de la época. Emplea con frecuencia términos caídos en desuso 30 años después, pero entonces familiares a los universitarios de medio mundo, como ?imperialismo?, ?países subdesarrollados o superexplotados?, ?acumulación del capital?, ?lucha de clases?, ?plusvalía?, ?materialismo histórico?. Un ejemplo, al señalar los riesgos de la sobreproducción: ?Esta contradicción rige tanto en los países capitalistas imperialistas como en los superexplotados?. Labastida dejó escrito en su tesis que ?es necesario eximir a las clases de más bajos recursos de los impuestos directos e indirectos que pagan, con el fin de ampliar su capacidad de compra...?. Puntualizaba que el dinero que deje de captar el gobierno por liberar de los impuestos a las clases bajas se compensará ?gravando fuertemente a los sectores con altos ingresos?. En la introducción, anotó que ?es indudable que la única forma en que se logrará un mayor desarrollo económico es acudiendo a la planificación... La política fiscal es un eficaz instrumento para acelerar el desarrollo económico y hacerlo más justo?. El actual curriculum de Francisco Labastida Ochoa informa que ?es licenciado en Economía por la UNAM. Obtuvo el grado en 1968 (la carátula de su trabajo profesional está fechado en 1969) con la tesis ?Política Fiscal en países subdesarrollados?... Realizó estudios de posgrado en Evaluación de Proyectos, en México; y de Planeación de la Educación, en el Instituto Latinoamericano de Planeación Económica y Social de la Cepal, en Santiago de Chile?. El Diccionario Biográfico del Gobierno Mexicano de 1992 coincide en cuanto a los años y el título de la tesis de licenciatura, pero difiere al señalar que Labastida cuenta con dos maestrías, ambas por la ILPES-Cepal, de Chile, una sobre Evaluación de Proyectos y la otra por Planeación de la Educación. Es decir, en 1992 se señalaba que contaba con dos maestrías. Hoy, los otrora estudios de maestría sólo se presentan en su curriculum como estudios de posgrado. La tesis de licenciatura de Labastida no aparece en los registros del Departamento de Tesis de la Biblioteca Central de la UNAM ni en la base de datos de la Facultad de Economía. La copia de la tesis de Labastida fue proporcionada a este diario, que la buscó con insistencia en distintos sitios, a través de la oficina de Comunicación Social del candidato presidencial del PRI. Ante los sinodales, el hoy candidato presidencial del Partido de Centro Democrático expuso tres alternativas para el desarrollo económico del país, que en la década de los 60 presentaba un crecimiento de entre 6 por ciento y 8 por ciento anual. Exponía: una, ?la construcción del socialismo?; dos, ?el estancamiento capitalista dependiente?; y tres, ?el desarrollo capitalista dependiente?. Esta última, preveía, es ?la más viable?. Al aludir a ?la construcción del socialismo?, señalaba que ?por esta vía existe la posibilidad no sólo de incorporar a toda la población a los beneficios del desarrollo y de garantizar la continuidad del mismo, sino también la de transformar cualitativamente nuestras formas de representación, nuestros modos de expresión?. En seguida, anotaba que ?el requisito previo para esta transformación cualitativa es la revolución socialista. La forma que adoptaría dicha revolución es imprevisible; quizá pudiera ser el resultado de la unión entre la lucha guerrillera y la movilización masiva; o siguiendo a Marcuse podría surgir de ?la confluencia de lo que acontece en el tercer mundo con las fuerzas explosivas en los centros del mundo más desarrollados?. ?Sin embargo, del análisis de nuestra realidad, así como de las experiencias revolucionarias de este siglo, podemos decir que sólo mediante una adecuada organización de las fuerzas explosivas ?las objetivamente más explotadas? se puede pensar en el camino socialista como alternativa políticamente viable.? En otro apartado, observaba: ?Después de (Lázaro) Cárdenas, el grueso de los campesinos perdieron toda oportunidad de elevar sus niveles de bienestar. Para ellos, Zapata había muerto como esperanza y nacía como conciencia liberadora. De aquí en adelante el propio proceso de desarrollo llevaría al franco fortalecimiento capitalista y a la supresión de cualquier intento de auténtica organización popular?. En la página 46, luego de señalar que el movimiento estudiantil de 1968 había demostrado que cualquier oposición al régimen estaba destinada al fracaso y de considerar la alternativa de los estudiantes como ?en extremo confusa?, el joven Manuel Camacho veía ?la posibilidad de que las condiciones internacionales pudieran modificarse... Por lo tanto, si bien en el momento esta variable geopolítica (la alternativa socialista) resulta no sólo significativa sino probablemente determinante, también es probable que en un futuro no muy lejano se presenten modificaciones en la actual estructura internacional de poder y surjan coyunturas revolucionarias efectivas que pudieran presentar nuevas alternativas?. El ex secretario general del PRI planteaba dentro de la segunda alternativa política viable, la del ?estancamiento capitalista dependiente?, que ?por lo que a la política tradicional concierne, se ha dicho mucho acerca de la obsolescencia del partido oficial y de las distintas agrupaciones oficiales. Es evidente que la estructura partidista formal no corresponde en ningún momento a la realidad actual; los sectores no representan los intereses de sus miembros y más bien se constituyen en instrumentos de control y de manejo. Habrá de ser reformada y reorganizada si se pretende continuar con un sistema unipartidista, o en todo caso pensar en la posibilidad de una lucha parlamentario-democrática de varios partidos con fuerza efectiva. De acuerdo con las experiencias de otros países, una reforma de este tipo no representa necesariamente el desplazamiento del grupo en el poder?. Consideraba la necesidad de ?sacar a los antiguos del juego, utilizando todos los instrumentos al alcance?. En este escenario, decía, ?la explotación y las arbitrariedades para con el campesinado podrían llevar a una serie de brotes violentos. De no contar con una adecuada organización y aliándose con algún grupo urbano no organizado tendría la posibilidad de crear un grave conflicto, que precipitara la caída de la ?familia revolucionaria? llevando al poder a un grupo más intransigente y menos hábil, con el apoyo de algunos sectores resentidos de la burguesía o de los Estados Unidos?. Añadía que ello llevaría a un mayor estancamiento y que ?los intereses de dicho grupo incluso destruirían a aquellos pequeños alientos de la Revolución Mexicana que aún existen: en Petróleos Mexicanos, en la Comisión Federal de Electricidad, en algunos ejidos y en las universidades?. Finalmente, agregaba, ?llegamos al camino con mayores probabilidades de realización para el futuro inmediato: desarrollo capitalista dependiente?. En esta parte apuntaba que ?la continuación del actual camino significaba garantía de crecimiento, a cambio de una mayor dependencia y mejoría en los niveles de vida de la población incorporada, junto a la gran miseria de un grupo considerable de mexicanos. Implica la permanencia en el poder de los ?políticos mexicanos?, quienes cuentan con su propia fuerza fundada en el crecimiento económico del Estado y apoyada por el Ejército?. Para Camacho el riesgo fundamental lo representaban las relaciones con Estados Unidos y la creciente inversión extranjera. Concluía advirtiendo las tres posibles causas por las cuales el sistema dejaría de operar: uno, si se organizan las clases populares; dos, si el sistema no es capaz de captar a los individuos más hábiles; y tres, si se presentan serias divisiones en la élite gobernante. (Con información de Miguel Ángel Uriarte)
Labastida
Tenía 27 años. Era 1969 cuando el pasante de licenciado en Economía, Francisco Labastida Ochoa, presentó su examen profesional. Cinco años antes había concluido la carrera.
Camacho
Manuel Camacho Solís tenía 24 años cuando presentó su examen profesional. ?Las alternativas políticas al desarrollo mexicano? es el nombre de la tesis que terminó en 1970, un año después de haber acreditado todas la materias de la Licenciatura en Economía por la UNAM.





