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Esperanza contra males neurológicos

Natalia Gómez Quintero / Enviada| El Universal
Domingo 10 de junio de 2012

Ahí esta Ray el venezolano, Julieta la mexicana, Carlos el uruguayo, Karla de Fátima, la portuguesa y Angelina, la angoleña. No es una fiesta de las Naciones Unidas, sino el CIREN en Cuba Ramón Romero /EL UNIVERSAL

En el Centro Internacional de Restauración Neurológica, (CIREN) se aplica como método único en el mundo y basado en el principio de neuro-plasticidad, para recuperar o sustituir funciones perdidas Ramón Romero /EL UNIVERSAL

En un recorrido por los pasillos exteriores del área de rehabilitación de las Clínicas del CIREN, encontramos también a Julieta Godínez una mexicana con hipertensión y diabética que presenta una neuropatía Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Carlos tiene en su mano derecha el movimiento involuntario y característico de las personas con Parkinson. Esta a punto de someterse a una cirugía llamada subtalamotomía dorso-lateral selectiva Ramón Romero /EL UNIVERSAL

¿Qué encuentras en el CIREN que no existe en otras clínicas del mundo? Un tratamiento intensivo para los pacientes de siete horas diarias en el que participan neurólogos, psicólogos, logopedas, especialistas en cultura física Ramón Romero /EL UNIVERSAL

El modelo es imposible de reproducir por el número de especialistas requeridos y el pago que a cada uno debería de hacerse Ramón Romero /EL UNIVERSAL

El CIREN cuenta con cinco clínicas que atienden padecimientos particulares como Trastornos del Movimiento y Neurodegeneraciones Ramón Romero /EL UNIVERSAL

La fama y alcances del CIREN han llevado a los especialistas a tener una oficina de representación en la colonia del Valle de la Ciudad de México Ramón Romero /EL UNIVERSAL

Esperanza contra males neurolgicos

AVANCE. Ray es venezolano y hace tres meses recibió un impacto de bala que le dañó la columna vertebral y le provocó inmovilidad; hoy intenta caminar con prótesis. (Foto: RAMÓN ROMERO I ENVIADO )

Personas de diversas partes del mundo confluyen en la isla para acudir al Ciren, el centro internacional de restauración que aplica un método único basado en el principio de neuroplasticidad para recuperar o sustituir funciones perdidas a causa de alguna enfermedad o por accidente

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LA HABANA.— Ahí está Ray, el venezolano; Julieta, la mexicana; Carlos, el uruguayo; Karla de Fátima, la portuguesa y Angelina, la angoleña. Muchas otras nacionalidades los acompañan. No es una cumbre de Naciones Unidas lo que los mantiene en un mismo punto, sino su esfuerzo por recuperar la salud perdida a causa de alguna patología neurológica.

Todos se encuentran en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren) ubicado en el municipio de Playa de la Ciudad de la Habana, al que han llegado porque en sus países no encontraron la atención multidisciplinaria intensiva que este lugar aplica como método único en el mundo y basado en el principio de neuro-plasticidad, para recuperar o sustituir funciones perdidas.

Carlos tiene en su mano derecha el movimiento involuntario y característico de las personas con Parkinson. Está a punto de someterse a una cirugía llamada subtalamotomía dorso-lateral selectiva, que es una técnica desarrollada en Cuba y que consiste en lesionar de manera muy precisa la estructura de los núcleos grises que determinan el control del movimiento, el llamado subtalámico.

“Me han dicho que la operación es muy simple pero tiene mucha efectividad, me sacaría el temblor que tengo ahora, que para mí sería una cosa muy impresionante, porque esto me está condicionando la calidad de vida, pues además trabajo todo el día en oficinas”, dice el uruguayo de 52 años.

En un recorrido por los pasillos exteriores del área de rehabilitación de las Clínicas del Ciren encontramos también a Julieta Godínez, una mexicana con hipertensión y diabética que presenta una neuropatía, padecimiento que durante 10 años la ha mantenido en una silla de ruedas.

“La enfermera me abrazaba para ir al baño o pasarme a la cama, llevo dos semanas y ya me pude levantar. Ahora me puedo pintar, peinar, vestirme, bañarme… antes se me caían los cubiertos y siempre tenía una enfermera conmigo”, explica la mexicana.

¿Qué encuentras en el Ciren que no existe en otras clínicas del mundo? Un tratamiento intensivo para los pacientes de siete horas diarias en el que participan neurólogos, sicólogos, logopedas, especialistas en cultura física, defectólogos, acupunturistas, rehabilitadores, explica Jorge Bergado, investigador de la institución.

Precisa que el modelo es imposible de reproducir por el número de especialistas requeridos y el pago que a cada uno debería de hacerse. El método consiste en la evaluación inicial del paciente y la permanencia del mismo durante 28 días. Ese será considerado como un primer ciclo, con siete horas de actividades diarias y con los especialistas necesarios en su atención.

Una vez concluido el primer ciclo, viene la evaluación posterior y el diagnóstico que puede concluir en una alta o en la recomendación de un ciclo más.

Cada periodo de casi un mes cuesta 6 mil 700 CUC o peso cubano convertible que se aproxima a los 70 mil pesos aproximadamente. Ese monto, de acuerdo con los especialistas que aquí trabajan, es altamente competitivo comparado con cualquier parte de del mundo porque incluye atención de enfermería, alojamiento para el enfermo y un acompañante, todas las revisiones médicas, las terapias con los especialistas y alimentación.

En el año 2014, el Ciren cumplirá 25 años, tiempo que avala en experiencia según los médicos, a toda la plantilla con la que cuentan. A esos números se agregan los 2 mil 735 pacientes que han estado en estos pasillos para su rehabilitación.

A marzo de 2012 se habían ingresado a 163 extranjeros, mayoritariamente venezolanos, seguidos por mexicanos, angoleños, italianos y portugueses.

Ray, un joven de venezolano, intenta caminar con prótesis, ejercita sus músculos, luego de tres meses de haber llegado a las clínicas del Ciren con todos los gastos pagados, y bajo un acuerdo que mantienen los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Hace tres meses, el chico recibió, en una riña callejera, un impacto de bala que le rosó un disco de la columna vertebral, lo que le provocó inmovilidad de la cintura para abajo. “Llegué si controlar esfínteres y ahora ya lo hago. Hoy además puedo caminar con ayuda de unas prótesis” cuenta Ray.

El Ciren cuenta con cinco clínicas que atienden padecimientos particulares como Trastornos del Movimiento y Neurodegeneraciones; Enfermedades Neuromusculares y Esclerosis Múltiple; Lesiones Raquimedulares; Clínica de Lesiones Estáticas Encefálicas, y Clínica de Neurología Infantil.

Hasta ese lugar también ha llegado otra mexicana que sufrió un derrame cerebral que aconteció en septiembre pasado. La secuela que el evento cerebrovascular le dejó fue una hemiplejia o parálisis izquierda de su cuerpo.

En México ya había tomado algunas terapias, pero decidió venir a Cuba por lo especializado de la Clínica.

“Yo llegué aquí en silla de ruedas, mi idea es salir de aquí caminando, con una marcha más autónoma, sin bastón y casi estoy en el camino de lograrlo”, Ana Teresa Nuñez de 52 años.

Armando Sentmanat, vicedirector de rehabilitación informa que sus principales pacientes son niños con parálisis cerebral, personas con Parkinson y quienes han tenido accidentes cerebrovasculares. La capacidad de atención es para 250 personas, incluidos al paciente y al acompañante.

La fama y alcances del Ciren han llevado a los especialistas a tener una oficina de representación en la colonia del Valle de la Ciudad de México, a donde llegó María Estela Jiménez, quien hoy cumple un segundo ciclo en el Centro.

“Ella no era capaz de decir muchas palabras y ya lo hace, repite y articula bastante bien”, explica Iveth Martínez, la terapista de la mujer, quien quedó paralizada de la mitad del cuerpo luego de un accidente cerebro vascular.

Sentmanat explica que todos los especialistas que trabajan en el área de rehabilitación son formados en la Universidad del Deporte cubano y preparados en el área de neurología.

“Nuestra rehabilitación se basa en el entrenamiento deportivo para buscar que el paciente tenga las habilidades y capacidades perdidas y así ganar funciones para mejorar su calidad de vida”, concluye el especialista.



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