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Alertan de daños por agua de mala calidad

Ruth Rodríguez, Mariana León y Jazmín Rodríguez / Enviadas y corresponsal| El Universal
Viernes 30 de marzo de 2012

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MÉRIDA, Yuc.— Los casos de diarrea en niños menores de cinco años siguen presentes en México, a pesar de que los programas para combatir la mortalidad por esta causa se han aplicado por más de dos décadas en todo el país.

Cuauhtémoc Sánchez, director de Prevención y Protección de la Salud, dijo que uno de los factores por los que no se ha erradicado esta enfermedad es por la mala calidad del agua que se registra en muchos municipios.

El titular de los Servicios de Salud de Yucatán detalló que de todas las enfermedades que se presentan en la entidad, 91% son provocadas por la mala calidad del agua que se consume, incluso comentó que hay 10 municipios de Yucatán que no cloran el agua desde hace dos años.

En el cuarto día de actividades del Taller Jack F. Ealy de Periodismo Científico, se hizo un recorrido al Laboratorio Estatal de Salud Pública y Referencia Epidemiológica de Yucatán (LESPRE).

María Leticia Arena Ortiz, directora del laboratorio, dijo que en este lugar se analizan entre siete mil y ocho mil muestras tanto ambientales, de alimentos y biológicas por día. Además del análisis de todas las muestras de cáncer de cérvix que se hacen en el estado.

La funcionaria estatal aseguró que las enfermedades diarreicas y los padecimientos respiratorios son los principales problemas de los yucatecos.

En su ponencia, Cuauhtémoc Sánchez dijo que en la entidad se tiene una composición única del agua, ya que existen bacterias —como el deinococcus, resistente a la radiación— desde la caída del meteoriton “y que nos indican que el suministro aún contiene metales”, expresó.

Males recurrentes

Sánchez aseguró que entre las enfermedades que más sufre la población están las infecciones respiratorias agudas, infecciones intestinales, en vías urinarias, úlceras y amibiasis.

Indicó que se han estudiado casos en poblaciones marginadas, como en Ticul (alfarera) cuyas actividades productivas provocan mayor contaminación del agua. “Quienes viven en la periferia todavía defecan al aire libre y se niegan a clorar el agua, por eso prevalecen enfermedades relacionadas con la pobreza”, aseguró.



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