“Despensas de la suerte”, adicción de amas de casa en NL

NECESIDAD. Las señoras acuden todos los días a los tianguis de Monterrey por la comida y aprovechan para apostar en las loterías de abarrotes y así surtir la alacena . (Foto: JORGE SERRATOS EL UNIVERSAL )
alberto.morales@eluniversal.com.mx MONTERREY, NL.— Además de los 31 casinos que operan en esta ciudad, en los tianguis de las zonas populares, apostar en las loterías es una actividad común para miles de personas, principalmente para las amas de casa. Mujeres que con apuestas que van desde dos pesos se quedan horas y horas en las loterías de los barrios regiomontanos, que —dicen— además de encontrar un espacio de esparcimiento les permiten llevar a sus alacenas productos extras como aceite de cocina, cereal, papel de baño, jabón, sopas, galletas, pasta de dientes, jugos y detergente, entre otros abarrotes. En uno de estos mercados sobre ruedas, María Guadalupe Femat raspa con una ficha su tabla para ver si la suerte está de su lado. A las 13:00 horas ya ganó seis cereales, galletas, un litro de acetite y jabones de baño. “Vengo diario a jugar, es una forma de divertirme, de salir de la actividad de la casa, ya gané y comencé con 20 pesos, con eso compré cuatro tablas de cinco pesos”. Nadie sabe cómo o cuándo iniciaron las llamadas “despensas de la suerte”, pero en 2003 la Procuraduría General de la República (PGR) aseguró a más de 200 mujeres quienes apostaban en una bodega industrial abandonada en la ciudad de Guadalupe, Nuevo León. Estas loterías clandestinas no son vigiladas por la policía. Entre los puestos se arma la jugada Entre puestos de comida, frutas y ropa se despliegan mesas de madera en las cuales decenas de personas van a echarse una jugada. Cada tabla tiene las figuras tradicionales de la lotería, como El Valiente, El Gallo, La Estrella, El Borracho, La Muerte, El Diablito y El Catrín, entre otros personajes. “Se hacen jugadas sencillas, la que gana se lleva el mandato, los abarrotes: rollos de papel higiénico, galletas, detergente y suavizante, entre otras mercancías. Las clientas sólo tienen que poner por jugada un peso, dos o cinco, hay jugadas que pueden costar hasta 10 pesos. Ellos ganan 40 o 50 pesos en premios”, dijo el encargado de una de estas loterías, quien prefirió no dar su nombre, pues los “malillos” ya lo han amenazado, explicó. El encargado dice que desde hace cinco años, junto con su familia, encontró en estas loterías la manera de sobrevivir. “Hay una o dos loterías por mercado, nosotros trabajamos cuatro días a la semana incluyendo el domingo”. El “Siete Loco”, pásale El hombre de piel morena toma el micrófono anuncia la próxima jugada “siete loco”, siete fichas en una sola tabla y comienza a recitar la lotería: El Pescado, El Barril, El Árbol, El Negrito, La Chalupa, La Mano y La Garza siete loco. “Pásale amiga, agarre una mano”, invita el sujeto a la clientela. “Yo vengo casi toda la semana a jugar. Salgo a los 12 de mi trabajo en una fondita. Me gusta jugar por divertirme y además llevó algo para comer. A nosotros, los de Monterrey, siempre nos ha gustado jugar”, dice la señora Isabel, quien pide que no se le distraiga de la jugada porque puede perder la concentración y a ella le gusta ganar. Los trofeos: frijol, pan y galletas Sobre la mesa puso como trofeos los productos del día: galletas, frijol, pan, suavizante, entre otras cosas. La señora Femat, con cierto sarcasmo, dice que ella se viene a divertir mientras que pasa todo lo malo. “No crea que es todos los días, nomás es un ratito. Aquí, es la primera vez que vengo, cómo la ve. Empecé a jugar con 50 pesos y mire, ya gané, yo juego para distraerme un rato de la rutina, he ganado hasta dos mil pesos. ¡Buena¡ ¡Lotería¡”, dice mientras cobra su jugada, que resultó ser la ganadora.





