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Lucha antinarco no se gana a punta de soldados

José Meléndez Corresponsal| El Universal
Domingo 21 de agosto de 2011
Lucha antinarco no se gana a punta de soldados

HUÉSPED. La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, llegará hoy a México para realizar una visita oficial donde abordará temas como comercio y seguridad. (Foto: LA NACIÓN / GDA )

La lucha [antinarco] no podrá ganarla ningún país de manera individual. Esta es una lucha de Mesoamérica, expresa la presidenta de Costa Rica

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COSTA RICA.— La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, advirtió que “ningún país” ha ganado la lucha contra el crimen organizado “solamente a punta de ejército”, porque es “más importante” un poder judicial “verdaderamente blindado” frente a las mafias que un aparato militar “totalmente armado”, y alertó que la ofensiva de narcotraficantes mexicanos y colombianos amenaza a la “endeble” democracia de Centroamérica.

En una entrevista con EL UNIVERSAL a pocas horas de viajar este domingo a una visita de Estado a México, Chinchilla dijo estar convencida de que siendo presidenta de un país que, como Costa Rica, abolió su ejército en 1948 y combate a las mafias con una policía civil, “es muy difícil ganar esto solamente a punta de soldados, armas de fuego y mayor despliegue”.

“Hay quienes creen que la lucha contra el narcotráfico es un asunto de fuerza y yo creo que no, es un asunto de inteligencia. Costa Rica es un ejemplo de que no resulta indispensable un ejército para combatir con eficacia algunos males derivados de la inseguridad y criminalidad. Es quizás más importante un poder judicial verdaderamente blindado, fiscales, jueces debidamente preparados, con independencia de criterio, que quizás un ejército totalmente armado.

“Costa Rica sí ha demostrado que la relativa integridad de su institucionalidad es el mejor mecanismo de defensa frente a este problema”, explicó la presidenta Chinchilla.

Al preguntarle si tiene dudas acerca de militarizar el combate al crimen organizado, respondió, sin mencionar a ninguna nación en particular: “Creo que cada país tiene que organizarse de acuerdo a sus circunstancias, de acuerdo al punto en que se encuentre en su lucha contra la criminalidad organizada y a sus tradiciones institucionales. No soy yo la llamada a condenar las distintas formas que cada quien está utilizando.

Centroamérica, campo de batalla

“Lo que sí quiero hacer ver, es que esta lucha ningún país la ha ganado solamente a punta de ejército. Si aquí no concurren el Estado de derecho, la administración de justicia, una ciudadanía consciente y colaboradora y una prensa responsable, es muy difícil ganar esto solamente a punta de soldados, armas de fuego y mayor despliegue”, puntualizó.

Cuando se le preguntó si seguía creyendo que Centroamérica sería el campo de batalla para librar la guerra final contra el narcotráfico, contestó que “desafortunadamente, casi, ese escenario que yo predecía para de aquí a unos cuatro o cinco años si no hacíamos nada más drástico, más radical, prácticamente ya podríamos decir que lo que tenemos.

“Los análisis de flujos de droga ilícita hacia los grandes mercados, sobre todo Estados Unidos, dan por resultado que cerca de 80% de la droga que está saliendo hacia ese mercado, está saliendo de Centroamérica”, explicó la mandataria de Costa Rica.

Amenaza a la democracia

Pese a que Costa Rica es una de las más estables democracias latinoamericanas, la presidenta destacó que uno de los “grandes riesgos” de la penetración mafiosa en el istmo es el golpe al sistema democrático por la infiltración a partidos políticos y demás instituciones con una historia “endeble”. La ofensiva criminal “encuentra” a la zona “en una etapa de fortalecimiento después de los años de la guerra” entre 1960 y 1996.

Invertir en mejora institucional

“Así como estamos invirtiendo en acciones de fuerza, hay que invertir también en acciones de mejoramiento institucional: poderes judiciales fuertes, independientes, profesionales, y policías y ejércitos con mayores niveles de escrutinio para combatir la corrupción. Son tareas pendientes e impostergables. Y como siempre, también lo he dicho: una prensa con altos estándares éticos y niveles de independencia que ayuden también al proceso de denuncia”, precisó.

Frente al menú de crisis, Chinchilla también señaló que la deuda social, con cerca de la mitad de los 40 millones de centroamericanos hundidos en la pobreza, es aprovechada por los mafiosos. “Las circunstancias de desigualdad social y los rezagos sociales de nuestros países sugieren escenarios de especial tentación para aquellos que no encuentran alternativas para atender sus necesidades más básicas”, lamentó.

Escasa ayuda de Washington

Chinchilla, de 52 años, esposa, madre, con una maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown, Washington, y quien en mayo de 2010 asumió como primera presidenta de esta nación para un gobierno de cuatro años, afirmó que la ayuda de unos mil 400 millones de dólares que Estados Unidos otorga a México y Centroamérica para combatir al crimen organizado, “no es suficiente y con eso va a ser muy difícil ganar esta batalla”.

“Esta no es una lucha”, aseveró la mandataria Chinchilla, “que podrá ganar ningún país de manera individual. Esta es una lucha de la región de Mesoamérica y el propósito de la visita es básicamente abonar a todo lo que es el esfuerzo de cooperación con México”.

Relató que con los presidentes de México, Felipe Calderón Hinojosa, y de Colombia, Juan Manuel Santos, y los de Centroamérica, ha impulsado el concepto de “corresponsabilidad”, para crear “un mecanismo de compensación financiera a los esfuerzos de interdicción que de una manera tan sacrificada venimos realizando naciones como México y como Centroamérica”.

“Es decir, responsabilidad compartida aunque diferenciada. No se trata de que no hagamos un mayor esfuerzo con nuestros propios recursos. Muchos países de la región están pidiendo impuestos para financiar su seguridad. Pero también tenemos que alertar que gran parte de este problema se origina precisamente en una demanda (de drogas) que sigue siendo importante y creciente en los grandes mercados de las naciones desarrolladas”, subrayó.

—¿Se está perdiendo la guerra contra el narcotráfico?

—No hay la menor duda de que estamos en un mal momento y tenemos que reconocer (que las mafias de las drogas) han logrado avanzar en muchos ámbitos de la vida social e institucional de nuestras naciones.

Sin embargo, la lucha no está perdida. “Hemos tenido otros ejemplos en el mundo en donde gracias a una fuerte coordinación entre autoridades del Estado, a una fuerte comprensión de la sociedad civil, a la concurrencia de la cooperación internacional, la batalla se ha podido ganar”.



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