Las casas muestran el terror
SAN FERNANDO, Tamps.— Aquí, los inmuebles hablan o, mejor dicho, susurran su trágica historia. Una de esas casas se encuentra a tres cuadras de la plaza Hidalgo. Con una fachada gris y un muro de cuatro metros de altura que fue insuficiente para contener a los narcos, la vivienda representa la destrucción ocasionada por el crimen organizado.
En el interior de la residencia, el lujo y la comodidad del patio principal dio paso a una escena desoladora, donde se pueden ver objetos tirados en el piso, botellas de cerveza apiladas en el interior de una de las camionetas que aún permanecen estacionadas o un machete y la culata de un rifle que se encuentran a unos metros de un pequeño jacuzzi, como aparente muestra de la presencia de grupos del crimen organizado.
Sin rastros de vida, la construcción da la bienvenida a sus visitantes al pasar una puerta de bronce. En su interior aún permanecen con vida dos ramos de flores así como algunos vasos, tazas, medicamentos, una pasta dental, botellas de licor y ropa. Incluso, en el comedor se pueden platos y algunos utensilios sobre una mesa.
En sala el panorama no es diferente. De no ser por un par de botellas, ropa, documentos y algunos utensilios de cocina tirados, el inmueble de 10 habitaciones y cinco recibidores no muestra alguna señal de sus habitantes; sin embargo, sobre un pequeño mueble de madera se puede ver un reconocimiento a nombre de Alma Delia Garza Quintana, ex alcaldesa San Fernando entre 2005 y 2007.
El presente, otorgado a la dos veces munícipe, así como documentos, un cartelón con el nombre de la ex edil y una imagen junto con Eugenio Hernández Flores, ex gobernador de Tamaulipas, muestran que la casona fue propiedad de la ex funcionaria, quien falleció el 19 de julio a causa de cáncer de mama en un hospital de Monterrey, Nuevo León.
La devastación de lo que hasta hace algunos años fue una de las mansiones más lujosas de San Fernando, forma parte de las 3 mil 930 viviendas que permanecen deshabitadas en San Fernando, donde han sido localizados 255 cadáveres, 72 migrantes masacrados en 2012 y 185 de abril a la fecha en fosas clandestinas.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 18.80% de las 20 mil 903 viviendas que se contabilizaron en el municipio permanecen abandonadas en San Fernando, uno de los cinco municipios del estado de Tamaulipas donde se ha registrado el mayor número de crímenes relacionadas con el narco.
De 211 mil 746 domicilios que el Inegi reporta como deshabitados en Tamaulipas, Reynosa encabeza la lista con 51 mil 895 casas solas; Matamoros, 35 mil 415; Nuevo Laredo, 26 mil 895; Miguel Alemán, mil 499, y San Fernando, 3 mil 930.
Autoridades locales aseguran que es imposible calcular el número de viviendas abandonadas en las 315 comunidades; sin embargo, reconocer que la violencia es el principal factor que origina que sus habitantes migren a otros estados del país o a Estados Unidos.
Otra de las propiedades que dan fe del poder devastador del narcotráfico, es una distribuidora automotriz Ford, que permanece abandonada luego de que en octubre de 2010 fue campo de batalla de dos grupos criminales de la región.
A las afueras del municipio, sobre un camino de terracería, se encuentra una propiedad abandonada luego de que hombres armados comenzaran a extorsionar a sus dueños.





