Malnutrición merma productividad de México
La debilidad, la flojera, la falta de coordinación o lentitud para realizar una actividad son estados de ánimo y situaciones que pueden resultar comunes para los trabajadores mexicanos, y su origen, de acuerdo con especialistas nacionales y extranjeros, se debe en gran medida a la mala alimentación en general.
Estudios patrocinados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dan a conocer que una deficiencia en el consumo de hierro reduce 30% la capacidad física y el desempeño laboral, haciendo sentir a la persona fatigada, mientras que brincarse una comida acorta la atención y disminuye la velocidad a la que los seres humanos procesan la información, por generarse un estado de hipoglucemia o bajo nivel de azúcar.
La OIT, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) coincidieron a través de estudios elaborados en el año 2006 que un aumento de 1% en kilocalorías en la alimentación del trabajador genera un incremento de 2.27% en la productividad de esa persona.
Lo ideal es que el aumento en esas kilocalorías en la persona se logre con alimentos nutritivos, pues lo contrario provocará sobrepeso, enfermedades relacionadas con la obesidad y de nuevo una caída en el desempeño laboral.
Siete de cada 10 mexicanos en edad productiva enfrentan sobrepeso y obesidad como resultado de una mala alimentación, pero entre los más afectados están los oficinistas, pues, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo, un trabajador de oficina gasta sólo 1.8 kilocalorías por minuto, mientras que un minero, un campesino o un trabajador de la construcción demanda de cinco a 10 kilocalorías por minuto.
Faltan más los empledos obesos
Los estudios de la OIT, elaborados por el investigador Christopher Wanjek, revelan que los empleados obesos tienen dos veces más probabilidades de ausentarse del trabajo por complicaciones en la salud, lo que genera pérdidas económicas para esa persona, para la empresa que lo contrata y para las instituciones de salud que atienden al trabajador.
En México, para atender la diabetes mellitus de la planta productiva el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gasta 18 mil 250 millones de pesos al año, a razón de 50 millones de pesos diarios en tratamientos médicos, quirúrgicos, incapacidades, rehabilitación o pensiones por invalidez. Con 10 días de ese gasto se podría construir un hospital de tercer nivel con 230 camas.
En el IMSS se generan cada año mil expedientes de invalidez a causa de complicaciones por la obesidad, como diabetes, cardiopatías, distintos tipos de cáncer como el de colon o trastornos musculoesqueléticos, explica el doctor Raúl Sánchez Román, jefe del área de Servicios de Prevención y Promoción para la Salud de los Trabajadores del IMSS.
Sánchez Román detalla que una persona con diabetes tiene una esperanza de vida de 67 años, mientras que para una persona con buen estado de salud la esperanza de vida es de 75 años. Una buena alimentación, ejercicio y una vida saludable pueden revertir en un 30% el riesgo de diabetes, agrega el doctor.
La Secretaría del Trabajo y Previsión no cataloga los accidentes de trabajo relacionados con la mala nutrición, acepta Patricia Espinosa Torres, subsecretaria de Inclusión Laboral, aunque, según la Secretaría de Salud, 78 personas mueren al día por enfermedades y complicaciones asociadas con la obesidad.
Hasta 2008, el costo directo e indirecto en el sector salud atribuible a la obesidad y al sobrepeso era de 64 mil millones de pesos, pero Juan Ángel Rivera Domarco, jefe del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), estima que para este 2010 el costo rebasará los 80 mil millones de pesos, monto que superaría en 18 mil millones al presupuesto del programa Oportunidades.
¿Productividad y riqueza?
La buena alimentación, incluso desde la infancia, se asocia con la posibilidad de obtener un empleo mejor remunerado, explica el doctor Juan Ángel Rivera Domarco, del INSP.
“Hay resultados de un proyecto realizado en Guatemala. Estudian hoy a adultos que durante la infancia recibieron complementos nutricionales. Esas personas consumieron cuando eran niños un suplemento similar al Nutrisano que se entrega en México a través del programa Oportunidades y se detectó que aquel grupo ganaba un promedio de 67 centavos de dólar por hora, contra 22 centavos de dólar por hora entre quienes no consumieron el complemento nutricional”, dice Rivera Domarco.
Julio Millán, presidente de Consultores Internacionales, dice que la buena nutrición influye no sólo en el desarrollo de una persona, sino de un país, por el aumento en la productividad laboral.
“Si el consumo per cápita de calorías aumenta a 2 mil 770 kilocalorías al día en países donde es inferior a ese valor, se obtendrá un incremento del porcentaje de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de entre 0.34 y 1.48%, como refiere el informe de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación”, expone Julio Millán.
Pero en México el consumo calórico parece que no está asociado al crecimiento del PIB; según la FAO, en nuestro país el consumo per cápita es de 3 mil 97 kilocalorías al día, lo que nos acerca a valores calóricos como los de Canadá, Corea del Sur, Suiza o Hong Kong, aunque nos encontremos muy lejos de ellos respecto al crecimiento de su PIB.
Trabajadores, en una encrucijada
Sí, en el país la nutrición, la productividad laboral y el crecimiento económico parecen estar desligados debido a múltiples factores, pero no es así. Los malos hábitos alimenticios de la población, el millonario costo de la atención médica relacionada con la obesidad, el sedentarismo de la población y hasta el incremento en los productos de la canasta básica en México están vinculados.
El doctor Rafael Álvarez Cordero, cirujano integrante de la Clínica de Control de Peso del Hospital Ángeles, explica que en México ha habido una transición nutricional que inició desde 1984, orientada a un incremento en el consumo de bebidas azucaradas y carbohidratos refinados como el pan, las pastas, chocolates y dulces que elevan o agravan la presión arterial alta, el colesterol o los niveles de triglicéridos.
Mientras el consumo de bebidas azucaradas y de carbohidratos refinados se ha elevado 43.46%, el consumo de frutas y vegetales ha caído 26.72% y el de leche y sus derivados bajó 26.72%.
La prevalencia de sedentarismo en México es de hasta de un 60%, aunque ese indicador se eleva a un 80% entre los casi 15 millones de trabajadores afiliados al IMSS, dice Álvarez Cordero.
Según la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, México ocupa el primer lugar mundial en el consumo per cápita de refrescos. Cada mexicano toma un promedio de 160 litros de esas bebidas al año y las 230 plantas embotelladoras del país comercializan 300 millones de cajas al año con un valor superior a los 193 mil millones de pesos.
Contradictoriamente, un litro de leche es más caro que un litro de refresco. Un litro del lácteo vale 12.50 pesos, pero 2 litros y medio de la bebida azucarada cuestan 14 pesos. De abril de 2009 a la fecha el precio del refresco se elevó en 3.76%, la leche en polvo es 9.9% más cara y el costo de la leche pasteurizada se incrementó en 2.06 puntos.
En ese contexto, hoy acceder a una dieta nutritiva y balanceada parece un ideal lejano si se consideran factores como el aumento en los precios, la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, el escaso periodo que se da a los empleados para ingerir los alimentos o la falta de establecimientos en donde se pueda conseguir una dieta adecuada.
Julio Millán, de Consultores Internacionales, dice que el incremento de los salarios fue de tan sólo 4.58% entre abril de 2009 y abril de 2010, pero en ese periodo el crecimiento de precios entre los productos que integran la canasta básica fue de 6.87%. El azúcar, por ejemplo, registró un aumento de 101% en ese lapso, el precio de la papa aumentó un 48% y el jitomate un 43.4%.
Comedores populares o quesadillas
En la colonia Carlos Zapata Vela, una de las 34 comunidades de clase baja de la delegación Iztacalco, se ha instalado un comedor popular auspiciado por el gobierno del DF. Como otros 300 comedores populares que crearon, ese espacio tenía como objetivo brindar alimentación balanceada y de bajo precio a grupos vulnerables de la población como adultos mayores, madres solteras, infantes y discapacitados.
En el comedor de la colonia Zapata Vela, 50% de los usuarios son trabajadores de la Central de Abasto (Ceda). Ahí llegan desde demostradores, promotores, vendedores, carretilleros y cargadores. Todos ellos han dejado de comer chatarra, pues saben que a 15 minutos de distancia y por sólo 10 pesos obtendrán sopa de pasta, arroz y un guisado, incluida agua de sabor y hasta un postre.
Guadalupe Chávez Buitrón, una vendedora de productos lácteos del mercado mayorista, dice que hace cinco meses descubrió ese comedor y desde entonces ha dejado de ingerir gorditas, quesadillas, tacos o tortas.
Hay restaurantes en la Ceda, pero el costo del menú se sale de sus posibilidades económicas. “Antes me gastaba 50 pesos diarios en una comida; por una quesadilla, por ejemplo, pagaba 12 pesos y no me llenaba, eso sin contar con el refresco o un agua que te la venden aparte, por 10 pesos”, dice Chávez.
Su vivienda se encuentra en Ixtapaluca, un municipio del estado de México, ubicado a 15 kilómetros de la Central de Abasto. En traslados gasta diariamente 50 pesos, aunque por el bajo costo de los alimentos en el comedor de la colonia Zapata Vela, Guadalupe Chávez ha obtenido ahorros de hasta 40 pesos en su salario diario, que asciende a 190 pesos.
En ese comedor popular, diario se sirven 220 raciones de un menú que prepara un comité de vecinas encabezado por Altagracia Cruz, quien ha aprendido a combinar las verduras, los granos, los productos de origen animal y las pastas, para lograr raciones balanceadas. “Yo no sirvo raciones con piezas de carne que pesen más de 80 gramos, porque si les doy más al rato mis clientes van a tener problemas de colesterol.
El arroz no faltará nunca porque tiene mucha vitamina B y el jitomate es indispensable, por su alto contenido de potasio”, comenta Cruz.
Ley voluntaria
El pasado 29 de abril pasó invertida la aprobación de la nueva Ley de Ayuda Alimentaria para los Trabajadores.
La Cámara de Diputados estableció en esa norma que los patrones otorgarán a sus empleados una prestación laboral para que puedan acceder a una alimentación completa, equilibrada, saludable, suficiente y variada.
De acuerdo con esa legislación, respaldada desde el Senado por los priístas María de los Ángeles Moreno y Carlos Aceves del Olmo, entre otros, los patrones podrán instalar comedores en los centros de trabajo o entregar vales de restaurante, de despensa o canastillas de alimentos al personal, para garantizar el acceso a la alimentación correcta.
A cambio, los patrones podrán hacer deducibles de impuestos los gastos en los que incurran para proporcionar el servicio de comedor, los vales o las despensas que entreguen a trabajadores.
La ley parece perfecta, sólo que es voluntaria y a decir del diputado del PRD y líder del Sindicato de Telefonistas, Francisco Hernández Juárez, ese carácter voluntario puede llevar al fracaso a esa legislación y convertirla en letra muerta.
“Si es voluntaria sí, definitivamente no creo que (los empresarios) la quieran acatar. Es una ley que no se cumplirá, como muchas otras. La experiencia me indica que si no se habla con los empresarios, si no se llega a un acuerdo con ellos a través del convencimiento, le van a dar la vuelta a la prestación y van a buscar todas las maneras para eludir ese compromiso”, dice Hernández Juárez.
Patricia Espinosa, subsecretaria de Inclusión Laboral de la Secretaría del Trabajo, considera que los empresarios deberían ir más allá de esa ley y dejar de vender ya comida chatarra o bebidas con altos contenidos de carbohidratos a través de máquinas expendedoras que se instalan en los centros de trabajo. “En lugar de esos productos se podrían vender sándwiches de pan integral, barras de cereales y hasta fruta; eso es cambiar los hábitos, pero también desde la empresa”, dice la funcionaria.





