Anularon el escudo del capo
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CUERNAVACA, Mor.— La labor de inteligencia de los infantes de Marina que se enfrentaron y abatieron a Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, anuló al menos cuatro anillos de seguridad que resguardaban al extinto capo.
El sistema de seguridad de quien apodaban también El Jefe de Jefes y que fue penetrado por los hombres de la Armada de México, incluía —según informes contenidos en la investigación PGR/SIEDO/UEIDCS/166/2009— informantes dentro del Ejército, las policías municipal y ministerial, sicarios designados bajo la clave de Zafiros, y un numeroso grupo llamado Halcones, que hacían recorridos en vehículos o taxis por toda la ciudad.
Los procedimientos de seguridad que protegían a El Barbas o El Jefe de Jefes, tenían como punto final la escolta personal de los sicarios más aguerridos que acompañaba siempre al capo.
Parte de este círculo cercano murió en el enfrentamiento del miércoles en Punta Vista Hermosa Altitude.
El operativo de seguridad que protegía a Arturo Beltrán Leyva está detallado en una investigación contenida en un expediente de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), que se comenzó a integrar tras las capturas de integrantes del grupo criminal de Los Pelones en esta ciudad y en el estado de México.
Cuernavaca en dominio de “El Barbas”
Los informes recabados por la SIEDO sobre el sistema de seguridad de los Beltrán Leyva aseguran que la organización criminal tenía dividida la ciudad de Cuernavaca en varios sectores:
El primero, comprendía Acapatzingo, Polvorín, Morelos Sur, Morelos Centro y el Centro de Cuernavaca; el segundo, Altavista, Morelos Norte, Avenida Zapata, Rancho Cortés y Santa María.
El tercero, Domingo Diez, Buenvista, Paloma de la Paz, el poblado de Ocotepec y Ahuatepec hasta avenida Río Mayo; en este último punto iniciaba el cuarto sector que abarcaba Teopanzoco, Plan de Ayala, La Luna, Delicias, Reforma, Volcanes hasta llegar a Acapatzingo.
Configurado a partir de los testimonios realizados ante fiscales federales de varios de los detenidos en diversas acciones emprendidas contra el cártel de los Beltrán Leyva, dentro de la red de protección oficial participaban “contactos” del Ejército que avisaban a la organización de operativos y acciones de inteligencia que desplegaban soldados en Morelos. También de los sitios donde se colocaban puntos de retenes. En la investigación no se dice nombre de los “contactos”.
Los testimonios contenidos en los documentos oficiales dan cuenta de que dentro de esta red de protección ilegal que superaron los marinos que se enfrentaron el miércoles a Arturo Beltrán Leyva, hay incluso policías en activo, que con el aval de sus mandos, según la investigación, eran comisionados a la custodia de casas, servían de escoltas de los jefes o eran guías de sicarios de otros estados.
El documento cita que los policías recibían 2 mil dólares al mes, además de que son “aviadores” en la corporación.
La misión de los policías reclutados era igual reportar cualquier operativo, rescatar o auxiliar a aquellos integrantes del grupo criminal que eran detenidos.
El grupo de los Halcones que se dedica a realizar recorridos por toda la capital del estado y que fue superado por la infiltración de marinos, tienen a su cargo vehículos particulares para efectuar su labor de vigilancia, ya sea solos o en parejas, incluso en grupos de hasta cuatro.
Generalmente van provistos de celulares o radios, pero no van armados. Su misión es reportar movimientos del Ejército, policías federales y estatales, además de la presencia de autos sospechosos.
Los Zafiros y quienes reciben los reportes de los Halcones fueron inhabilitados por la acción de los infantes de Marina.
Estaban encargados de alertar de cualquier amenaza a sus jefes, como era la presencia de los marinos en la zona donde se produjo la noche del miércoles pasado el enfrentamiento en el que falleció Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes.





