Guarderías huelen a una nueva tragedia
YAZMÍN RODRÍGUEZ (MÉRIDA, YUC), JUSTINO MIRANDA (CUERNAVACA, MOR), ADRIANA OCHOA (SAN LUIS POTOSÍ, SLP), DINORAH MOTA (PACHUCA, HGO), JUAN CABRERA (CULIACÁN, SIN), SILVIA HERNÁNDEZ (CANCÚN, QR) Y JUAN JOSÉ ARREOLA (QUERÉTARO, QRO)
En enero de 2007, el presidente Felipe Calderón inauguró la primera estancia infantil. Hasta hoy están abiertas 8 mil 727 en 32 entidades de la República y a casi tres años de operación, la mayoría de los espacios donde se cuida a niños de entre uno y tres años de edad tiene carencias en materia de seguridad.
A raíz de la muerte de 49 niños en la guardería ABC del IMSS en Hermosillo, Sonora, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) —que tiene a su cargo la operatividad del programa— detectó en inspecciones extraordinarias que había que reforzar las medidas de seguridad en las estancias infantiles, y modificó las reglas de operación para garantizar que cada espacio contara con detectores de humo, señalización, extinguidores, techos y muros fabricados con material no flamable, al menos dos salidas de emergencia que midan 90 centímetros de ancho y no estar ubicadas en zonas de riesgo.
Según las modificaciones a las reglas de operación, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 22 de octubre pasado, las adecuaciones tendrán que hacerse antes del 31 de diciembre, pero la mayoría de las estancias que tienen autorización para operar no cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo, por lo que tendrán que cerrar o ser reubicadas. Por ejemplo, carecen de salidas de emergencia, están ubicadas a escasos metros de transformadores, fábricas o barrancas y hasta en azoteas.
Joanna Cristo Aguirre, coordinadora nacional del programa de estancias de la Sedesol, dijo que en este año muchas cerraron debido a que no cumplían con los requisitos de seguridad.
Durante mes y medio, la Unidad de Investigación y el equipo de corresponsales de EL UNIVERSAL recorrieron un centenar de estancias infantiles en todo el país y pudieron corroborar que, pese a la advertencia de la Sedesol y a que faltan 10 días para que venza el plazo para reforzar la seguridad, la mayoría de estas guarderías trabajan en condiciones precarias y sin garantía protección a la vida de los niños.
El origen de las guarderías
El 11 de enero de 2007, en el municipio de Chalco, estado de México, el presidente Felipe Calderón anunció el inicio del Programa de Guarderías y Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras. Reunió a vecinos y madres de familia de los alrededores en la calle Mazatecas de la colonia Culturas de México, lugar a donde se llega entre terracería y baches.
En esa calle se ubica la estancia infantil Pequeño Mundo, una casa-habitación de un piso, con una sola puerta de acceso, con cerrojo, donde atienden a 45 niños. La encargada, Florencia Pulgar, dice que a raíz de una revisión, los inspectores de la Sedesol le sugirieron modificaciones para reforzar su seguridad, las cuales, asegura que hará una vez que los niños estén de vacaciones.
Aunque no permitió el acceso a la estancia para verificar las condiciones en las que opera dice: “La Sedesol nos entregó lo necesario para detectar humo y combatir incendios, y vamos a hacer otras modificaciones adentro para llegar a la salida de emergencia”.
Las reglas de operación, en el anexo A.2.19 establecen que “(las estancias deben) tener al menos una salida de emergencia adicional a la entrada y salida de uso común que esté señalizada y libre de candados, picaportes y cerraduras con seguros puestos y obstáculos que impidan el paso a través de la misma, durante horas de operación de la estancia infantil”. También que dicha puerta de emergencia deberá abrirse con una operación simple de empuje.
La estancia Pequeño Mundo tiene sólo un portón que funciona todos los días como acceso y salida. Según su estructura no hay espacio para una puerta de emergencia. La encargada dijo que la salida es segura en tanto que el portón abre de adentro hacia afuera.
En Yucatán, la estancia El Charquito, ubicada en el centro de Mérida, debe construir, por sugerencia de Protección Civil, una salida de emergencia, pues incluso el único acceso que tiene es estrecho. Para hacerlo, este lugar donde se cuida a 32 niños, tendría que quitar una ventana —pese a que se pide que las casas acondicionadas como guarderías estén iluminadas— y tirar parte de la pared, obras que, en el momento en que el corresponsal hizo la visita, aún no se hacían. En el interior se observa un gran número de objetos que obstaculizan el libre tránsito de personal y niños.
Ubicación, en la azotea
Las instancias encargadas de las inspecciones en las estancias infantiles son las delegaciones estatales de la Sedesol, del DIF y Protección Civil.
En el estado de Morelos es donde los peritos de Protección Civil estatales han encontrado un mayor número de anomalías que ponen en riesgo la integridad de los menores.
Julio Cuevas, coordinador del referido programa en la entidad, dijo que en especial le llamó la atención las condiciones en las que se encuentran 11 estancias, ya que se ubican en zonas de alto riesgo y cerca de carreteras, ríos y barrancas o en zonas altas de edificios.
Los requisitos de apertura de las estancias infantiles estipulan que éstas deberán ubicarse en planta baja o en primer nivel, y que para poder localizarse en un segundo nivel deberá contar con escaleras adicionales a las de uso común, y preferentemente se deberá utilizar también la planta baja o primer nivel. En el centro de Cuernavaca, Morelos, Protección Civil detectó una guardería en la planta alta del edificio Bella Vista. El pasado 26 de mayo los encargados de la estancia fueron advertidos por las autoridades que este espacio era inseguro y que debía reubicarse. Hasta la fecha, el lugar sigue funcionando con normalidad.
Otros casos en Morelos. En Temixco, la estancia Hansel y Gretel también deberá ser reubicada porque se encuentra cerca del cauce de un río. En Huitzilac, la estancia Vaqueritos deberá hacer lo propio, ya que se localiza en la cercanía de una fábrica de manteca, además de estar rodeada por cables de alta tensión y a unos pasos de la carretera federal. En Cuautla, Protección Civil encontró otra estancia cercana a una fábrica de refrescos, donde se han reportado fugas de amoniaco y un incendio ocasionado por combustóleo.
Olivia Dávila, mamá de una niña que acude a esta estancia, considera que de por sí es difícil distanciarse de su hija por los peligros que pueda enfrentar en la escuela, pero el miedo de que ocurra un siniestro es similar al temor que tiene de que su hija pueda sufrir un accidente en el taller de costura donde ella trabaja si no hubiera un lugar donde la cuiden mientras ella trabaja.
Las normas oficiales dicen que las estancias infantiles no deben estar a menos de cinco metros de distancia de transformadores; a 30 metros de vías de ferrocarril; a 100 metros de bares, cantinas, expendios de alcohol o centros nocturnos; a 150 metros de gasolineras, gaseras, bases o paraderos de autobuses o taxis y a 200 metros de fábricas o bodegas que produzcan, manejen o almacenen productos tóxicos, químicos inflamables o explosivos, o subestaciones eléctricas.
Peligro exterior
En el Distrito Federal, en la calle de Mar Tirreno, colonia Popotla, funciona la estancia número mil 500 que inauguró el presidente Felipe Calderón el 9 de mayo de 2007.
A diferencia de otras estancias, en ésta, la responsable, María del Carmen López Salamanca, ha tomado todas las precauciones para evitar accidentes dentro de la guardería y brindar seguridad a los 54 niños —la mayoría hijos de comerciantes— que cuida.
Las nueve mujeres que atienden a los menores forman parte de una brigada de seguridad que conformaron a raíz de los cursos de capacitación que han recibido de parte de la Academia de Bomberos y la delegación Miguel Hidalgo. Están capacitadas para reaccionar en caso de incendio, tienen extintores y detectores de humo en la estancia principal y en la cocina. En las habitaciones, los clósets que funcionan como libreros tienen capas de pintura no flamable y hacen simulacros continuamente para evacuar en caso de sismo o incendio. Los niños saben que tienen que seguir las huellas pintadas en el piso para salir en caso de una emergencia.
El lugar tiene además dos puertas, una de acceso habitual y otra de emergencia, y la encargada asegura que en los próximos días cambiará los vidrios de las ventanas por micas. La seguridad interna está en orden.
El problema es afuera. La estancia, según lo constató este diario, está ubicada a cuatro metros de distancia de un transformador, al lado de una cementera, donde almacenan varillas y equipos de ferretería y que tiene techo de lámina, y frente a un taller automotriz.
La encargada asegura que los responsables de los peritajes le han asegurado que no hay riesgo alguno con el transformador y que ni en la cementera ni en el taller automotriz se almacenan sustancias tóxicas, “pero me dijeron que en caso de que ocurriera algo, era mejor quedarnos dentro de la estancia porque hay mayor seguridad”.
En la ciudad de Oaxaca, en la colonia Santa Anita, hay otra instalación en iguales condiciones. En Mis rimeros pasitos, después de haber recibido un aviso de la Sedesol para mejorar su seguridad, se establecieron rutas de evacuación, hay salida de emergencia, punto seguro de reunión en caso de temblor, pasillos libres al tránsito y un programa de reacción inmediata en caso de urgencia. Los padres de familia consultados dijeron sentirse agradecidos por la seguridad y el buen servicio, pero les preocupa que a 400 metros de distancia esté una gasolinera.
Hasta en las “mejores familias”
Joanna Cristo Aguirre, coordinadora nacional de las estancias en la Secretaría de Desarrollo Social, explicó que una vez que se detectan anomalías que dificultan la seguridad de los inmuebles, se da aviso a los propietarios para que realicen las adecuaciones que sean necesarias o se reubiquen. En caso de no hacerlo, se desafilia a dicha estancia de la Sedesol.
De acuerdo con el último reporte dado a conocer por el entonces secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, cerraron sus puertas 156 estancias infantiles por prestar sus servicios en condiciones de inseguridad.
Una de ellas fue la estancia infantil Angelito, localizada en Ciudad Fernández, en el estado de San Luis Potosí. Dejó de funcionar en agosto de este año por incumplir con los requisitos de seguridad. Los riesgos fueron ubicados por las autoridades locales de Sedesol en su interior, debido a que tenía una bodega anexa con puerta de metal donde almacenaban colchonetas y un segundo piso riesgoso para los niños. También había peligros en el exterior del inmueble, porque se ubicaba en una avenida de constante flujo vehicular.
Gerardo Sauri, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, considera que luego del incendio que ocasionó la muerte de 49 niños en una guardería del IMSS en Sonora, hay un “grosero” cierre de guarderías en el país, porque “se están realizando operativos de inspección con los que se pretende dar la apariencia de que hay vigilancia extrema”.
Agrega que en lugar de recurrir al cierre de estancias, el gobierno debe asumir su responsabilidad para no dejar a los niños más vulnerables, ni en peligro de que sufran un accidente ni sin un espacio donde puedan ser cuidados mientras sus padres trabajan.
Cristo Aguirre asegura que a partir del 31 de diciembre, una vez que las estancias hayan reforzado sus medidas de seguridad, se podrá garantizar “en lo posible” la seguridad de los niños.
Dice que el gobierno federal asumió su responsabilidad al otorgar paquetes de seguridad con extintores y detectores de humo, y 20 mil pesos a cada una de las estancias para hacer obras.
liliana.alcantara@el universal.com.mx





