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Experta: educación no debió politizarse

Nurit Martínez| El Universal
Martes 08 de diciembre de 2009

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En los últimos años la agenda educativa se llenó de una “política electoral” que nada tiene que ver con mejorar el aprendizaje de los niños, aseguró Lucrecia Santibáñez, integrante del consejo consultivo de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La Secretaría de Educación Pública (SEP) debe “concentrar” sus acciones en el aprovechamiento escolar, tras los resultados obtenidos en las pruebas nacionales e internacionales que han medido el aprendizaje de los niños en México.

Luego de que este diario diera a conocer que en este año, maestros de preescolar, primaria y secundaria recibieron compensaciones salariales de entre 20% y 150%, pese a que obtuvieron calificaciones reprobatorias en desempeño profesional y aprovechamiento escolar, la experta, quien es la investigadora que ha realizado la única auditoria integral al programa de carrera magisterial, dijo que es “urgente” que este programa sea revisado.

Explicó que se requieren modificar una serie de estrategias relacionadas con la formación de maestros, su ingreso al sistema educativo, vía un concurso de plazas, así como los esquemas de evaluación para lograr la permanencia de los docentes calificados, todas ellas con el fin de revertir el bajo desempeño de maestros y estudiantes.

Agenda e intereses

Lucrecia Santibáñez, quien forma parte de ese grupo asesor que convocó la SEP para diseñar, junto con la OCDE, una serie de medidas para mejorar la calidad de la educación en México, dijo que desde hace poco más de una década la agenda educativa se ha mezclado con los intereses electorales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que preside Elba Esther Gordillo Morales.

En éste periodo la lideresa hizo pública su alianza política, primero con el ex presidente Vicente Fox y luego con el actual mandatario Felipe Calderón en las elecciones de 2000 y 2006.

Bajo la aprobación de Gordillo Morales, los maestros se enfocaron al registro de Nueva Alianza, además de respaldar las candidaturas de profesores a presidencias municipales, congresos locales, gubernaturas y la cámaras de Diputados y Senadores.

“Ese activismo electoral no necesariamente va de la mano con la educación, por lo que es momento de empezar a definir cuál va a ser el que va a predominar, si es que se quiere transformar lo que hoy sucede en la escuela”.

Aunque en algún momento la alianza entre el gobierno del presidente Felipe Calderón y el SNTE quisieran plantear que el interés es educativo y electoral, “es claro que entre ambos propósitos no puede haber una alineación de metas”.

Si bien los ciudadanos, los padres de familia y las organizaciones de la sociedad civil pueden llegar al acuerdo para demandar una mejora en la educación, hasta ahora, comentó, el SNTE no tiene ningún reclamo de ese tipo, salvo los intereses de los agremiados y de la cúpula.

“Los intereses político-electorales mostrados por la dirigencia del SNTE hasta ahora, con esa alianza tácita con el gobierno no necesariamente implican que se tenga el propósito para mejorar la educación del país”.

Control a activismo

La ex investigadora del CIDE, aseguró que si bien es cierto que “el SNTE no es la madre de todos los males de la educación, porque hay deficiencias y rezagos de infraestructura, equipamiento y materiales, es cierto que el activismo de los líderes ya no debiera realizarse con recursos que se han aprobado para la educación de 25 millones de mexicanos”.

Lucrecia Santibáñez dijo que “a pesar de lo que ha planteado en los hechos el sindicato, de no abrir y transparentar la lista de los comisionados o contribuir para formar un padrón de maestros, tenemos que darle el beneficio de la duda, ya que ninguna transformación se podrá realizar sin el concurso de docentes”.

Hace una semana al presentar la “Evaluación y reconocimiento de la calidad de los docentes. Prácticas internacionales”, documento de análisis comparativo de los programas con los que se evalúa a los profesores de la educación básica entre los países de la OCDE, esa organización destacó y recuperó los datos obtenidos por Santibáñez en el estudio realizado a Carrera Magisterial.

Las recompensas que obtienen los maestros mexicanos, dice el análisis de la OCDE, “se basan en múltiples factores ajenos al logro del alumno”.

Cuestiona que sea, por ejemplo, la antigüedad y los títulos escolares dos de los componentes por los cuales los docentes reciban un estímulo salarial.

Las familias mexicanas hacen cada día esfuerzos importantes, no sólo en términos del gasto para que los niños y jóvenes acudan a las escuelas. También refirió que hay muchos padres que no se dan cuenta del problema y les basta con que sus hijos estén inscritos y vayan a la escuela.



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