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Megatorres amenazan campo de golf

ADRIANA VARILLAS/ CORRESPONSAL | El Universal
Viernes 22 de mayo de 2009
Empresarios gasolineros, entre ellos, los Mouriño, los Gamboa, los Vega y los Karam, buscan levantar un desarrollo de 2 mil 500 habitaciones en 57 hectáreas de área verde

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CANCÚN, Q.R.— Un proyecto totalmente inviable, que reventaría la infraestructura de servicios de la zona turística de Cancún, estaría a punto de ser autorizado.

Se trata de jugoso negocio inmobiliario impulsado por importantes empresarios del sector gasolinero del sureste de México, que involucra a un inversionista estadounidense, quien posee diversas propiedades en este centro turístico y enfrenta desde hace casi tres años, un proceso legal en los Estados Unidos, en donde fue acusado de fraude.

La obra, un coloso condominal promovido discreta, pero no secretamente, ha desatado una serie de versiones que acusan influyentismo y corrupción y ha logrado unir a residentes de esta ciudad para impedir que el megadesarrollo de cinco torres de 30 pisos, suplante a un campo de golf emblemático y sume dos mil 500 habitaciones a la ya sobredensificada zona turística.

Todo eso hoy confluye en la zona de Pok Ta Pok, un residencial localizado en el área turística, a un costado del Sistema Lagunar Nichupté.

A un costado de esa zona habitacional, hace más de 20 años, se construyó en un terreno de 57 hectáreas, el primer campo de golf de este destino de sol y playa.

En abril pasado, el ex alcalde de Benito Juárez, con cabecera en Cancún, Carlos Cardín, denunció que el empresario Emilio Loret de Mola Gómory, dueño de Lodemo, había comprado ese campo de golf, cuyo diseño estuvo a cargo de Robert Trent, una celebridad en la materia.

Cardín Pérez aseguró que en la adquisición participaron también como socios, Emilio Gamboa García, propietario de Delta Gas; Ricardo Vega y Antonio Karam, dueños de gasolineras instaladas en Cancún y otras ciudades de la República; y la familia Mouriño, vinculados en este sector a través de la empresa Grupo Energético del Sureste.

 

El escándalo estalló porque en su denuncia pública, el también ex director local del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), dijo saber que el actual edil, Gregorio Sánchez Martínez, conocía ya el proyecto desde enero pasado y, que se había comprometido a cambiar el uso de suelo del predio del campo de golf, presuntamente a cambio de dinero y, siempre y cuando el Fondo diera primero su aval.

Ayer, el presidente municipal negó las versiones que sostienen que el empresario Alejandro Patrón Laviada le habría entregado dos millones de dólares para que apoyara el proyecto inmobiliario y que no se opusiera a que el uso de suelo del campo de golf fuera cambiado y añadió que él se opone tajantemente a que se realice el desarrollo inmobiliario.

“Eso es totalmente falso, ni siquiera conozco a ese señor, nunca lo he visto”, señala el alcalde a EL UNIVERSAL.

Sánchez Martínez dijo que él está completamente en contra de que el uso del suelo del campo de golf sea cambiado. Incluso, asegura que si el cabildo decidiera autorizar el cambio él se opondría.

El alcalde sostiene que ni siquiera ha visto los planos ni el proyecto del desarrollo y que sabe de él sólo por lo que ha leído en la prensa.

Detalló que a finales de abril, luego de que residentes de Pok Ta Pok y cámaras empresariales se entrevistaron con él, y se comprometió a no modificar el uso del suelo.

 

Cláusula frena cambio de uso de suelo

Miguel Gómez Mont, director general del Fonatur, también fue mencionado como quien se encargaría de promover el cambio de destino del predio y la eliminación de una cláusula que impide cambiar la vocación del sitio durante 30 años, a partir de que el usufructo del inmueble fue cedido por el Fondo a una empresa japonesa de nombre Hasama.

El funcionario federal, en un primer momento se desmarcó por completo; negó conocer el proyecto y dijo que aquello era un problema entre particulares.

Después, durante la celebración del Tianguis Turístico de Acapulco, aseguró que representantes de Bancomer, fiduciario de Hazama, se acercaron al Comité Técnico del Fonatur en un intento por revocar la cláusula antes citada, cláusula que —subrayó— había quedado sin efecto a partir de que la empresa vendió a un particular.

“La cláusula se generó como parte de un fideicomiso, integrado por Hazama Corporation, pero ésta ya no existe. No sé quién es el dueño ahora, me dicen que era Kelly, pero eso lo sabemos por los medios, nada oficial”, expresó.

En efecto, el inversionista era Michael Kelly, un estadounidense dueño de hoteles en Cancún e Isla Mujeres; propietario del Karisma —una especie de club deportivo—, de la famosa discoteca The City y de otro coloso condominal: El megadesarrollo Puerto Cancún.

Kelly, acusado de fraude y procesado por ello en Estados Unidos, desde hace casi tres años había comprado —no el campo de golf en sí— sino las acciones de Hazama Corporation Desarrollo de Turismo SA de CV, empresa mexicana creada por la compañía japonesa Hazama, para la construcción y administración de campos y clubes de golf.

El 30 de noviembre de 1990, el Fonatur transmitió, no la propiedad, sino el usufructo del campo de golf, a Hazama, mediante la figura de un fideicomiso. La transacción se condicionó a respetar la vocación del predio como campo de golf, mediante una serie de cláusulas.

Hazama creó a Hazama Corporation para la administración del inmueble, pero el negocio no prosperó, por lo que el campo se fue deteriorando. Posteriormente entró en escena Michael Kelly, quien compró la empresa Hazama Corporation, con la intención de mantener el campo de golf, pero para reducirlo e incorporar ahí un desarrollo inmobiliario que incluía una marina.

Después, algunas versiones apuntan a que el empresario se aventuró en la adquisición de Puerto Cancún, que le requirió de mayor energía y dinero, y descuidó el asunto del campo de golf. Luego fue aprehendido en Estados Unidos.

Hasta hoy se desconoce en qué momento se da la negociación entre Kelly y los empresarios gasolineros; pero lo que es un hecho, es que desde 1990 a la fecha, la figura del fideicomiso entre Fonatur y Hazama, no ha cambiado.

Lo anterior implica que las condicionantes y cláusulas que estipulan que aquello debe preservarse como campo de golf, se mantienen vigentes, según se puede corroborar en la escritura pública 15,473 del 18 de febrero de 1991, emitida por la Notaría 3 de Cancún e inscrita en el Registro Público de la Propiedad, en el apartado fojas 454-487, tomo XCVIII—A, Sección 1, fechada el 6 de julio de 1991.

Ese documento contiene el detalle del Fideicomiso Traslativo de Dominio y Garantía firmado por Fonatur, Hazama y Bancomer, y exhibe los movimientos con respecto al inmueble, cuyo valor catastral al 15 de enero de 2009, asciende a los 28 millones, 536 mil 875.76 pesos, que es el mismo valor que se registró en noviembre de 2008.

 

Se enredan autoridades

El dato fue confirmado por el propio Gómez Mont, a los residentes en defensa del campo de golf de Pok Ta Pok, quienes se manifestaron el viernes pasado afuera de un hotel, al que arribó el funcionario federal, con quien posteriormente se entrevistaron.

Consultados por este diario, sobre el resultado de ese encuentro privado, algunos de los asistentes coincidieron en que básicamente Gómez Mont reconoció a Loret de Mola como representante legal de Hazama Corporation, cuyas acciones pasaron de manos de Kelly, a las de los empresarios gasolineros.

También les dijo que el fideicomiso se mantenía vigente y que mientras él estuviese al frente del Fonatur, éste no sería modificado.

Sin embargo, les reiteró que no podía hacerse responsable por la actuación del ayuntamiento, facultado para cambiar el uso del suelo del sitio.

Recientemente, se ha difundido a través de internet, un archivo en el que se alerta acerca de que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del municipio, así como el Instituto Municipal de Planeación (Implan), dieron ya el visto bueno al cambio de uso de suelo y al proyecto condominal planteado por los empresarios.

Cuestionado sobre ello, el director del Implan, Carlos Díaz Carbajal, aclaró que en marzo, sólo ingresó al instituto una hoja sin membrete, firmada por Emilio Loret de Mola, en calidad de representante de Hazama Corporation, y un plano de 60 por 90 centímetros, que “de ninguna manera nos dan elementos para siquiera analizarlo”.

“Lo que recibimos fue una solicitud totalmente informal. Entró en la época de mi antecesor, Salvador López, y es una solicitud de validación, que también se giró a Desarrollo Urbano. No procedió a nada, porque no es información seria; mas que un proyecto, es la intención de notificar y la descripción de lo que se quiere hacer en cada lote.

“Básicamente, se trata de la construcción de dos mil 500 habitaciones en varias torres de 30 pisos. Pero con esto te digo que es totalmente falso que nosotros hayamos aprobado, porque ni es nuestra facultad, y además no hay elementos mínimos para analizarlo”, dijo en entrevista Carbajal.

No obstante, el funcionario resaltó algo más. Tan sólo el planteamiento de edificar dos mil 500 habitaciones, que se sumarían a las casi 28 mil que posee la zona turística de Cancún, acarrearía “impactos mayúsculos”.

“El planteamiento se sale de toda consideración lógica. En primer lugar, el uso de suelo no contempla otra cosa que no sea un campo de golf. Otro punto que llama la atención es que es… infantil que una inversión de ese tamaño, presente una solicitud en una hoja sin membrete.

“Pero lo más grave es que en absoluto es inviable construir dos mil 500 habitaciones más. Las condiciones de la zona no lo permiten. Eso sería motivo de análisis mayor, es decir, se tendría que analizar, no el proyecto, sino toda la zona hotelera. Repito, el impacto sería mayúsculo, hoy y mañana”, concluyó.

 



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