“Queremos trabajar”, claman en Cd. Juárez
politica@eluniversal.com.mx CIUDAD JUÁREZ, Chih.— Sobre la pista del bar Pachangas, la bailarina cautivaba a los pocos clientes que llegaron antes de las 6 de la tarde, el lunes 27 de abril. Su rutina era la misma, pero a su atuendo de dos piezas le añadió el distintivo perturbador de un crubrebocas. “Se veía bastante freak, porque al final se despojó del brassier, pero se quedó con el tapabocas”, contó Nohemí Martínez, una de las espectadoras. Instantes después, el Pachangas cerró. Inspectores de la Oficina de Alcoholes notificaron al encargado la disposición oficial que obligaba al cierre inmediato de bares, cantinas y salones de baile. El centro de la ciudad, atestado de negocios similares, quedó desierto en minutos. “Con esta medida, el gobierno nos viene a perjudicar todavía más”, acusaba al otro día Ramón Reyna, administrador de la Alianza de Comerciantes de Vinos y Licores, al encabezar una protesta frente a la oficina local de Gobernación en la que participan unos 300 inconformes, entre bailarinas, trabajadoras del sexo, cantineros y meseros. El gobierno de Chihuahua atendió el llamado de las autoridades federales para afrontar la epidemia de influenza A, y decretó el cierre de sitios públicos y la cancelación de actos masivos. Es una decisión que terminará sin modificaciones hasta, tentativamente, el 6 de mayo, decía Francisco Alonso Payán, director de la Oficina de Gobernación en esta ciudad, mientras la manifestación se extendía al Eje Vial Juan Gabriel, con bloqueo de tráfico cada tres minutos. “¡Queremos trabajar!”, gritaban bailarinas y sexoservidoras, que además llevaban cartulinas y, algunas, niños en brazos. “Lo que queremos es que nos dejen trabajar, porque nueve días son muchos y obviamente se les tiene que pagar; están al día y no van a poder soportar todo este tiempo para mantener a sus hijos y a sus familias”, explicaba Reyna, rodeado de sus seguidores. En la ciudad funcionan unos 700 bares, cantinas y salones de baile, según el censo de la oficina de Gobernación. Sumados a expendios de cerveza y licor, triplican la cantidad de escuelas, revela un estudio del Instituto Municipal de Investigación y Planeación. La zona del Pachangas es la más nutrida de estos negocios: un corredor de casi un kilómetro que termina en las playas del puente internacional Paso del Norte. En la década de 1980, la propagación del VIH concentró el trabajo de organizaciones civiles en esas calles. El contagio se redujo, según las cifras del sector salud, gracias a la conciencia para protegerse. La mascarilla utilizada por la bailarina trastocó el sentido de quienes la vieron ascender a la pista y desnudarse, pero en realidad ella no hacía sino responder a la amenaza de otro nuevo microorganismo que puede dejarla sin trabajo y, quizá, sin vida.





