Gaspar Rivera Barrios y el milagro de Bucareli
El sábado murió, a los 86 años, don Gaspar Rivera Barrios, uno de los artífices del llamado “milagro de Bucareli”. Laborista de larga trayectoria, a don Gaspar, como todos lo llamaban en EL UNIVERSAL, le correspondió llevar a cabo las arduas negociaciones que culminaron con la liquidación de los sindicatos que durante décadas presionaron a la Compañía Periodística Nacional, hasta colocarla en una posición financiera deficitaria.
Cuando el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz tomó las riendas de El Gran Diario de México, en octubre de 1969, tuvo la fortuna de hallar en el abogado Rivera Barrios al negociador idóneo que condujo exitosamente los trabajos que terminaron, 10 años después, con las organizaciones sindicales que contribuyeron, en buena medida, al estancamiento del periódico decano de la capital del país en el periodo comprendido entre 1950 y 1969.
“La idea que tenía en ese momento el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, actual presidente del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, era mejor cerrar el periódico”, recuerda don Daniel López Barroso, quien fuera gerente general del diario por 32 años.
“Los contratos colectivos ahogaban a la empresa: por cada peso que entraba, EL UNIVERSAL tenía que erogar 1.75 pesos. Era imposible sacar adelante al periódico con esas prestaciones laborales. El licenciado Ealy dijo: ‘No hay más remedio, o se modifican los contratos colectivos o cerramos el trabajo. Punto’”, dijo.
Don Daniel López recuerda que fue entonces cuando el licenciado Ealy Ortiz le encomendó a Gaspar Rivera Barrios hacer primero el estudio de cierre del periódico, que no se llevó a cabo, así como otro más para corregir cada uno de los contratos colectivos que se tenían entonces.
“Decían que era el ‘milagro de Bucareli’ si se hacía algo, y se logró el milagro, se logró que los sindicatos entraran en razón y entendieran la situación y se fueron modificando las cláusulas”.
“Él ayudo a construir lo que es EL UNIVERSAL; acompañó mucho tiempo a mi padre y era una persona con una calidad humana muy grande; un gran abogado”, dijo el Director General de El Gran Diario de México, Juan Francisco Ealy Jr. Reconoció que Rivera Barrios fue un férreo defensor de los derechos de los trabajadores.
“EL UNIVERSAL de Juan Fancisco Ealy se entiende a partir de Rivera Barrios”, coincidió Luis Javier Solana, ex director del periódico.
“Gaspar, junto con el licenciado Ealy Ortiz y don Daniel López Barroso, son el equipo de arranque de la nueva era de EL UNIVERSAL”, dijo Ignacio Ayala, coordinador de asesores del presidente del Consejo de Administración, quien agregó que, por sus aportaciones, don Gaspar fue nombrado vicepresidente honorario de la empresa.
Funcionarios y ex funcionarios de EL UNIVERSAL coinciden en que fue una labor muy compleja la que realizó el abogado. Fue egresado de la UNAM en 1940 en los tiempos en que la máxima casa de estudios se destacó por la reconocida calidad de sus maestros, particularmente en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy Facultad de Derecho, donde impartieron cátedra juristas tan ilustres como Mario de la Cueva, Manuel Gómez Morín, Luis Garrido y muchos más.
Rivera Barrios dio inicio a su carrera profesional en el despacho del laborista Rafael Lebrija, en donde se especializó. Pocos años después abrió su propio bufete, ya como abogado, y pronto se hizo de clientes por su capacidad de jurista especializado en la atención de conflictos entre empresas y trabajadores.
Fue por esta razón que el licenciado Ealy Ortiz lo llamó a enfrentar una problemática que otros laboristas consideraban perdida, tanto por la fuerza política de los dirigentes de los sindicatos con que contaba la Compañía Periodística Nacional, como por la realidad que enfrentaba la empresa después de cinco lustros de pérdidas constantes para la administración, no así para las organizaciones sindicales, que eran muchas: de linotipistas, de redactores, de dibujantes, de impresores y hasta de vendedores de anuncios.
El hábil desempeño de don Gaspar llevó al licenciado Ealy a ofrecerle que se hiciera cargo del Departamento Jurídico de EL UNIVERSAL, lo que aceptó gustoso tanto por el conocimiento que había adquirido sobre las relaciones obrero-patronales de la empresa, como por la empatía que desde un principio tuvieron ambos al comenzar su vinculación profesional. Al paso del tiempo llegó a ser vicepresidente de la Compañía Periodística Nacional y consejero infaltable de la Dirección General en cuanto asunto de tipo laboral se presentaba.
Rivera Barrios se vio obligado a jubilarse por la edad.
En el horizonte personal, Gaspar Rivera Barrios es recordado como una persona tranquila, muy calmada, “del signo libra”, pero sobre todo muy bromista. Fue padre de cinco hijos y abuelo de 18 nietos y casó en segundas nupcias con la señora Huguette Desdier. Gustaba del futbol, y quienes lo conocen aseguran que nunca perdió la figura. Aunque pasaba noches eternas de negociación con los sindicatos, al otro día, a primera hora, estaba siempre con una excelente presentación, para seguir trabajando.
Don Gaspar tenía una frase que siempre repetía: “Entre más conozco a la humanidad, más quiero a mi perro”, resume entre risas don Daniel López Barroso.
Entre otras actividades, se destacó como representante ante las autoridades laborales de la industria textil; fue presidente durante muchos años del Club Campestre de la Ciudad de México.
Siempre se le recordará por su sencillez y bonhomía, que le ganó incontables amigos a lo largo de su fructífera vida.
Ayer directivos del diario, encabezados por el licenciado Juan Francisco Ealy Jr., familiares y amigos dieron el último adiós a don Gaspar. Descanse en paz.
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