Lo han matado 6 veces
Teodoro (o Eduardo) García Simental El Teo, El Tres Letras o K1, considerado aliado del cártel de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, pero que sirvió a los hermanos Arellano Félix, es para las autoridades el centro del recrudecimiento que se vive en las calles de Tijuana, Baja California.
Ha sido reportado como muerto, según versiones oficiales y extraoficiales, en más de seis ocasiones en los últimos dos años. La más conocida, el pasado 9 de enero, cuando se detallaron las víctimas de la balacera del 24 de noviembre de 2007 en la delegación Mesa de Otay.
El K1 habría fallecido ese sábado con algunos de sus lugartenientes, conocidos con los sobrenombres de El Güero Tacos, El Muletas y el ex agente municipal La Perra.
La reciente ejecución de Karla Priscila Carrasco Agüero, vinculada sentimentalmente con El Tres Letras, habría desatado la ola de asesinatos del pasado fin de semana en Tijuana, de acuerdo con la Procuraduría de Justicia de Baja California.
Fue la madrugada del 26 de abril de este año cuando El Teo dejó de pertenecer al cártel de Tijuana, fecha en que una veintena de sus hombres fueron ejecutados por órdenes de Fernando Zamora Arellano El Ingeniero, sobrino de Benjamín Arellano Félix, con quien integra la segunda generación de ese grupo.
Zamora Arellano citó al Teo en el bulevar Insurgentes, en la delegación Cerro Colorado, para planear “trabajos”; sin embargo, la idea era asesinarlos porque no aceptaban detener una ola de ejecuciones, robos de cajeros automáticos y secuestros, pues habían “calentado la plaza”.
García Simental operaba en la zona este de la ciudad, en tanto que El Ingeniero tenía bajo control la región oeste. En aquella ocasión, El Teo logró huir a Sinaloa, donde permaneció hasta septiembre y trabó relación con El Chapo Guzmán, cabeza del cártel de Sinaloa.
Regresó a esta frontera en septiembre y desde finales de ese mes inició una serie de asesinatos que rompió récord el pasado noviembre.
La decapitación, incineración, mutilación y multihomicidios de sus víctimas junto con sus familias, han sido los principales métodos que ha utilizado.
Muchos de los homicidios registrados durante octubre y noviembre en esta ciudad (que superó los 300 asesinatos) fueron firmados con carteles que aludían a venganzas contra El Ingeniero.
El más reciente caso fue el homicidio de nueve individuos ocurrido el domingo pasado, siete de ellos decapitados, junto a quienes colocaron un letrero que advertía: “Somos gente del Gordo Villareal (sic) y caimos (sic) en manos del 3 y miren lo que nos pasó”.





