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Dos proyectos se disputan el futuro de la Universidad

NURIT MARTÍNEZ| El Universal
Miércoles 31 de octubre de 2007
Hay dos visiones polarizadas: la elitista frente a la populista, sin embargo, se requiere de la combinación de ambos modelos, indican especialistas. La UNAM está ‘atorada’ permanentemente en reclamos sindicales, deploran

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En el proceso de sucesión en la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) existe una disputa “polarizada” entre dos proyectos de lo que debe ser la universidad pública.

Uno es afín a la política del gobierno panista de derecha, de vinculación entre la universidad y el mercado; el otro asumió la “defensa de la universidad pública, su reivindicación y reposicionamiento internacional”. Aunque la universidad pública en México requiere una combinación de ambos modelos, coinciden especialistas en estudios de educación en México.

El mayor desafío para la Junta de Gobierno de la UNAM consiste en propiciar una reflexión y análisis entre los universitarios que permita identificar los ejes para crear un proyecto de universidad para el siglo XXI, establece Gilberto Guevara Niebla, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras.

Pero al mismo tiempo, la Junta requiere definir el perfil del próximo rector, en medio de la “competencia real y política de los grupos universitarios”, dice Imanol Ordorika, del Instituto de Investigaciones Económicas.

En la investigación Azul y Oro —que se publicará próximamente e incluye entrevistas con algunos personajes notables de la universidad—, el ahora presidente en turno de la Junta de Gobierno, Manuel Peimbert Sierra, comenta a Ordorika que desde la década de los 60 existen dos grupos que se “disputan” la visión de la universidad: la ciencia, la investigación y la naturaleza de la Universidad.

Un primer grupo, definen ambos, es el que privilegia el discurso de la búsqueda de la calidad, eficiencia y productividad, en el que tienen una mayor presencia los directores y científicos de los institutos y centros de investigación. En algunos momentos de la historia de la UNAM, ellos establecieron alianzas con grupos de profesionales como los médicos y los abogados.

En tanto, el otro grupo más “consciente” de los problemas sociales, que “se preocupaban por llevar la enseñanza a un público más amplio”, tuvo respaldo entre los físicos, matemáticos, ingenieros, pero también de otro sector de los abogados y médicos.

En la evolución de esos grupos, en estos últimos años, identifica Imanol Ordorika, lo que se pone en disputa en el proyecto y futuro de la UNAM son dos visiones: “una elitista frente a la populista” con mayores controles a través de procesos de evaluación.

Sin embargo, explica, el grupo que en los últimos ocho años ha planteado la “defensa de la universidad pública” en México “no es el grupo más progresista de la Universidad”.

Roberto Rodríguez Gómez, investigador del Instituto de Estudios Sobre la Universidad y la Educación (IESU) de la UNAM, advierte que en el “tapete” está la discusión de varios proyectos de rumbo de la Universidad, aunque hasta ahora entre los candidatos sólo se observa un perfil de lo que puede ser ese rumbo porque los aspirantes se ha dedicado a enfocar sus propuestas a la solución de los problemas inmediatos de la universidad como lo son el rejuvenecimiento de la planta docente, la necesidad de la descentralización de las unidades o descentralización de la universidad, así como la necesidad de consolidar la licenciatura con un enfoque más a problemas sociales.

Rodríguez Gómez, experto en el análisis del sistema universitario y consultor de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de la Educación Superior (ANUIES), explica que más de un problema de dualidad o “polarización” se trata de un “problema de énfasis”.

Los desafíos de la UNAM son los de ubicarla como una universidad del siglo XXI, con estructura flexible, avanzar en la transformación de su estructura académica y propiciar la vida colectiva, define Gilberto Guevara Niebla, autor de La Rosa de los Cambios. Breve historia de la UNAM.

La Universidad necesita tener mayor vinculación y diálogo con los problemas nacionales como la generación de energía, del medio ambiente, el agua, alimentos y la democracia.

El también profesor de Filosofía y Letras, dice que “la Universidad está atorada permanentemente en reclamos sindicales y por la amenaza estudiantil de carácter vandálico que vulnera la libertad fundamental para el trabajo intelectual”.

Para avanzar en el tema de la docencia, José Blanco, investigador del Instituto de Estudios Sobre la Universidad y la Educación (Iesu), establece la necesidad de discutir el modelo de formación llamado 3-2-3 que permite que un estudiante realice licenciaturas de tres años, dos de maestría y tres de doctorado.

“No se trata de hacer licenciaturas patito, sino de tener doctores más tempranos. Formar a la gente a más temprana edad para que sean los que asuman las altas responsabilidades de dirigir al país en un mundo globalizado y que gira en torno a la economía del conocimiento” cometa José Blanco.

A partir del estudio The Research University in Transition Global Emertyn Modal —que se encuentra en proceso de edición—, Manuel Gil, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, advierte que la UNAM debe jugar un “papel central en la construcción de redes de colaboración entre las instituciones de América Latina. Cómo nos ligamos en espacios nichos a instituciones de Brasil, Chile, Argentina, Colombia y Venezuela”.

“Se trata de rebasar las fronteras y tener una visión global; de enfatizar la generación del conocimiento a través de la investigación; acercar el financiamiento de las empresas y laboratorios del sector productivo”, dice.



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