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Hay evidencias de que el narco y el EPR mantienen relaciones

DORIS GÓMORA| El Universal
Sábado 13 de octubre de 2007
La destrucción no es la única vía para abatir a la guerrilla, señala al plantear que el gobierno debe disputarles a reclutas. Destaca que atentados a Pemex puede beneficiar a cárteles, pues distraen la vigilancia que el Estado les dedica

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Una relación entre el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y los cárteles del narcotráfico se hizo evidente tras los atentados contra los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo cual significa una mala combinación porque la guerrilla podría obtener mayores flujos de dinero para realizar sus ataques, y los carteles de las drogas comenzarían a actuar como terroristas desafiando directamente al Estado, señaló a EL UNIVERSAL Brian Michael Jenkins, uno de los más reconocidos expertos mundiales en terrorismo y crimen organizado.

“Los ataques se realizaron fuera de las áreas normales de operación del EPR; fueron sofisticados y los narcotraficantes, que han estado bajo gran presión del gobierno, podrían beneficiarse de la desviación de las fuerzas de seguridad gubernamentales para proteger los oleoductos”, detalló el experto.

Las alianzas entre guerrillas y narcotraficantes se han observado en Colombia, Perú, Líbano, Afganistán, Burma y Laos, refirió Jenkins quien es asesor del presidente de la corporación Rand, uno de los centros de investigación más importantes de Estados Unidos que asesora entre otros a la Casa Blanca y al Ejército.

“Los ataques a los oleoductos se ha convertido en una táctica común de la guerrilla en Colombia, en Nigeria, en Irak. Los oleoductos son inherentemente difíciles de proteger y las guerrillas ven cierta justicia en esparcir la miseria económica”, explicó.

Jenkins indicó que no es su posición decir qué debe hacer el gobierno de México respecto a la guerrilla, pero comentó que la estrategia “no debe basarse solamente en destruirla, debe competir con ella por los reclutas”.

En este sentido, expresó que siempre hay una manera segura de que esos reclutas desistan de seguir, incluso para aquellos que ya se unieron a los grupos subversivos.

“Los bebés no nacieron como guerrilleros, etarras o zapatistas; ellos crecieron en una subcultura de la guerrilla local donde el padre o el abuelo fueron parte de ella. Ellos fueron reclutados o coercionados a integrarse a un grupo local y se unieron por justicia, aventura o simplemente porque no había otras opciones atractivas. Pero no nacieron como guerrilleros, ellos se hicieron guerrilleros”, destacó.

Impacto de nuevas tecnologías

Pero la guerrilla también ha cambiado, en especial con la aparición de las nuevas tecnologías, dijo Brian Michael Jenkins, cuyas comparecencias ante el Congreso y el gobierno de Estados Unidos han cambiado políticas sobre terrorismo y seguridad nacional.

“En la Revolución Mexicana se veían fotografías de Pancho Villa y sus hombres con carrilleras de balas en el pecho. Ahora la guerrilla viene con lap tops y teléfonos celulares. Internet se ha convertido en un importante campo de batalla”, indicó.

Jenkins comentó que internet ha permitido que terroristas y guerrillas lleguen a una mayor audiencia, expliquen sus causas, movilicen a sus simpatizantes, atraigan reclutas y comuniquen su clandestinidad, además explotan las nuevas tecnologías más rápidamente que los gobiernos.

El primer instinto de los gobiernos, comentó, es tratar de controlar internet eliminando las páginas de sus adversarios, previniendo que otros ingresen a ellos, pero esto sólo funciona donde el gobierno tiene control de todas las comunicaciones y aun así el mensaje sale.

“A largo plazo, los gobiernos tienen que aprender como hacer una forma más sofisticada de guerra política en este nuevo terreno, analizando los mensajes de la guerrilla, contradiciendo sus argumentos, rompiendo su simpatía. Esa guerra es una manera de manipular percepciones que comienza a penetrar formas tradicionales de pensar”, indicó.

Debido a que las guerrillas se han desarrollado en lugares específicos no hay una estrategia única para combatirlas, explicó Jenkins.

“Hay principios estratégicos que deben ser aplicados con base a la situación local: el aspecto humano, la geografía, la estructura social, las condiciones económicas, la relevancia política histórica, sus demandas principales, todo esto puede definir la estrategia”, comentó.

Como regla general, refirió, nunca se debe excluir alguna forma de diálogo con las guerrillas lo cual no es lo mismo que las negociaciones.

“A muchas personas les gustaría pensar que las negociaciones son una alternativa de la guerra, eso no es verdad. Las negociaciones son una extensión de la guerra. Las guerrillas entienden esto y pueden hablar y pelear al mismo tiempo”, mencionó.



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